Fervores

Deuda pública y nuevo gobierno argentino

Por León De Moya

Quizás “Lanata Sin Filtro” había dicho algoimportante sobre el niño Casey Wonder –me preguntaba– cuando me daba cuenta que el Ferrari que Tommy Hilfiger subastó, no era el 348 TB que tenía Menem en su casa.

Según el historiador argentino, Luis Alberto Romero –le va a Racing y es adicto a los raviolis–, el expresidente salió a dar una vuelta en un “alocado”fin de semana por todas las provincias de Argentina (llegó hasta Pinamar desde Buenos Aires a 190 kilómetros por hora).No obstante su velocidad, Menem,–que había llegado con todas las de la ley– tuvo que hacer recortes fundamentales en su gobierno. Por su lado, Hilfiger quería dar una vuelta en su Maybach.Esa es la razón por la que puso en subasta su FerrariEnzo en Sotheby’s.Eso fue una gran inversión, como dijo, pues es un hombre de edad.

Hace una semana, vimos en Instagram un renacer “en video”del peronismo (“para un peronista no hay nada mejor que otro peronista”, según las propias palabras de Perón, en un video promovido en esta red social). Pero ya Kirchner desata estas y más pasiones aún. “Te amo, Cristina” decía una fan en un post en la misma red. Ella no escaparía de ninguna de las muestras de afecto de la gente, como tampoco lo hace Macri que, al decir de algunos, parece que se salió de una grande: no dijo“esperamos que Alberto entre con buen pie a su gobierno”, pero sí advierte que “cooperará”. Por su lado, Bolsonaro –presidente brasileño–, decía que no iría a la toma de posesión de Alberto Fernández porque Argentina había elegido mal. Fueron sus palabras en recientes declaraciones. Creo que no habrá mucha gente que lo extrañe.

Tampoco se trata del momento en que Cristina Kichner tuvo que ir a New York a defender al país de unos hold outs que casi terminan como dueños de los muebles del Banco Nacional de la Argentina, entre otras cosas. Con el juez Griesa en la mano, los bonistas obtuvieron el 100% de total del pago.

Sin lugar a dudas que este 10 de diciembre Alberto Fernández dirá que todo ha sido logrado para bien del país. En otro esquema, lo mismo dijo Trump cuando llegó a la presidencia y se dio cuenta que la agenda no estápreestablecida pero hay situaciones, –como Medio Oriente, por ejemplo–, que no puede rehuir; Trump puso a Kushner a hablar con Netanyahu, y Madmoud Abbas. El viejo Trump enfrentó con valentía un problema internacional (como muchos otros). En una analogía, lo que atisbó Fernández con el asunto de la deuda y del FMI –con parecida valentía–, fuelo mejor de la semana. Era como si supiera la sensación del traje.

Como saben algunos, la cuestión no es si Néstor hizo aquello o no hizo aquello; la pregunta que hay que hacerse es si Fernández, antes de entrar ya tiene razón: el asunto de la deuda acogota a un país que necesita de independencia financiera como es normal en toda norma civilizada y ejecutoria, pero está detenido porque la deuda (en el caso dominicano son más de 43,000 millones) hace que el país se maneje con cautela, casi en default. La fórmula del FMI ha tenido que ser muy buena, dirán algunos. Malos son, dirán otros porque el convenio de renegociación permitió mucho con evidentes molestias (FMI: 60%), (BID), (BM) y Club de París. Ya en 2005 eran 33,500 millones de dólares. En el 2019, se estima la deuda total argentina en 337, 267 millones de dólares. Como puede notarse, es algo dramático.

Másallá de un tema estratégico y de copas, al parecer la economía de Argentina habla por sus líderes, y en el caso de Fernández, como hemos dicho, lo primero que hizo fue hablar por celular con el presidente de Estados Unidos para mencionarle la deuda argentina y al Fondo Monetario Internacional (FMI). Quizás estos sean algunos de los motivos centrales de su discurso. Y mucha gente estará en la primera fila de esa noche del 10 de diciembre

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