El Vaticano está sumergido en escándalos de todo tipo, pero eso no le impide continuar el descarrilamiento de la Reforma iniciada en los años 60 por el Concilio Vaticano II. Interiormente la curia romana se encuentra fragmentada, como se manifiesta en los documentos y correspondencias hechos públicos por su VaticanLeak. En un editorial del L’Osservatore Romano se describe la situación de Benedicto XVI como la de “un pastor rodeado por lobos”.
Esta no es la primera vez que el Vaticano es el centro de conflictos y actos de corrupción. Pero si es la primera vez que los trapos sucios se lavan frente a las cámaras y en época del Internet. La noticia del apresamiento del mayordomo del Papa como sospechoso de filtrar documentos confidenciales cuestiona si el mayordomo actuó solo o si detrás de él se esconden intrigas purpuradas.
La primera filtración se produjo en un programa televisivo en el que se hizo público una carta del arzobispo Carlo María Vigano dirigida a Benedicto XVI, en la que le relata diversos casos de corrupción dentro del Vaticano y le solicita dejarlo en su posición. Contrariamente, fue enviado al otro lado del océano por el Secretario de Estado Tarcisio Bertone, con el cargo de nuncio Vaticano en los Estados Unidos.
Las cartas secretas ponen de manifiesto el carácter político que rige las relaciones de la curia. Compiladas en un libro, una segunda carta enviada al papa por el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, revela que el cardenal italiano Paolo Romeo, arzobispo de Palermo (Sicilia), en un viaje a China comentó la posibilidad de un complot para matar al papa y que “Benedicto XVI está dejando todo atado y bien atado” para que su sucesor sea el Cardenal Angelo Scola. La curia romana tiene una larga historia política, y nada se le deja a la paloma divina.
La Cruzada en España. Las divisiones internas y los escándalos de corrupción del Vaticano no desaceleran la política conservadora y reaccionaria que implementa la Congregación para la Doctrina de la Fe, otrora Santo Oficio de la Inquisición. El periodista español Juan Bedoya publicó el 14 de junio en el periódico El País, un artículo sobre la reacción de la Conferencia Episcopal Española (CEE), quienes “obligados a dar explicaciones sobre sueldos y privilegios, y conscientes del deterioro de su confesión en varios frentes” lanzaron un plan de tres años para recristianizar a España.
La desvinculación de la jerarquía española de su pueblo se manifiesta en el plan de recristianización que pretende ejecutar 300 beatificaciones masivas de “mártires del siglo XX”, o sea víctimas de la Guerra Civil de 1936. Juan Bedoya puntualiza como “la inmensa mayoría de los obispos maquinaron contra la II República nada más proclamarse en 1931 y apoyaron el golpe militar, elevándolo a la categoría de Cruzada y asumiendo —a cambio de recibir privilegios sin cuento— el exterminio, la prisión, la persecución o el exilio de decenas de miles de españoles de todas las ideologías que perdieron aquella contienda incivil”.
El CEE está obsesionado por el tema económico, “conscientes del desprestigio que les ocasiona una imagen de poder y dinero en medio de la crisis”__ subraya el periodista. El lanzamiento del plan de recristianización llega en el momento de crisis de la economía española que mantiene al episcopado ocupado en justificar por que no pagan impuestos por la mayoría de sus posesiones, siendo la Iglesia Católica la segunda propietaria inmobiliaria del país, después del Estado, y no renuncia “a los privilegios otorgados por la dictadura del general Franco a cambio del apoyo incondicional del Estado Vaticano”.
El Cardenal Rouco, presidente de la CEE, ha sido forzado a revelar su sueldo de 1.160 euros al mes, semejante al de todos los obispos españoles; el de un sacerdote está entre los 800 y los 900 euros, dependiendo de la diócesis. El Ministerio de Hacienda ingresa cada mes esos salarios en una cuenta corriente de la CEE, este año por una cantidad global cercana a los 250 millones, destinada también a financiar el culto. El Estado también financia al episcopado la enseñanza de la religión y la moral católicas pagando el sueldo de decenas de miles de profesores, que actúan en realidad como catequistas.
