La República Dominicana suma muchos retos que tiene que superar para poder ser el país que nos merecemos. Entre estos desafíos se encuentra uno de mayor preocupación y trascendencia. Es la devota indolencia de muchos dominicanos con nuestro pueblo. Estos, son aquellos ciudadanos que les duele más ser Peledeístas, Perredeístas y Reformistas que ser buenos y verdaderos dominicanos.

El egoísmo, la práctica del Yo, bajo todas sus formas de Yoísmo y solipsismo, es una forma de ontología, una manera de entender que la RD no es más que lo que el Yo, entiende por la RD. Aquellos que matan a su conciencia, entierran su amor patrio y venden nuestra nación, no merecen ser llamados dominicanos.

E valor de hipotecar las empresas del estado, de vender nuestros recursos mineros a  la Barrick Gold por centavos, y ahora entregarle la isla Saona a los Estados Unidos para confirmar nuestro estado de Colonia Neoliberal. Las cuentas millonarias en Europa y la suspensión de visas norteamericanas a miembros importantes del gobierno, sin discusión y sin vergüenza son las pruebas claras que el Yo, está primero que los intereses de la patria dominicana.

Lo escalofriante de este modus operandi viene desde el dominicano más pobre, hasta el dominicano más rico. El vivir del "Tigueraje" como religión debota para examinar las posibilidades de cómo joderle la vida a otro dominicano es la norma. Están mas pendientes a la cajita de comida y los $2000.00 pesos, al igual que los políticos ladrones a gran escala con licitaciones de obras del estado. Todavía mejor si es posible robar de forma legal, "haciendo politica" porque si no robas la sociedad te juzga de pendejo.

Me indigna la forma en que ponen mayor importancia a sus ideologias partídísticas y creen tenazmente en sus líderes políticos, no porque vayan a hacer un trabajo digno y pulcro a favor del pueblo, sino porque este partido, representa sus intereses personales.

Todo aquel dominicano que tiene alguna señal de conciencia por un mejor país está en vías de extinción. También, no pierden tiempo de poner el partido de oposición de contra golpe si alguien genuinamente defiende el país. Ya no es importante ser dominicano, el defender el derecho del pueblo se ha desaparecido y solo queda el defender los intereses individuales de cada persona.

El dominicano partidista, evolucionó a ser un hombre o mujer lleno de egoísmo, militando su indolencia por su pueblo. La traición a los intereses patrios supone una cobardía y una depravación muy detestable.

Estos son los mismos dominicanos, que salen con cuatro ojos por las calles para no ser atracados o asesinados. Estos son los mismos dominicanos, que pagan el precio más alto de gasolina en toda America Latina. Estos son los dominicanos, que entienden que no aplicar el 4% para el sector de la educación tiene alguna causa justificable y honorable.

Nuestro peor enemigo en la nación, no es la inmigración silenciosa haitiana, no es el imperialismo, no es la corrupción en el gobierno, no es la violencia en las calles, no es el apoderamiento del narcotráfico en nuestra juventud sino, es la devota indolencia hacia cómo se vive en la República Dominicana. Esa lealtad a los partidos (PLD, PRD y PRSC) culpables indiscutibles de dónde está el pueblo de Duarte.