Como de costumbre, el gobierno dominicano se comporta de forma irresponsable con la desgracia haitiana. Tan irresponsable, que se debe disculpar con Haití por los últimos atropellos que se han cometido con sus desdichados inmigrantes.

En ese tenor, dos de las figuras que sectores peledeístas aúpan como  posibles aspirantes a la Presidencia de la República: Roberto Rosario, expresidente de la Junta Central Electoral (JCE), y Abel Martínez, alcalde de Santiago de los Caballeros. Se debe, entre otras cosas, al buen posicionamiento que estos tienen en la opinión pública, al advertir reiteradas veces la falta de adecuados controles migratorios.

Ni Rosario, ni Abel han dicho que aspiran a la Presidencia, pero seguidores suyos, aquellos que se proclaman “nacionalistas”,   “patriotas”,  los promocionan en las redes sociales. Recuerden que la gente teme, como el Diablo a la Cruz, a la supuesta fusión Haití-RD (República Dominicana): hay una propaganda que dice: “¡Súmate a la campaña fuera haitianos de RD!” y “¡No a la fusión, detengan la invasión haitiana!”

Contrario a Rosario, Abel u otra figura pública preocupada por una honesta solución al  problema, la imagen del ministro de las Fuerzas Armadas, Rubén Paulino Sem, no vale ni una guayaba podrida, por su olímpica irresponsabilidad de decir que la frontera está controlada.

Rubén Paulino sabe, como saben todos en República Dominicana, que la “frontera” es imaginaria (no existe): sobre todo, es un negocio lucrativo para militares y civiles. El que quiere ser tonto, que lo sea (allá él), pero realmente no hay, ni ha habido, interés en organizar la frontera, ya que eso acabaría con el lucrativo negocio.

Constituye un verdadero abuso, un crimen, una violación a los Derechos Humanos hacer redadas contra los pobres obreros haitianos; los mandan en una jaula a su país; después los  mismos agentes que los “recogen” en las calles dominicanas le cobran un peaje para que regresen de nuevo. Los desalmados que viven del negocio olvidan que los haitianos trabajan como animales de carga para comer: los empresarios dominicanos los explotan como en un sistema esclavista.

Es bueno que  los cuestionamientos a la fallida política migratoria del gobierno sean de dos figuras suyas, con afinidad, como los doctores Roberto Rosario y Abel Martínez. Tal vez así buscan una solución decorosa y dejan de culpar a la sociedad civil y decir que hay intelectuales procurando la fusión de las dos naciones; o el cuento de que en las escuelas a los niños haitianos les enseñan que RD es territorio suyo y que hay que preparar una “invasión”.

Es urgente que se aclare

Es alarmante la denuncia del expresidente de la JCE de que haitianos  a bordo de motocicletas, amenazaron a una hija suya cuando llegaba a su residencia. “7 motorizados de nacionalidad haitiana creando situación de violencia con Sara, mi hija, para que se desmonte del vehículo, no sé con qué objetivo”, denunció Rosario  en su cuenta en Twitter @RRosarioMarquez.

Dijo que  Sara “logró penetrar al residencial donde vive y gracias al seguridad de turno evitó enfrentar esas personas que agresivamente le amenazaban”.

La Policía debe investigar la denuncia y explicar al país el motivo de ese lamentable incidente y, lo más importante, garantizar la seguridad de toda la familia. ¿Qué habrá detrás de esa amenaza de secuestro?