De palabra en palabra

DISCUSIÓN BIZANTINA

Por Roberto Guzmán

DISCUSIÓN BIZANTINA

“Y las del informe son abundantes y exigen mucho más que la DISCUSIÓN BIZANTINA sobre el tema que se ha desatado en la isla en estos días”.

Bizancio, de donde deriva el vocablo bizantino, Imperio romano de oriente, era el imperio o la ciudad, que se conoció como Constantinopla, lo que en la actualidad es Istanbul. Los bizantinos eran los naturales de ese imperio. Más tarde pasó a denominar lo que era o es perteneciente o relativo a ese imperio o a esa ciudad.

En la actualidad se utiliza el adjetivo para especificar que una discusión es inútil porque trata de un tema poco importante o porque es una que es artificiosa o demasiado sutil. Es una discusión que evoca, por el exceso de sutileza en que cae, el carácter formal y ocioso de las disputas teológicas de Bizancio.

En francés cuando desean referirse a una discusión bizantina la caracterizan como una que se ocupa de los sexos de los ángeles o de partir en cuatro un pelo o vello. En inglés no conocen la discusión con esa característica, mas en cambio saben de algo con el nombre de byzantine que se refiere a lo que es intrincado, enredado.

Hay que interpretar todos estos sentidos de modo figurado como asuntos o querellas mezquinos que no tienen importancia en la práctica, o para el diario vivir.

No escapa a persona alguna que esta forma de llamar a un tipo de discusión es algo que escapa al entendimiento de una parte de los lectores. Es un término culto que abre la posibilidad de que los lectores echen mano de sus diccionarios y enciclopedias para satisfacer la curiosidad.

QUE – CUANDO

“Fue entonces QUE el agente se puso en contacto con la patrulla de caminos y solicitó ayuda para detener el camión que remolcaba la embarcación”.

Como decía el bien recordado profesor de gramática española, “me tienen hasta la coronilla” con este tipo de errores. Se va a tomar este ejemplo para generalizar acerca de este tipo de fallo que se produce en el diario hablar y escribir.

Constituye una vergüenza que los profesionales de la comunicación social no sepan sortear los escollos para saber cuándo deben usar cuando, y en cuáles casos utilizar que.

“Cuando” desempeña las funciones de adverbio relativo (o conjunción) que introduce proposiciones u oraciones adjetivas de significado temporal, es decir, que introducen tiempo. En oraciones de este tipo se relaciona con su antecedente. El uso de “cuando” se hace más frecuente en los casos en que se trata de oraciones explicativas, pero más raro cuando se trata de las que son especificativas. En todos los casos puede sustituirse “cuando” por en el que.

En el ejemplo de la cita el agente se puso en contacto con la Patrulla de Caminos en ese momento, entonces, por lo tanto lo que cabe es “cuando”. Ese fue el momento “en el que” el agente contactó la. . .

Cuando no existe antecedente, cuando introduce oraciones subordinadas adverbiales de tiempo con el valor de “en el momento en que”. “Cuando lo supe me llené de tristeza”. Equivale a: “En el momento en que lo supe”. En las hipótesis en que funciona como preposición, esto es,  que indica tiempo, “cuando” equivale a “durante”.

No hace falta que se adentre uno en las demás funciones de “cuando” porque no vienen al caso y, porque además, no presentan problemas para las personas que se expresan por medios impresos de comunicación.

KARAWO! – KARAW!

En esta sección se enfoca la atención sobre el idioma haitiano y su relación con el español que por proximidad geográfica llega a los haitianos por medio del español dominicano.

Las dos voces del título guardan relación con el español. Son voces que hay que repetirlas en alta voz para captar el sonido y luego cavilar acerca de ellas. En el norte de Haití ambas voces se enuncian con el valor de interjecciones. De ese modo se hace en República Dominicana el vocablo “carajo”.

Carajo no es solo el nombre que no se desea o no se recuerda de un individuo, o para sustituir el nombre específico o malsonante del miembro viril, sino que como en español, denota enfado o rechazo.

Este vocablo se coló en Haití en boca de los braceros haitianos que acostumbran a entrar periódicamente en República Dominicana para trabajar en labores agrícolas. Es parte de un proceso natural que después de vivir en país extranjero una persona adopte algunas palabras que son propias de la lengua del país receptor.

En el caso del español dominicano transportado por los braceros haitianos también puede presumirse aquí que el empleo de estas voces por parte de migrantes puede tener connotación de prestigio porque constituye un indicio de conocimientos de una lengua extranjera.

COBERTURA

“Abrí el sobre y cuando vi la cuenta no lo podía creer, dijo Miranda, de 58 años y que carece de seguro para la COBERTURA médica”.

Este término ha incrementado su campo de acción en el seno del idioma español. De ello no cabe duda, pero no puede negarse tampoco que algunas personas llevan el término más allá del ámbito de sus efectos.

Al analizar las acepciones que los diferentes diccionarios asignan al vocablo del título se observa una evolución que se orienta a amparar el uso que se hace de este en la reseña citada. Aunque la tendencia actual sigue el curso señalado, lo aceptado por los diccionarios de uso no ampara la utilización que se hace en el texto copiado.

El DRAE por su parte está muy lejos de dar una sanción aprobatoria a este uso. Además de la cubierta para tapar y resguardar, ese diccionario trae lo que se menciona brevemente: cantidad o porcentaje abarcado por una cosa o una actividad. Extensión territorial. Conjunto de medios técnicos y humanos que hacen posible una información. Acción de cubrirse, prevenirse de una responsabilidad. Las demás acepciones no tienen relación con lo que se trata aquí.

