Podríamos decir: El Dios popular se ha expresado, el Soberano habló, y pasar la página, pero no. El asunto no es tan simple.

El proceso electoral que recién termina nos deja enseñanzas, muestra tendencias, marca un camino. Por ello, les propongo este decálogo de lecciones de unas elecciones:

1.- La unidad partidaria es una condición imprescindible para vencer. Leonel y Danilo lo entendieron. Hipólito y Miguel no.

2.-Los votos de los partidos minoritarios cuando van aliados a uno de los dos grandes partidos no les pertenecen. La  APD pasó de 79,950 votos en 2008, a 5,600 ahora.

3.-La democracia electoral dominicana podía sepultar como sepultó la era de los patrones duplicados y las dislocaciones fraudulentas. Ahora los desafíos son otros, amor.

4.-Si no se corrigen vía una ley de partidos y modificación y reglamento de elecciones de la Ley Electoral, las perversiones que sobreviven en nuestro sistema político: -(duración excesiva de la campaña, uso de recursos del Estado en Gobierno, ayuntamientos y Congreso; financiación ilegal y aportes del narcotráfico a la campaña, compra de cedulas, control de publicidad electoral, partiduchos de compra y venta, entre otros)- el día en que un candidato le gane a otro por mil votos peligrará la paz social y la democracia. (Caso López Obrador en México, o G.W. Bush y su hermano en La Florida.)

5.- Los partidos no deben afinar cuchillo para su garganta, desacreditando al árbitro del juego (JCE); relajando el instrumento para la medición y análisis de la opinión pública (encuestas); y corrompiendo  con su clientelismo parasitario y sus dadivas de vergüenza desde el poder ejecutivo, el legislativo y el municipal, el sistema que ellos dominan y dirigen,

6.- Si unos para vencer -Leonel y Danilo-, y otros para hacer su trabajo y ganar el reconocimiento del país -JCE y Participación Ciudadana- pudieron entenderse y enterrar hachas y contradicciones, no está tan lejos el día en que los dominicanos elijamos un camino y nos decidamos a recorrerlo caiga quien caiga. Y que quien se mueva, no salga en la foto democrática.

7.- La partidocracia reinante (PLD y PRD) necesita urgentemente un Tune up, un recauche. El PRD por su quinta derrota consecutiva, y el PLD porque mientras gana como jefe de bloque se va empobreciendo individualmente (37.3%, el domingo). Como les advertimos hace ahora mil años, el PPH es el verdugo del PRD, y el PLD se está muriendo de éxitos.

8.- Fue mayor el miedo que la decepción. La alta votación del PRSC, -5.87%-, expresa el rechazo ciudadano al PLD y su gobierno, y un temor mayor a la posibilidad del regreso al poder de la peor cara posible del PRD, el PPH.

9.- Ni la manipulación ni la difamación, ni la partidarización fanática del periodismo ni el insulto como arma para enfrentar argumentos –(a dos bandas y de dos colores partidarios)-, ganan elecciones. El pueblo ama a las víctimas. Sin el rastrero acto de difamación contra Margarita, en Santiago el PLD no hubiese podido disminuir su inmensa desventaja superior a 20 puntos en noviembre, hasta un saludable 2.49 (49.65 a 47.16) el domingo.

10.- Perversiones de nuestra cultura política aparte, mencionadas ya en el punto cuatro, en lo fundamental, el resultado de las elecciones es el producto de la madurez política de Leonel y Danilo, y los errores reiterados de un Hipólito que con sus amenazas unificó a sus adversarios, y tácitamente les conminó a unirse o a morir.