Que millones de hombres y mujeres  en el siglo XXI, reclamemos respeto y disfrutemos –aun con limitaciones… y en muchos casos, con grandes limitaciones-  nuestros derechos sexuales y reproductivos, se lo debemos a la gloriosa revolución de aquel Octubre Rojo ruso del 1917 y a su líder inspirador y guía, Vladimir Lenin. Porque cuando aún el concepto Derechos Sexuales y Reproductivos no existía, ya la legislación de la Rusia revolucionaria de principio del siglo XXI los reconocía de derecho y hecho. Razones de espacio impiden por el momento, un análisis mayor.

¡La Rusia del Octubre Rojo fue la cuna de los derechos sexuales y reproductivos!

Entre el año 1917 y 1927 la revolución bolchevique puso en movimiento una amplia reforma legal para garantizar el reconocimiento y respeto a esta dimensión de los Derechos Humanos. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) lo asumió 76 años después. Un siglo después de aquel acontecimiento histórico en Rusia, en nuestro país los derechos sexuales y reproductivos continúan siendo un tema de demagogia electoral marginal para algunos de las clases gobernantes, y para el resto del liderazgo político y social del sistema, es un crimen que estemos exigiendo que e Código penal, reconozca las tres causales para despenalizar el aborto: Cuando el embarazo es por incesto y otro tipo de violación, cuando la vida de la madre está en peligro, o cuando científicamente se pruebe que el producto del embarazo es incompatible con la vida.

A pesar de los hechos históricos, los defensores del capitalismo acusan al socialismo y al comunismo de ser sistemas arcaicos, verticales y antidemocráticos.

¿Qué ganamos las mujeres con la Revolución de Octubre de 1917?

Igualdad jurídica y política en relación a los hombres. El nuevo y revolucionario contexto político y social que generó la Revolución Rusa creó las condiciones para relacionamientos diferentes entre los sexos, tanto en la esfera pública como en las individualidades; por ejemplo, acceso a  la actividad económica productiva, a nuevos espacios de la vida cultural y por supuesto a las instancias de toma de decisión colectiva, y algo super importante, a que la mujer pudiera decidir sobre su vida, sobre su cuerpo.

¿Cuáles fueron las conquistas de las mujeres? Pan, Tierra y Paz  fue la consigna que movilizó a millones de mujeres y hombres de la clase trabajadora y el campesinado ruso durante el convulsionado período político entre 1905 y 1917. Pan, Tierra y Paz dejaba claro que quería el pueblo ruso: Terminar con la miseria material casi absoluta que les impedía tener un trozo de pan, romper con el sistema de la tenencia de la tierra  propiedad del Zar Nicolás II y su familia, y el profundo deseo de que terminara la guerra. 

El triunfo de la Revolución de Octubre garantizó la expropiación de las tierras a   la nobleza y los terratenientes y su entrega al campesinado. Por primera vez las mujeres eran también eran sus dueñas y la trabajaban para su disfrute. La hambruna fue enfrentada con una economía planificada y como consecuencia se elevó la calidad de vida de la clase trabajadora y dentro de ella, las mujeres.

“En 1917 se abriría un camino radicalmente distinto para las mujeres rusas: con la revolución de febrero obtendrían el derecho al voto; antes incluso que en Gran Bretaña o Estados Unidos, conseguido en 1918 y 1920 respectivamente, y en los primeros meses tras la Revolución Socialista de Octubre, las mujeres conseguirían la igualdad jurídica y salarial, la elección libre de profesión, el acceso a los empleos del Estado, la prohibición de los despidos a mujeres embarazadas, la educación mixta, el derecho al matrimonio civil y el derecho al divorcio”. (1).

El ideal comunista a la vanguardia.

La voluntad política en el partido bolchevique y el líder de la revolución Vladimir Lenin, constituyeron las premisas para enfrentar la situación ominosa que reducía casi a la nada a las mujeres rusas: el Partido Comunista de Rusia (bolchevique) creó un departamento para los trabajos de la mujer y desde el Estado se formularon políticas públicas que crearon las bases para la nueva mujer y el nuevo hombre. Se instituyó la Comisaría del Pueblo para el Bienestar Social, ambos organismos   dirigidos por Alexandra Kollantai (San Petersburgo, 19 de marzo del 1872-  Moscú, 9 de marzo 1952), única mujer en el gabinete del naciente gobierno revolucionario.

II.

¿Qué son los Derechos sexuales y reproductivos?

Son parte de los derechos humanos y existen para garantizar nuestro bienestar físico, mental y social en todos los aspectos relacionados con nuestro sistema reproductivo, sus funciones y procesos, así como la libertad para decidir informadamente sobre el número y espaciamiento de los hijos e hijas que deseemos tener (2).

¿Cuáles son esos derechos sexuales y reproductivos?

