Desde Norteamerica

Discriminación religiosa, fenómeno que no muere

Por Marcos Antonio Ramos

Lo que sucede en Egipto con los ataques a congregaciones y templos cristianos, sobre todo de la Iglesia Copta, nos recuerda otras situaciones que no han sido tan atendidas y mencionadas. En el Irak posterior a la Segunda Guerra del Golfo, los nuevos gobernantes, instalados por obra y gracia de la administración de George W. Bush y sus aliados, no han demostrado tener capacidad y voluntad para evitar que los ataques, las presiones y la discriminación, hayan obligado a cientos de miles de cristianos iraquíes a abandonar el país o vivir una vida religiosa casi oculta. Cada vez que es reemplazado a la fuerza un gobierno secular, aunque autoritario, pero desprovisto del factor extremismo religioso en el mundo árabe o musulmán, los que sufren no son sólo sus enemigos políticos sino también, y en forma principal, las comunidades cristianas que han sobrevivido por siglos en medio de un ambiente nada favorable.

Pero, como es fácil comprobar, las persecuciones en materia de religión no se limitan a una región del mundo o a una etnia en particular. En cualquier caso, antes de entrar en otras regiones, se impone tener en cuenta lo que sucede en Egipto, país que monopoliza ciertas informaciones. Un templo cristiano profanado y destruido parcialmente en el poblado de Kerdasa, cercano a las famosas pirámides de Egipto; también la Iglesia del Arcángel Miguel a 16 millas del Cairo y una larga lista de edificios dedicados al culto según los ritos coptos, algunos dicen que 60, otros utilizan otras cifras. Se trata de la continuación de una larga historia que se remonta a la conquista árabe de la tierra de los faraones, mucho más de un milenio de persecución y una discriminación religiosa casi permanente que ha sufrido una de las más antiguas iglesias cristianas, a la cual pertenece más del 10% de la población egipcia actual y figuras tan importantes como el ex secretario general de la ONU Boutros Boutros Ghali. Algunos desconocen que hace unas décadas, en algunos poblados, los coptos interesados en tener negocios sólo podían dedicarse a recoger la basura. Curiosamente, algunos de ellos se hicieron ricos con esa ocupación.

La Hermandad Musulmana no es sino otro grupo que no entiende de tolerancia y mucho menos de libertad de cultos. Pero no se trata de algo nuevo, aunque uno de sus voceros, el doctor Morad Ali ha señalado que los ataques no proceden de su partido y se refirió a lo “pacífico” de su revolución. Algo que en el mejor de los casos sería discutible. Ahora bien, el Padre Boutros Samy, líder espiritual de la Iglesia de San Marcos en un suburbio del Cairo coincide, coincide con el doctor Ali al menos en explicar que la mayoría de los egipcios, que son predominantemente musulmanes, prefieren una solución pacífica a sus problemas, incluyendo el religioso. Todavía es temprano para tener todos los detalles y llegar a conclusiones finales, pero los precedentes abundan.

Parece increíble que se desconozcan ciertos datos sobre el cristianismo copto.  Al menos se menciona ahora con alguna frecuencia que “copto” se deriva de la palabra griega equivalente a egipcio en nuestro idioma. La tradición remonta la Iglesia Copta a San Marcos. Al menos parece ser cierto que el autor de uno de los cuatro evangelios canónicos fue un pionero de la predicación cristiana en Alejandría. Ni la tradición copta ni la de otras iglesias debe utilizarse siempre como indiscutible ya que refleja creencias particulares, pero el origen remoto del cristianismo copto, primer siglo, cuarto siglo, lo que se prefiera, no está en duda. En la historia eclesiástica, como en el quehacer historiográfico en general, todo depende del color del cristal con que se mira y todos creen tener la razón absoluta hasta en datos históricos no demasiado comprobados más allá de la tradición. Cada uno, como en el periodismo, tiene su propio criterio de selección de datos y la cultura predominante tiene la tendencia a aceptarlos como si fueran “ipsissima verba”