La Inquisición en los Estados Unidos. En los Estados Unidos la política Inquisidora de la Congregación para la Doctrina de la Fe se ha manifestado con más vigor en su empeño por dirigir y controlar la forma en que las monjas estadounidenses piensan y actúan de acuerdo a su interpretación de los documentos del Vaticano II y los evangelios. Particularmente se les acusa de concentrarse en ministerios de justicia social y de no prestarle atención a la pastoral de la Iglesia contra el uso de anticonceptivos, la criminalización de todo tipo de aborto, y la homofobia.
Para entender mejor este conflicto traduje la carta publicada en inglés por el periódico estadounidense National Catholic Reporter (NCR) el 29 de mayo, escrita por el párroco Fr. Doug Koesel en el boletín de la Iglesia Católica de la Santísima Trinidad, de Cleveland, Ohio, titulado, Lo que realmente es la historia de las monjas.
A continuación les presento mi traducción libre del mensaje del Padre Doug Koesel; incluyendo el énfasis de las letras en rojo. Pueden leer el texto original en inglés en el portal del NCR: http://ncronline.org/blogs/sisters-under-scrutiny/cleveland-priest-what-nuns%E2%80%99-story-really-about.
“Muchos de ustedes me han pedido que comente sobre la reciente investigación de las monjas estadounidenses. Aquí va. En resumen, el Vaticano ha pedido una investigación sobre la vida de las mujeres religiosas en los Estados Unidos. Existe una preocupación por la ortodoxia, el feminismo y la práctica pastoral. El problema con el enfoque del Vaticano es que coloca a las monjas decididamente del lado de Jesús y al Vaticano del lado de ancianos cansados, haciendo un último coletazo para salvar un tambaleante Reino perdido hace mucho tiempo por una variedad de razones.
Se podría decir que esta investigación es el resultado directo del papado de Juan Pablo II. El sospechaba del poder dado a los laicos tras el Concilio Vaticano II. No le gustaba la Iglesia Católica estadounidense. A lo largo de su papado intentó arrebatar el poder colegiado de las conferencias episcopales para devolvérselo a Roma.
Uno de los resultados del Concilio [Vaticano II] fue que las monjas alcanzaron niveles educativos más avanzados, se integraron más a la vida de la gente y se orientaron más que los obispos y el Papa a la búsqueda de justicia. [Las monjas] son médicas, abogadas, profesoras universitarias, conforman grupos de presión política, son trabajadores sociales, escritoras, teólogas, etc. Su llamado fue responder a lo que Jesús hizo y dijo. Su valor radica en el hecho de que su teología y su práctica se integraron al mundo real.
El Vaticano suena como los fariseos del nuevo testamento; — legalista, paternalista y ortodoxo–mientras ‘las buenas hermanas’ estaban alimentando al hambriento, vistiendo al desnudo, visitando a enfermos y encarcelados, educando a inmigrantes, y así sucesivamente. Las monjas también aprendieron que los católicos son intuitivamente inteligentes acerca de su fe. Prefieren el diálogo sobre la diatriba, libertad de pensamiento sobre control mental, estudio bíblico sobre el fundamentalismo, desarrollo de la doctrina sobre mandatos aislados.
Lejos de ser feministas radicales o partidarias de ideas extremistas, las mujeres religiosas se dieron cuenta de que ya no son válidos los fundamentos filosóficos de la enseñanza católica. Las mujeres no son serviles a los hombres, la ley natural es mucho más amplia de lo que una vez se pensó, el Viejo Testamento no es tan importante como el Nuevo Testamento, el amor es más poderoso que el miedo.
Esto es lo que molesta a los católicos estadounidenses. El Vaticano es hipócrita y tiene doble estándar. Su creencia es siempre que alguien tiene que limpiar su acto; los divorciados, los gays, los medios de comunicación, las monjas estadounidenses, los norteamericanos que estaban usando las palabras equivocadas para orar, los seminarios, etc. Nunca se les ocurre a los poderes establecidos que el origen del problema es la propia estructura. Ahora podemos decirlo con certeza en cuanto a la crisis de abuso sexual. Fue en gran medida la estructura de la iglesia en sí, la forma en que los hombres fueron entrenados y aislados, entrenados a ser leales al sistema a toda costa y no a la persona, lo que nos dio el escandaloso encubrimiento.
Las monjas estadounidenses trabajan codo a codo con la persona en la calle. Están involucradas en sus vidas cotidianas. Contrariamente, la mayoría de los cardenales pasaron menos de cinco años en una parroquia, nunca fueron pastores, y con frecuencia son diplomáticos de carrera.
