La joven misionera, -decía la mujer que hablaba al grupo,- cruzaba el puente en su auto.  En uno de los postes del puente, alcanzó a ver un bulto amarrado.  Aquello resultaba curioso, pero ella tenía prisa, así que siguió de largo.  Como llevaba las ventanas abiertas, escuchó llantos de un recién nacido.  Eso la forzó a frenar.  Estaba a la salida del puente.  La rural carretera tenía muy escaso tráfico.  Era el verano de 1969, y ella se encontraba de vuelta en la India, siguiendo el llamado misionero que Dios le había comisionado.  Era voluntaria en un hospital, el cual era el único en toda la zona.  A pesar de ser un país de múltiples religiones, los únicos que se animaron a establecer un centro de salud, fue una institución cristiana.  La zona era en extremo pobre y sobrepoblada.  La misionera, repartía su tiempo entre atender a las personas en el hospital e ir por los parajes, recorriendo villas, encontrando a los enfermos, para  dejarles saber que podían llevarlos al centro de salud.

Esa mañana, el eco del llanto la fuerza a buscar de un lado a otro, en la desolada carretera, tratando de encontrar el origen.  Finalmente camina en torno al puente, al poste donde está amarrado un bulto.  No pudiendo creer lo que veía, encontró allí a un bebito envuelto en trapos, los cuales le asían al poste del puente.  En el suelo, un vasito con un poquito de leche.  No nota, nadie por todo el alrededor y por tanto, no idea de dónde venía la criatura.  Movida a compasión, la misionera desata al bebito, y lo lleva consigo al hospital.  Orando a Dios para saber qué hacer con el niño, sale esa tarde a sus labores, para encontrarse con tres hermanitos, portando un letrero en el pecho que decía: “Nuestro padre está ciego, no puede trabajar, necesitamos ayuda.”  Con esto salían a mendigar a las calles.  Los niños la dirigieron hasta su enfermo padre, cuyo mal había avanzado al punto de provocarle una ceguera irreversible.  En la cultura Hinduista, la mayoría cree que todo lo malo que te pasa, se debe a que fuiste malo en la vida anterior, y que por tanto, la vida que tienes ahora, es para que pagues tus deudas a los dioses.  Por eso, las personas “no intervienen”, en pocas palabras, no ayudan.  De ahí que, resulte tan chocante que extraños quieran tenderte ayuda, y que las acepten.  Esta joven cristiana tenía enormes retos en su misión.  El caso del bebé y estos tres niños fueron los instrumentos para entender el llamado que Dios le hacía, así surgió el orfanato, adyacente al hospital, actualmente el más grane en toda India.

El mensaje de Jesús sigue siendo el mismo, -amaos los unos a otros- y también –Id por todo el mundo y predicad el evangelio de la paz- porque Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos

Dieron testimonio de cómo el ministerio creció.  Mientras llegaban más y más niños, se vieron en la necesidad de crear escuelas primarias, luego intermedias y hasta secundarias.  Cuentan que algunos de los más esforzados estudiantes, han podido viajar a Dallas, Texas a continuar sus estudios.  Algunos se han casado en los Estados Unidos, cambiando para siempre el supuesto “karma” del abandono y la pobreza.

Hoy en día, a pesar de los años que han pasado y el hecho de que miles son sanados y educados en esas instituciones, no deja de existir persecución.  Todo se debe a la intolerancia de los grupos radicales.  Una misionera que viaja a otra parte de la india, totalmente opuesta a éstos, cuenta que el recién electo gobernador de la zona, hizo un llamado a destruir a todo Cristiano conocido, para que no desaparezca el Hinduismo.  A este no le importa que el pueblo se quede sin educación, medicina o progreso.

Otro predicador de origen Hindu que habló después de ésta mujer, explicó que existen absurdas divisiones de clases en su país.  Contó que él no proviene de la zona en la que está dicho hospital, pero conoce a un hombre, quien venía de familia rica, cuya madre enfermó y tras gastar mucho dinero, finalmente llegaron al hospital en mención y allí fue sanada.  Dice que le llamó mucho la atención el ver cuán amargados eran sus padres a pesar de sus privilegios, y en aquella temporada en el hospital, le agradaban los grupos de cantores jóvenes, que iban habitación por habitación, a cantar alabanzas y a orar por la sanidad de los enfermos.  Su curiosidad fue tal, que se amistó con algunos de los misioneros.  Ellos le hablan de Jesús, un Dios de amor, compasivo, que dio su vida para librar al mundo de los pecados y dar nueva vida.  Eso lo impactó.  Yo quiero eso para mi familia! Dijo, y empezó a  hablarles a sus padres del evangelio.  Una vez vueltos a su casa, con la madre ya sana, el papá le indicó al hijo, que de seguir hablando del tal Jesús, se tendría que ir a vivir a la calle.  Así, sujeto a sus convicciones, el joven abandonó su vida de privilegios.

Resulta lamentable cómo la gente se encierra y prefiere proteger una costumbre que a la realidad.  El gobernador y el padre de este joven, ambos actúan radicalmente.  Toman ventaja cuando les conviene, y una vez superado el problema, se aferran a ideologías para justificar persecución y hasta matanzas.

El mensaje de Jesús sigue siendo el mismo, -amaos los unos a otros- y también –Id por todo el mundo y predicad el evangelio de la paz- porque Dios es el mismo ayer, hoy y por los siglos.  Y las advertencias para los incrédulos y perseguidores sigue siendo la misma:

Oseas 4:1. Escuchen la palabra del Señor, israelitas, porque el Señor tiene un pleito con los habitantes del país; ya no hay fidelidad, ni amor, ni conocimiento de Dios en el país.

  1. Sólo perjurio y engaño, asesinato y robo, adulterio y extorsión, y los crímenes sangrientos se suceden uno tras otro. 3. Por eso, el país está de duelo y languidecen todos sus habitantes; hasta los animales del campo y los pájaros del cielo, y aún los peces del mar, desaparecerán.
  2. ¡No, que nadie acuse ni haga reproches! ¡Mi pleito es contigo, sacerdote! 5. Tú tropezarás en pleno día; también el profeta tropezará en la noche junto contigo, y yo haré perecer a tu madre.
  3. Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Porque tú has rechazado el conocimiento, yo te rechazaré de mi sacerdocio; porque has olvidado la instrucción de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. 7. Todos, sin excepción, pecaron contra mí, cambiaron su Gloria por la Ignominia.
  4. Se alimentan con el pecado de mi pueblo y están ávidos de su iniquidad. 9. Pero al sacerdote le sucederá lo mismo que al pueblo: yo le pediré cuenta de su conducta y le retribuiré sus malas acciones.

Aquella misionera dejó un legado que está transformando generaciones.  Lo que tú crees hoy, a dónde te va a llevar y qué huellas estás dejando?  Te dejas llevar por las corrientes, son buenas tus convicciones?  A quién sigues?  Quiénes son tus héroes?  Son íntegros, infalibles, confiables?  En qué fundamentas tus convicciones?

Romanos 12:2 No se conformen a este mundo; más bien, transfórmense por la renovación de su entendimiento de modo que comprueben cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

Bendiciones!