Alexandra Kollantai

El derecho a:

  1. Pleno respeto a la integridad del cuerpo.
  2. Educación y la información en sexualidad.
  3. Explorar la propia sexualidad sin miedo, vergüenza, falsas creencias y culpas.
  4. Expresar la sexualidad independientemente de la reproducción.
  5. Decidir si se quiere o no tener hijos/as, y cuándo.
  6. La vida: A no morir por causas evitables relacionadas con el embarazo o parto.
  7. La salud sexual para lo cual se requiere acceso a toda la información sobre sexualidad y salud, educación y servicios confidenciales de la más alta calidad posibles.
  8. Una vida libre de violencia, que rechaza las agresiones físicas, sicológicas y sexuales.
  9. La libertad y seguridad, decidiendo tener o no relaciones sexuales, con quién y con qué frecuencia.
  10. Casarse o no, y de formar o no una familia.
  11. La atención y protección de la salud y el derecho a los beneficios del progreso científico.
  12. La intimidad y a confiar los sentimientos de la vida privada a quién se estime conveniente, ya sea médico/a, matrona u otro personal de salud.
  1. Después de Lenin, la Kollantai y el ejemplo comunista

En 1984, instituciones feministas habían debatido el tema en la  Reunión Internacional sobre Mujeres y Salud realizada en Amsterdam; en el 1993 lo hizo la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos que sesionó en Viena. Pero el mismo no fue tema central de agenda en la ONU hasta la Conferencia sobre Población y Desarrollo (El Cairo, 1994) y en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995). Allí oficializaron que, “Derechos Sexuales y reproductivos, son los derechos de las mujeres y los hombres a tener control respecto de su sexualidad, a decidir libre y responsablemente sin verse sujetos a la coerción, la discriminación y la violencia; el derecho de todas las parejas e individuos a decidir de manera libre y responsable el número y espaciamiento de sus hijos y a disponer de la información, la educación y los medios para ello, así como a alcanzar el nivel más elevado de salud sexual y reproductiva” (3).

Entre las primeras políticas públicas puestas en práctica tras el triunfo de la revolución bolchevique estuvieron las referidas a los derechos humanos incluyendo los que hoy llamamos, sexuales y reproductivos. En el 1918, en Rusia se modificaron todas las leyes zaristas que criminalizaban el aborto y las relaciones sexuales y de parejas entre personas del mismo sexo,  pero que no condenaba la prostitución. La nueva legislación revolucionaria  aprobó el Código del Matrimonio, la Familia y la Custodia, a partir del cual se reconoció que todas las hijas e hijos son legítimos, no importando si nacían o no bajo el régimen del “matrimonio”. El Estado dominicano lo reconoció en el año 2003.

Un año después de la toma del poder por los soviets y su líder, V. Lenin, se inicio mediante ley el seguro de maternidad,  que incluía ocho semanas de licencia pagada, cuidado infantil gratis. Tiempo (pagado) para lactar; áreas de reposo  en centros laborales y  fábricas; atención médica pre y post parto y bono de dinero en efectivo.

A partir del marco jurídico revolucionario, se inició la construcción de una nueva cultura referida a la categoría familia, a la maternidad como derecho y a la paternidad como responsabilidad de los hombres más allá de la concepción. Probablemente por primera en la historia de la humanidad, legalmente se concibe la  maternidad como derecho, no como deber y se reconoce de hecho las dos dimensiones de la maternidad: la biológica y la social. 

Con aquella conquista, el poder clerical sufrió una gran derrota y también su hermana gemela, la cultura patriarcal. Desde entonces, el matrimonio como contrato legal solo fue reconocido por lo civil y  no por lo religioso, no obstante se reconocía el derecho a quienes quisieran, celebrar  ceremonia religiosa pero sin ningún valor legal.

Por igual quedaron prohibidos los matrimonios infantiles, con arreglos económicos o con intermediación de terceros. Se  elimino la penalización del adulterio y despenalizó el aborto, y en los hospitales públicos era libre y gratuito en todas circunstancias.

En 1920  ya en Rusia era una realidad la Licencia menstrual: El permiso laboral por varios días a las trabajadoras que por razones extenuantes en su realidad de trabajo o personal se viese afectada  su condición natural.

Como vemos los Derechos Sexuales y Reproductivos son conquistas del ideal y practica comunistas, no concesiones de la imperialista Organización de las Naciones Unidas –ONU- y los organismos que les sirven.

A cien años del histórico Octubre  Rojo, los y las comunistas tenemos otra razón histórica y política para reivindicar los derechos Sexuales y reproductivos como legado de la Revolución Rusa del 1917 e incorporarlos a nuestros programa político y levantar su defensa como bandera de combate del movimiento de mujeres y revolucionario en general.

(1) https://octubre1917.net/2017/03/30/mujeres-octubre-2/

(2) Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, El Cairo, Egipto, 5–13 de septiembre, 1994, Documento de la ONU A/CONF.171/13/Rev.1 (1995)

(3). Ibidd