La persecución que han sufrido los cristianos coptos, que utilizan la palabra Ortodoxo, pero deben ser distinguidos de otras iglesias con ese nombre, ha sido registrada en volúmenes seculares de estudios históricos más allá de cualquier duda. El Papa Copto de hoy, el 118 en la lista de patriarcas coptos enfrenta una persecución comparable a algunos de los peores momentos. Entre 1981 y 1985, su antecesor, el Papa Shenouda III estuvo recluído en arresto domiciliario en un monasterio situado en el desierto. Su sucesor, el actual Papa Tawadros II, acusado por los extremistas de ser un aliado del actual gobierno, que al menos le ha ofrecido protección nominal, le habrá recordado a sus fieles que antes de la persecución musulmana, los cristianos egipcios sufrieron de perseguirse y hasta masacrarse los unos a los otros debido a la multitud de ritos, doctrinas y concilios que los dividieron, como la disputa teológica entre Atanasio y Arrio.

Por otra parte, no debe limitarse la persecución actual a los coptos, ya que en Egpto viven cristianos ortodoxos griegos en total comunión con el Pariarcado de Constantinopla (Estambul), protestantes de varias confesiones y católicos en comunión con Roma. Todo eso, como hemos visto, ocurre en el mismo país donde en el siglo IV ocurrieron las más terribles luchas de cristianos persiguiendo a otros cristianos.  Afortunadamente, todo eso, todo  con es algo remoto, del pasado. Casi todos ellos, es decir, los cristianos, sufren con mayor o menor intensidad desde que en el siglo VII de nuestra Era se introdujo el Islam como fuerza predominante en Egipto. Nada de esto debe ocultar que en otros períodos los cristianos de Egipto y de otras regiones del planeta se perseguían hasta dentro de las filas que han invocado el nombre de Jesucristo.

En los próximos días se sabrá mucho más sobre templos destruidos, altares profanados, clérigos, monjes y monjas secuestrados y otros detalles espeluznantes. Mientras se mantengan las tensiones y la inestabilidad será imposible evitarlo por completo. Los períodos temporales de tolerancia que han prevalecido coyunturalmente no son sino excepciones que confirman la regla en esa triste historia, agravada por la actual pugna entre civilizaciones e intereses políticos.

De ahí a lo que trasciende un país, una época o un período histórico.  En pleno siglo XX, los cristianos, tanto católicos como protestantes, han tenido serios incidentes de confrontación unos con otros. La sangre ha sido derramada en Irlanda del Norte, por ejemplo. En Cuba ha sido recientemente, con el gobierno del general Raúl Castro, que se ha reducido la discriminación religiosa existente en el país en el largo período revolucionario, lo cual constituía un problema grave en el período 1961-1986. La población que se mantuvo leal a las iglesias Católica y Evangélica, y sobre todo los testigos de Jehová, no podían cursar estudios universitarios en un alto número de facultades,  ostentar rangos militares u ocupar cargos oficiales de primer orden a pesar de que el máximo líder de la revolución se hizo bachiller en un colegio jesuita y las otras dos grandes figuras cubanas del movimiento, antes del derrocamiento de Batista eran el piadoso hijo de un pastor bautista (Frank País) y un prominente líder estudiantil católico (José Antonio Echeverría).

A principios de la década de 1960 el Presidente Joaquín Balaguer abolió las medidas que ilegalizaban en República Dominicana a los testigos de Jehová. Todavía hay algún país en este mismo Hemisferio Occidental, muy lejos del mundo árabe, en el que sólo un católico puede ocupar la Presidencia de la Nación. Convertirse al catolicismo en el Reino Unido incapacita para acceder al trono.  Es más, en el Reino Unido, los no anglicanos no podían cursar estudios en las prestigiosas universidades de Oxford y Cambridge hasta avanzado el siglo XIX. Y hasta hace muy poco, en algunas oficinas públicas inglesas los católicos romanos eran inscritos como “papistas”.

Lamentable lo sucedido en Egipto e Irak, injustificable, pero otro recordatorio de una intolerancia religiosa que no es un monopolio de una sola religión o iglesia, de un solo sector o de un solo país. Tema tan complejo que no puede limitarse a un sólo artículo o reportaje. (FIN)

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