2da Parte: Dictadura y características. La realidad venezolana

Después de evidenciar las dictaduras auspiciadas y respaldas por Estados Unidos, que han esclavizado a la "población de menor categoría; a la gente común y humilde", se convierte en necesidad la inserción de las definiciones más comunes sobre la palabra dictadura y a las que puede acceder un ciudadano cualquiera:

RAE (Real Academia Española)

– Régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o agrupación y reprime los derechos humanos y las libertades individuales.
– País con un gobierno dictatorial.
– Régimen autoritario en cualquier ámbito.
– Predominio, fuerza dominante.
(…)

Definición.DE (Definiciones generales; de ciencia, tecnología, educación, religión)

– Una dictadura es un gobierno que prescinde del ordenamiento jurídico y de la legislación vigente para ejercer, sin ningún tipo de oposición, la autoridad de un país. El término se hace extensivo al país con esta forma de gobierno y al tiempo que dura este tipo de mandato.
– La dictadura suele concentrar su poder en torno a la figura de un único individuo, que recibe el nombre del dictador.
– La dictadura no sólo suprime las libertades individuales sino que además acarrea miles de muertes y desapariciones.
(…)

Características (Enciclopedia de características)

La dictadura es una forma de gobierno que centra su régimen en la figura de una sola persona. Esta persona es conocida como dictador y normalmente llega al poder a través de un gobierno de facto. Estas son las características de una dictadura:

– Ausencia de la división real de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial); el poder absoluto está en manos de una minoría a la que beneficia y el pueblo no está representado ni participa de la toma de decisiones.

– El dictador accede al poder mediante un golpe de estado o con el apoyo de las fuerzas armadas.

– No hay control ni límites a las determinaciones que tome el dictador… Así se cometen asesinatos masivos, privaciones a la libertad, encarcelamientos injustificados, etc.

– No hay leyes constitucionales ya que no existe la división de poderes; las leyes son sancionadas directamente por el dictador… La constitución es adaptada a las necesidades del déspota y del grupo al que pertenece y representa.

– Las fuerzas armadas tienen la capacidad de privar de su libertad a cualquier ciudadano si así lo consideraren necesario. También pueden solicitar datos, objetos personales e incluso irrumpir en propiedades privadas.

– Las dictaduras supervisan el contenido de los medios masivos de comunicación así como a sus periodistas y trabajadores. De esta forma los tienen bajo su control y persuaden a la población. Generalmente los utilizan para resalta "características positivas del dictador"; lo convierten en padre protector y benefactor del pueblo.

– Existe una ausencia total de los derechos del pueblo. Apelan a conflictos internos o externos para justificar actos de violación de los derechos humanos.

– Dominan y controlan a sus ciudadanos por vía del miedo. Los dictadores generan y fomentan en el pueblo el terror a ser perseguido, torturado y asesinado si no acata las órdenes de la dictadura.

– Las dictaduras necesitan el aval espiritual. Para eso, algunas otorgan poder desmedido a la iglesia (en general, a la iglesia católica), institución encargada de “encauzar” las almas de aquellos que se desvían del camino espiritual.(…)

Se hace imperativo, por tanto, que ese ciudadano las coteje con la situación política del país que considere deba ser sometido a análisis. Si tomamos como referencia a Venezuela, cuyo legítimo presidente está siendo acusado de dictador por Estados Unidos y sus aliados [países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) -exceptuando Turquía, Italia, Grecia, Rumanía y Eslovaquia-, Israel, Corea del Sur y los gobiernos de derecha que han resurgido en América Latina] bajo un abyecto mecanismo al que apela el Pentágono con el propósito de recuperar el control que ejercía sobre el petróleo (en la actualidad Venezuela posee las mayores reservas del mundo) cuando la oligarquía venezolana detentaba el poder, deberíamos seleccionar algunos (los que dicte la disposición) de los conceptos señalados para determinar, bajo un objetivo y veraz escrutinio, si la imputación que hoy permea la humanidad se corresponde con la forma en la que el gobierno actual ejerce la administración del Estado.

¿Es la de Venezuela una dictadura? ¡No! ¡Dictadura es la de Estados Unidos! ¿O arrogarse el derecho a intervenir en otras naciones, saquear sus recursos y asesinar cientos de miles de inocentes es democracia?