Las mujeres religiosas en los Estados Unidos se niegan a ser controladas por la autoridad abusiva que busca el control por temor. Se dan cuenta de que Jesús no enseñó doctrinas, pero que la iglesia, con el tiempo, desarrolló lo que Jesús enseñó en forma sistemática. Las monjas siempre han intentado trabajar dentro del sistema. Esta vez su voz profética puede llevarlas fuera del sistema. Pueden llevarse muchos católicos y mucho de sus hospitales, escuelas, colegios, orfanatos, ministerios de prisión, conventos, refugios de mujeres, centros de distribución de alimentos y, por supuesto, la buena voluntad que se han ganado durante siglos con ellos.
Esta investigación no es sobre monjas estadounidenses rebeldes. Es el último coletazo de control por una clase agonizante, envuelta en su auto importancia. Es una lucha por la misma naturaleza de la Iglesia; quiénes somos, cómo oramos, donde vivimos, quién pertenece, por qué creemos. La iglesia primitiva soportó una lucha similar. Murió el viejo orden. El Espíritu Santo ganó. ¡Feliz Domingo de Pentecostés!”
P.S. El miércoles, 30 de mayo, habrá una concentración de oración por las monjas estadounidenses en St. Colman en W 65th St. Todos están invitados y exhortados a asistir. Las monjas estuvieron allí para nosotros. Debemos estar ahí para ellas.
La voz de los Teólogos. En el libro publicado por la Editorial Trotta en el 2012, Clamor contra el gueto, Textos sobre la crisis de la Iglesia, varios teólogos interpretan la crisis de la iglesia y anticipan los resultados. Así resumen su tesis:
El punto de partida de este libro es la constatación de la grave crisis por la que atraviesa la Iglesia. Una crisis caracterizada por la huida silenciosa de muchos, el dolor o el enfado de otros, el escándalo de no pocos, el choque con la institución jerárquica de bastantes y, sobre todo, por una clamorosa falta de relevancia en la sociedad actual. La causa primordial de esta situación es que el proyecto de reforma necesaria de la Iglesia que propuso el concilio Vaticano II ha sido preterido o silenciado en muchos de sus elementos esenciales. Pero la crisis actual venía siendo anunciada desde hace tiempo. Se percibe un proceso que va desde los primeros gritos proféticos de temor a la marcha hacia el gueto, pasando luego por insistentes demandas de que se verifique la reforma eclesial propuesta por el Concilio, hasta los asertos posteriores que constatan la irrefrenable crisis presente. Para mostrar ese «hilo rojo», se propone esta antología de textos escritos por teólogos o responsables eclesiales de diversas naciones a lo largo de los últimos cuarenta años. El clamor que manifiestan no expresa solamente el parecer de una corriente teológica reducida, sino que es el eco recogido, tematizado y hecho público de amplios sectores comprometidos con la Iglesia y con la evangelización.
Conclusión. Creo importante que el pueblo dominicano entienda el rol político del catolicismo en nuestra historia en el contexto global que lo define. El conflicto que enfrenta el pueblo español es el mismo que ha vivido el pueblo dominicano, con la diferencia que en el presente la prensa española y muchos de sus políticos y ciudadanos confrontan y defienden la libertad de conciencia y la anulación de políticas que son rémoras del régimen fascista de Franco que la recristianización católica busca glorificar.
Es hora de dejar a un lado la miopía social de nuestra condición de isla descrita por el gran filósofo alemán Arthur Schopenhauer en sus Estudios sobre Pesimismo: “Cada hombre asume los límites de su propio campo de visión por los límites del mundo". La cultura y la lectura son los medios para ampliar nuestros horizontes. Ser ovejas descerebradas obedientes a los mandatos del Vaticano ha sido costoso para el pueblo dominicano. Desde nuestro origen como nación, la fe ciega nos costó perder la soberanía al apoyar a Santana y desterrar a Duarte; nos costó rendirle culto a Trujillo y permitir el adoctrinamiento y el servilismo de la población, sometida a la violencia, la religión y el miedo; nos costó perder el gobierno de Juan Bosch por un golpe de estado y aceptar a Joaquín Balaguer por un voto amañado; y en el presente, nos ha costado adoptar una Constitución que impone a toda la población los dogmas católicos basados en creencias sin medir las graves y peligrosas consecuencias para la sociedad, el medio ambiente, la salud, la libertad de conciencia y el logro individual de la felicidad.