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Desafíos pendientes

Por Erick Dorrejo

Más de doce meses nos separan del esperanzador discurso pronunciado por el Presidente Danilo Medina, en donde llama a "todos los sectores de nuestra sociedad a concertar un Gran Pacto Social... para que juntos, acordemos soluciones definitivas a los problemas que vienen deteriorando la calidad de vida y limitando nuestro potencial de desarrollo e inclusión social" (Extracto Discurso de toma de posesión 16 de agosto de 2012, Danilo Medina).

Transcurrida la primera etapa de gestión gubernamental se destacan una serie de iniciativas novedosas impulsadas por la administración a lo largo de estos últimos meses orientadas al incentivo de la producción local, sin embargo aún queda pendiente la tarea de construir este Pacto Social con el objetivo de alcanzar la solución definitiva de los problemas que limitan el desarrollo de la sociedad, impidiendo la inclusión social. A través de este pacto, el Estado estaría impulsando un espacio para que los diversos sectores contribuyan en la definición de instrumentos y mecanismos que complementen la Estrategia Nacional de Desarrollo 2030 con el objetivo de garantizar el desarrollo social inclusivo planteado por el mandatario en la toma de posesión.

Este nuevo modelo de desarrollo debe ser el resultado de un cambio de rumbo en la visión existente al momento de planificar el desarrollo nacional, esta transformación debe buscar la fórmula idónea para mejorar las condiciones de vida de las grandes mayorías. Para el economista sueco Gunnar Myrdal, "el desarrollo debe entenderse como un movimiento ascendente de todo el sistema social"; por lo tanto es importante destacar tres elementos fundamentales a fin de garantizar el bienestar de todo el sistema.

En primer lugar se requiere incorporar una serie de variables complementarias a las utilizadas en la teoría convencional del desarrollo, la cual coloca el Producto Interno Bruto (PIB) como el principal indicador. El economista Miguel Ceara Hatton señaló: "El producto puede crecer y la gente puede empobrecer, el producto puede crecer con mayor desigualdad en el ingreso, el producto puede crecer con deterioro del medio ambiente comprometiendo el futuro, el producto puede crecer con un deterioro de los valores morales [...]" (Arquitexto 2013). Por lo tanto además de tomar en cuenta las variables económicas deben ser considerados otros indicadores orientados al consumo de los distintos estratos sociales, la calidad de los servicios básicos y el acceso a los mismos.

En segundo lugar la persona humana debe ser colocada en el centro de la planificación del desarrollo, ya que es la receptora de los esfuerzos que se realizan por garantizar el bienestar al cual todos aspiramos. De igual manera el aumento de las capacidades en el individuo contribuye con el fomento de una mejor calidad de vida; “el capital humano también es uno de los principales motores del crecimiento económico” (BID 2013).

Finalmente en esta ecuación el lugar es importante, ya que es el escenario donde se localizan los beneficiarios de este desarrollo; el Banco Mundial destaca: “el lugar es el correlativo más importante del bienestar de una persona” (2009). El territorio es el recipiente en donde se localiza la gente; el análisis de las limitaciones y potencialidades de estos emplazamientos será fundamental para una correcta toma de decisiones en cuanto a la localización e inversión de las actividades en el país.

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