Nicolás Maduro, electo presidente en dos procesos electorales en los que ha participado la oposición (14 de abril de 2013 y 20 de mayo de 2018), no ha ejercido el poder con poderes excepcionales; todas sus acciones, como las de su predecesor, Hugo Chávez, han estado regidas por la Constitución venezolana, adoptada el 15 de diciembre de 1999 mediante un referéndum popular. De haber tenido poderes excepcionales la oposición no se manifestara como lo hace, ni los medios que sustenta el capital oligárquico publicaran cuanta calumnia se les ocurre. Más de 20 procesos electorales han desfilado desde que Hugo Chávez llegara al poder el 2 de febrero de 1999, hace exactamente dos décadas y 16 días; unos ganados fácilmente por la Revolución Bolivariana, otros muy cerrados y algunos en los que ha triunfado la oposición, encabezada por Henrique Salas Romer, Manuel Rosales, Henrique Capriles, Henri Falcón, etc.

Venezuela no está regida por un gobierno dictatorial: hay oposición y prensa opositora, se celebran elecciones (más que en cualquier otro país en el mundo), las redes sociales funcionan con completa normalidad y por ellas se publican cuantas ofensas expele la derecha y, sobre todo, existe pleno derecho al disentimiento y a la manifestación. En ningún ámbito hay, bajo el gobierno de Nicolás Maduro, régimen autoritario; tampoco existe predominio de la fuerza por parte del gobierno. Sin embargo, sí lo exhibe la derecha en cada manifestación: con saqueos, incendios, destrucciones y asesinatos, incluso, de miembros del orden público y de la seguridad del Estado.

El actual es el momento apropiado para resaltar los poderes que rigen la sociedad venezolana. ¿Dictadura? ¿Cómo es posible, entonces, que Juan Guaidó se haya proclamado presidente y se mantenga caminando libremente por las calles y avenidas de Venezuela haciendo alarde de que gobierna, bajo imposición externa, en un acto que de materializarse en los propios Estados Unidos, nación que parió tal desafuero, sería considerado traición a la patria y castigado el conspirador con la pena máxima? ¿No preside él, como resultado de unas elecciones libres conquistadas por la oposición, la Asamblea Nacional? La práctica de organizarse y enfrentar las dictaduras está obligada a ser clandestina porque de lo contrario serían fusilados todos los que se aventuren a ejercerla de manera pública, y, hasta donde es sabido, ningún líder opositor ha sido asesinado por sus convicciones políticas. ¿En qué dictadura se celebran elecciones y se permite al disidente ganarlas? Los venezolanos, todos, ¿no entran y salen libremente por los aeropuertos? En las dictaduras es imposible. ¿Es la de Venezuela una dictadura? ¡No! ¡Dictadura es la de Estados Unidos! ¿O arrogarse el derecho a intervenir en otras naciones, saquear sus recursos y asesinar cientos de miles de inocentes es democracia?

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), a la que pertenecen todos los países, reconoce a Nicolás Maduro como presidente legítimo. La mayoría apoya la Revolución Bolivariana y su gobierno constitucional… Ahora bien, ¿sobre qué artículo de la Constitución venezolana se montan Estados Unidos (demás está repetir que las narices del imperio deben estar en su propio cuerpo, no en el ajeno) y la oposición para destituir a Maduro y sembrar en su lugar a un fantoche cuyas principales credenciales descansan en la vulgar acción de mostrar el trasero y cometer actos de barbarie contra el Estado? El 233 es el usado para revestir de constitucionalidad la mácula:

«Serán faltas absolutas del Presidente de la República: su muerte, su renuncia, o su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ); su incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el TSJ y con aprobación de la Asamblea Nacional (AN); el abandono del cargo, declarado como tal por la AN, así como la revocación popular de su mandato. Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente de la AN. Si la falta absoluta del Presidente de la República se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo. En los casos anteriores, el nuevo Presidente completará el período».

¿Murió Nicolás Maduro? ¿Renunció? ¿Fue destituido por alguna sentencia del TSJ? ¿Fue certificada alguna incapacidad física o mental permanente por una junta médica designada por el TSJ? ¿Abandonó en algún momento el cargo? ¿Fue revocado o invalidado en el cargo? ¡La respuesta a cada una de estas interrogantes es un rotundo NO!

Continuará… [3ra Parte: Salida de los “ricos” y bloqueo de EE.UU. El espejo de Allende en Chile]

Anterior: 1ra Parte: Dictaduras en América Latina. La “ayuda humanitaria” de EE.UU.

Nemen Hazim

San Juan, Puerto Rico

19 de febrero de 2019