El pasado 4 de agosto de 2018, recordamos el terremoto de 1946, localizado en Miches y de magnitud en la escala de Richter de 8.1. Dentro de los cientos de terremotos menores que sucedieron al evento principal, cabe destacar uno de magnitud 7.9 ocurrido solo a cuatro días del principal, es decir, el 8 de agosto de 1946. Ambos terremotos trajeron un tsunami, el primero arrasó a Matancita y el segundo fue inofensivo dentro de lo posible.

En el mes de marzo de 2011, publicamos el libro: El Día del Terremoto 4 de agosto de 1946…….puede ser Hoy. En él se recoge gran parte de la información de la época, descrita por el periódico la nación, referente a los daños ocasionados por el terremoto, la que fue digitalizada y puesta a la disposición de los interesados, lo sucedido, tanto en forma narrativa, así  como las fotografías que se tomaron en el momento.

Retomando un párrafo del prologo escrito por el Ing. Rafael Corominas Pepín, cito:

“Mas que una historia de lo sucedido, el autor ha querido aprovechar el relato para reclamar el abandono de la indiferencia general del país e invitar a enfrentar nuestra realidad con los mecanismos que el desarrollo de las ciencias nos provee”.

Hoy como ayer, seguimos la cruzada de llevar conciencia a la sociedad, de las situaciones a las que estamos expuestos en cualquier momento. Ahora lo hacemos de una manera mas amplia y directa, en el sentido de que los terremotos destructivos del siglo pasado y del actual, intentan enseñarnos de viva voz, las consecuencias terribles cuando ignoramos sus desafíos y nos olvidamos de revisar y fortalecer nuestras edificaciones para eliminarle sus vulnerabilidades y para que puedan mantenerse en pie tras el paso de estos.

¡AÚN TENEMOS TIEMPO! Seguirá siendo nuestro lema insignia, como lo ha sido desde 1946, 1971, 1985, 2003 y 2010. Cada vez que nos ocurre un evento de esta naturaleza, nos muestra miles de seres humanos que pierden sus vidas y miles de millones de dólares en perdidas materiales, por el colapso de edificaciones como escuelas, hospitales, edificios de uso publico, estaciones de bomberos, de radio, puentes, elevados, pasos a desnivel, peatonales, edificios multifamiliares, plazas comerciales, presas, puentes carreteros, estaciones eléctricas, entre otras.

Cuando decimos ¡AÚN TENEMOS TIEMPO!, nos referimos a la pregunta: ¿Qué estamos haciendo para mitigar los daños de nuestras obras vulnerables para eliminar su vulnerabilidad en lo que nos llega nuestro terremoto?: ¿Qué estamos haciendo para eliminar la vulnerabilidad a mas de 6,000 planteles escolares que sabemos son vulnerables, con las edificaciones de los colegios privados, con nuestros hospitales, clínicas privadas y los edificios de uso publico?; ¿Qué estamos haciendo para eliminar la vulnerabilidad de decenas de edificios construidos por el sector privado para eliminarles su vulnerabilidad?; ¿Cuándo vamos a iniciar una acción responsable de parte de todos y asumir así nuestra responsabilidad antes de que llegue el terremoto que nadie quiere?.

Cada vez que uno de esos eventos sucede y nosotros quedamos como simples observadores, madre tierra nos recuerda: ¡AÚN TENEMOS TIEMPO!

Mucho hemos alertado sobre todo lo que debemos y podemos hacer con nuestra gran masa edificada en lo que llega el terremoto. Queda a nuestra conciencia llorar nuestros muertos si no comenzamos a ponerle la mano a nuestras obras vulnerables.

No olvidemos que los terremotos no matan a nadie, quienes ponemos los muertos somos los profesionales que hacemos las obras y la irresponsabilidad de las autoridades que permite obras ilegales y sin el mas mínimo control, como por ejemplo la Zurza y el Caliche.

Toca a nuestro Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores, CODIA, asumir la responsabilidad que le corresponde, llamando a su membresía a capitulo para exigirle la calidad de las obras que bien se les paga, para que se hagan bien, castigando a aquellos colegiados cuyas obras han dado vergüenza nacional, como lo son las escuelas nuevas cuyas verjas han colapsado por lluvias.

Por ultimo, corresponde al estado, aplicar un régimen de consecuencias a todo aquel que ejerza de manera ilegal e irresponsable nuestra profesión. Necesitamos profesionales de su profesión, profesionales comprometidos con la vida, con su trabajo y con la patria.

¡AÚN TENEMOS TIEMPO!