Si se leen con detenimiento las significaciones escuetamente escritas más arriba, se verá que ninguna se ajusta al tipo de asunto que es el tema de la cita. No es cantidad ni porcentaje. No se previene de una responsabilidad. Y esas dos son los dos significados que se asemejan más al sujeto de lo expuesto en la cita.

Lo que la señora del texto reproducido no tenía era nada más ni nada menos que seguro de salud. Tan sencillo como eso. Si en lugar de lo que trae el mensaje de la cita hubiese sido algo con respecto a la cantidad de dinero que paga su seguro de salud o, al tipo de cuidados médicos reconocido por su seguro para pagar por ellos, entonces hubiera sido posible utilizar la palabra cobertura.

Se espera haber dejado en claro con los razonamientos que preceden la diferencia que media entre una cosa y otra cuando se trata de “cobertura” médica, que no debe confundirse con seguro médico. La cobertura se refiere al ámbito de lo cubierto por el seguro, no a la ausencia de este.

TABLA

“De acuerdo con esa TABLA, los costos por transporte de un paciente de su hogar al hospital tiene un costo promedio de. . .”

No se está de acuerdo con el empleo que se hace de la palabra destacada en el extracto copiado a manera de ejemplo del uso. La palabra tabla tiene muchos significados en los diccionarios tradicionales y más en los modernos que captan los usos. Ninguna de las acepciones brinda apoyo para que se utilice este vocablo con pertinencia en una redacción de este tipo.

No es posible repasar todos los significados de “tabla” en una sección de estas dimensiones, de modo que se centrará el esfuerzo en descartar las que se asemejan menoss a un uso legítimo de la palabra.

En el DRAE la duodécima acepción para la voz del título es “cuadro o catálogo de números de especie determinada, dispuestos en forma adecuada para facilitar los cálculos”. Al leer esta definición trae a la memoria la tabla pitagórica que en tiempos ya superados ayudaba a los estudiantes a multiplicar. Parecida a esta es la tabla en que se disponen los nombres de ciudades y las distancias que median en los viajes entre ellas.

La redacción no parece indicar que se refiera solamente a números dispuestos en forma de cuadro y, de allí que no se apruebe esta suerte de comunicar un razonamiento sobre costos de transporte. Si la redacción hubiese sido más específica o más detallada habría facilitado la captación de la idea.

BANDA

“Es lo que, en esencia, argumentó el senador G. cuando la propuesta de la BANDA de los 8 llegó al Senado hace unos días”.

Algunas palabras comienzan su vida en la lengua de una manera honorable y al cabo de un tiempo empiezan a dar muestras de desgaste como consecuencia del uso. En algunos casos de estos vocablos, llegan hasta alcanzar un grado de connotación despectiva, envilecida o de sentido peyorativo que limita el uso de estos en ciertos niveles del habla y que impele a evitar su utilización en algunos casos en los escritos.

Un ejemplo de lo antes esbozado ha sucedido con el vocablo “banda”. En el siglo XIX, y aun en los primeros años del siglo XX se utilizó la voz banda para designar a los grupos de facinerosos que armados asolaban las tranquilas poblaciones.

Cuando los grupos armados se organizaron para intranquilizar no solo la paz de algunas poblaciones, sino hasta la tranquilidad de regiones y hasta la del país, entonces a estos bandidos se les consideró organizados en pandillas. Pasó algún tiempo antes de que en las ciudades, centros urbanos, aparecieran grupos de bandidos armados y organizados alrededor de los vicios para que se bautizaran de nuevo a esa organizaciones (¿?) de bandas o pandillas con estos nombres.

Lo que se persigue en esta sección es trazar en un esbozo la evolución de la “banda”, para luego pasar a las palabras que pueden reemplazar esta denominación en otros contextos.

En el DRAE de 1970, en la segunda entrada para “banda”, la primera acepción era “porción de gente armada”. Luego venía el “número de gente que favorece y sigue el partido de alguno”. Se hace constar que se disiente de los términos “número” y “porción” en estas redacciones.

En la actualidad, con una Academia que tiene el oído agudo para recoger recomendaciones, en forma parecida a la anterior, la primera acepción de la segunda entrada es así: “grupo de gente armada”. Dejaron atrás el feo “número”. La segunda acepción sigue igual. La cuarta acepción es la pandilla juvenil con tendencia al comportamiento agresivo. Luego las bandas de música militares. A seguidas, las de música con cantantes.

La acepción marcada con el número once se le atribuye solo a Cuba y es: “cada una de las dos partes en que se divide longitudinalmente el cuerpo de una res al ser sacrificada”. Con la lectura de esta definición los dominicanos se dan cuenta de que esa banda es harto conocida en República Dominicana.

Todo lo anterior se trae a cuento porque es de muy mal gusto llamar a un grupo de senadores por el nombre “banda”, a menos que no haya en ello una aviesa intención subyacente. Sobre todo, la selección es mala al tratarse de senadores que pertenecen  a diferentes partidos.

Generalmente en el Senado se forman “comisiones, comités, juntas”. Eso de banda parece escogido por una máquina traductora que no puede discernir los matices que existen en la lengua y que por lo tanto necesita de alguien que entienda la gama de intenciones que entrañan algunos vocablos.

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