La reciente campaña electoralse ha caracterizado por un sinnúmero de cosas, menos las que se suponen que deben ser. Acusaciones, competencia por saber quién ha robado más, enfrentamientos verbales, tanto de la militancia, como la de altos dirigentes de ambos partidos.

Se han publicado documentos que para muchos son falsos y para otros son verdaderos, ruidosas caravanas, tapones en el tránsito vehicular, bandereos o toque de bandera –como lo definió un abogado e historiador dominicano que tiene mucho tiempo que no se le  ve, ni se le escucha- en fin, todo se ha presentado en este período preelectoral.

Han sido muchas las personas que han abogado por que en la campaña en vez de ser una pelea de niños, matizada por el chismoteo farandulero y politiquero, se presenten propuestas y posibles soluciones para salir a camino de esto que va a heredar la persona que el pueblo elija como presidente el próximo 20 de mayo. La nueva variable de la campaña es la incorporación de dos países y sus respectivos presidentes.

Con la visita del candidato presidencial del partido opositor a los Estados Unidos, unas declaraciones dadas en una de las reuniones que sostuvo, mencionó la procedencia del presidente de esa nación. El partido oficial, específicamente el Senado de la República, (31 de 32 senadores), en undocumento han manifestado su indignación a dichas declaraciones. El presidente de la cámara alta en su declaración al respecto dijo y cito:

“Con sus declaraciones, Hipólito Mejía, no sólo agravia al Presidente de los Estados Unidos, sino que también menosprecia a las personas que residen en los países de descendencia africana”. (Periódico El Nacional, edición digital, 13 de abril).

La declaración conjunta de los 31 senadores de la República Dominicana constan de siete puntos. Y los que llaman la atención son los dos últimos de estos:

“ 6- Por cuanto, el agrónomo Rafael Hipólito Mejía, ex presidente de la República, ha proferido acusaciones ofensivas a la dignidad del Presidente de los Estados Unidos, Su Excelencia Barak Obama, al señalar en un acto público realizado en Nueva York, que éste nació y proviene de África, lo que constituye una afrenta injuriosa e irrespetuosa, que choca con la solemnidad con que deben conducirse las relaciones entre los Estados y entre sus figuras públicas;”

“7- En virtud de la dignidad y el respeto que merece un jefe de Estado; tal es el caso del Presidente de los Estados Unidos…………”(Periódico El Nacional, edición digital, 13 de abril).

Resulta contradictorio este manifiesto, por desagraviar al Presidente de los Estados Unidos, han ofendido a los nacidos en África. Porque, ¿Qué tiene de malo haber nacido en ese continente?¿Cómo se sentirían los nacidos en ese continente al escuchar que se le pide perdón a alguien, sin importar la persona que sea, porque otro haya dicho que nació allí? Se han preguntado los senadores, qué tanto le conviene a Obama aceptar dicho desagravio ahora que piensa re-postularse a la presidencia, y más que todos las personas de color se identifican en ese país como “Afroamericanos”.

Este desagravio es un arma de doble filo, porque a sabiendas de que la República Dominicana se encuentra en un período electoral, el Congreso de dicho país tendrá mucha cautela al responder, en el caso de que respondan, porque puede que no lo hagan, debido al período que se está viviendo y ese país decida no formar parte del proceso de campaña.

No estoy para defender a ninguno de los candidatos que se presentarán en el próximo certamen electoral, ni me interesa, y sé que mucho menos a ellos les importa tal defensa, pero se debe escuchar todo el enunciado y saber el contexto en que fue dicho ese pronunciamiento.

Ojalá sólo sea una herramienta de campaña y no se envíe tal documento. Parece como las peleas de los niños pequeños, está el que le da el golpe y el otro en vez de defenderse, corre a contarle a su papá y decir fulanito me dio.

Esto es una muestra de politiquería barata y de discriminación a los que proceden de una región, por parte de nuestros senadores.