Una inquietud

Demasiado crecimiento

Por Jorge Lora Castillo

Si nos llevamos por las primeras noticias del año 2018, nos encontramos con dos temas que conmocionaron al país durante todo el 2017, y que aparentemente todos los anuncios, operativos, deseos y políticas públicas juntas no han podido resolver, ni tampoco resolverán bajo la premisa desde la cual son abordadas.

La primera noticia, fue el asesinato-suicidio en el kilometro cinco de la carretera Miches-El Seíbo, de una mujer por parte de su pareja o ex pareja, que para colmo de males, utilizó para realizar tan execrable hecho el fondo de una botella como puñal maldito, en las primeras horas del día primero (1ro.) del mes de enero del año que apenas inicia. La segunda noticia a destacar fue el nacimiento del primer infante en la República Dominicana, cuya madre fue una menor de edad, es decir, niñas pariendo niños, en un círculo vicioso interminable y fatal.

Cualquiera podría pensar que son hechos de los cuales uno y otro no tienen ninguna coincidencia, y que por lo tanto, el año 2018, nos entró con problemas psicológicos, sin embargo, se trata de la misma trampa social en donde de manera circular y constante se reiteran los vicios, y los mismos traumas y situaciones nefastas.

Por una parte la PROCURADURIA GENERAL DE LA REPUBLICA inició hace poco un “operativo” y estrategia a través de la cual proyecta la disminución de los femicidios en el país, sin establecer más que para la prensa dichas soluciones, ya que entiendo que el mismo día en que este programa fue dado a luz, mataron una o dos mujeres. De igual manera, las autoridades de Salud Publica se fundamentan en anuncios y “operativos” para un problema de salud pública tan importante, que luego se convierte en un tema social de dimensiones inconmensurables y que lamentablemente lastran el futuro de nuestro país.

Veamos:

Las niñas dando a luz, de lo cual somos campeones en el hemisferio, son el caldo de cultivo de la pobreza y por tanto, de la dependencia de estas niñas hacia sus parejas. Una menor de edad, por circunstancias obvias de su edad, no puede estudiar, no puede trabajar, ni puede prepararse, se convierten en prostitutas, o empleadas domesticas, o simplemente en seres que viven el día a día, chismeando en el barrio sin nada que hacer, nada mas esperar el mendrugo de pan que pueda remitirle su madre o padre, sin saber que va a ser de su futuro, mucho menos del de sus hijos. Que se ha comprobado estadísticamente que la madre menor de edad, de un niño o niña esta más proclive a tener más descendencia antes de cumplir la mayoría de edad, abonando más aun a la miseria constante y a la pauperización de nuestra sociedad.

Estas niñas sin educación ni preparación ninguna son obviamente dependientes de aquel que les provee la manutención, hombre que, sin criterio ni educación alguna, repite los patrones del machismo y la frustración constante, que evita como el Diablo a la Cruz, que “su mujer” se supere o estudie, en el constante devenir de la precariedad y la miseria. Obviamente este combo o coctel siempre termina en abusos contra la pareja y los hijos o hijastros, en una reiteración sin fin de los hechos en el tiempo, la mayoría de estos abusos, incestos, violaciones y sobre todo miseria, mucha y real miseria.

Estos hechos descarnados no les interesan realmente al gobierno dominicano, ni a ninguno de los políticos o funcionarios públicos. Solo les interesa hablar de un crecimiento inexistente e irreal que no llega a estos rincones oscuros de los principales pueblos y campos del país, y perpetuarse ad aeternum en un poder sin límites y sin sentido. De que les vale?

Si estas son las primeras noticias de este año, que Dios nos guarde.   

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