Opinión

Dejar el poder sin lamentos

Angela Merkel sale por la puerta grande, sin peleas ni dolor, esa por la que salen los hombres y mujeres que saben que el poder es efímero.

Por Joseline Pujol

Pequeña de estatura, equipada de una visión política y excelente formación académica, que le llevaron a convertirse en una gran estadista, nacida solo unos años después de la segunda guerra mundial al occidente de su país, Republica Federal Alemana. Proveniente de familia conservadora y fundamentalmente religiosa. Circunstancias y compromisos de padres le llevaron a desarrollarse y estudiar en la Alemania oriental, ocupada entonces por los rusos. Después de estudiar física, y adelantándose a los tiempos obtuvo su doctorado en química cuántica. Poseedora de agilidad mental que le llevaron a calcular cuidadosamente los movimientos que le llevarían al logro de sus objetivos, con una clara y pragmática intuición política. Desafiando estereotipos de género, sin ser feminista, comenzó a dar sus primeros pasos en la misma como portavoz de prensa del partido Despertar Democrático, para luego y después de formar coalición junto al partido Unión Democrática Cristiana lograr su primer escaño en la cámara baja de representantes. Fomento relaciones excelentes con el entonces líder del partido Unión Democrática y primer ministro Helmut Kohl, de quien se decía era su protegida.

Cuando asume el reto que supone dirigir un país de las características y desarrollo económico de Alemania no era una improvisada en la política, después de la estrepitosa caída del muro de Berlín, con tan solo 37 años se estrenó como ministra de la mujer y la juventud. Aquella mujer menuda y discreta, que venía de Alemania oriental, con apenas una década de haber sido reunificada, fue también ministra de medioambiente y desde entonces comprometida con los tratados internacionales y políticas públicas en favor del medioambiente. Una carrera ascendente y sin grandes tropiezos la llevo a convertirse en vicepresidenta del partido Unión Democrática Cristiana y más tarde y ya fuera del poder en secretaria general del mismo. Lista para presidir su partido, el destino la encontró en el lugar que requerían las circunstancias de un partido fuera del poder y socavado en su liderazgo tradicional para convertirla en la primera mujer protestante en asumir la presidencia de un partido conservador y eminentemente católico.

Desde su condición de presidenta del partido y después de unas elecciones muy cerradas con el partido gobernante estableció la base de una gran alianza que la llevaron a convertirse en la primera mujer en dirigir los destinos de Alemania -esa Alemania de todos, que los alemanes deseaban y que Angela Merkel representaba-. Con un discurso moderado y la cabeza fría logro unificar 3 partidos y mantenerse como primera ministra del país mas poderoso de la Unión Europea por 15 años consecutivos, solo detrás de Otto von Bismarck y Helmut Kohl, quienes gobernaron por 18 y 16 años respectivamente. Esta pragmática mujer de ciencias, con firmeza y determinación asumió algunas de las propuestas de políticas públicas de sus adversarios políticos como propias, logrando neutralizar a muchos de ellos. De la oposición alemana se escucharon palabras de admiración y respeto a una estadista que asumió su rol de conductora de los intereses alemanes con seriedad. Siempre se le percibió como una mujer de comportamiento frugal, sin estridencias, concentrada en su trabajo como servidora pública.

Angela Merkel deja el poder sin lamentos, volverá a la tranquilidad de su hogar, tal vez recupere parte del tiempo que sus ocupaciones le robaron a la familia, probablemente tenga tiempo para cocinar y regar su jardín, quizás escribir algún libro. Lo seguro es que esta genial mujer no sentirá vergüenza al salir a la calle y verse con sus iguales, esos ciudadanos que un día decidieron confiar en ella y no fueron defraudados.  Angela Merkel sale por la puerta grande, sin peleas ni dolor, esa por la que salen los hombres y mujeres que saben que el poder es efímero, los que comprenden a tiempo que a este se llega con el fin de servir en beneficio de las mayorías. Al final de su mandato la generalidad del pueblo alemán la despide con aprecio y agradecido de haberle escogido como Canciller hace algo más de 15 años. Los alemanes han homenajeado en las calles a una mujer excepcional que supo dirigir los destinos de su país con los pies en la tierra, sabiéndose mortal y reemplazable

Noticias relacionadas

Por

Noticias relacionadas

Comentarios
Seguir leyendo

Lo más leído

Más noticias

Síguenos en nuestras redes