La declaración de la UNESCO, de la Bachata como Patrimonio Cultural de la Humanidad, viene a dar reconocimiento, oficial, a un fenómeno de validación popular internacional que está en progreso desde inicio de los años noventa a nivel mundial, pero en la República Dominicana, tierra madre de este género musical bailable, aún la Bachata es renegada. La clase social media alta y, por tanto, las esferas de poder, la discriminan.

El reconocimiento internacional de la Bachata se asocia al éxito de la producción artística de Juan Luis Guerra, a la exquisitez de su obra, a sus lauros y amplia difusión. También, en el interior de la República Dominicana comienza un discreto proceso de aceptación en las altas esferas, de una que otra Bachata, pero solo si son de Juan Luis, y en alguuunos lugares las de El Torito. Pero sigue siendo inaccesible aún la clase media alta para otros cultores de este género que ha sido y es, históricamente, prohibido y hasta considerado una ofensa para la moral de las prestigiosas poderosas familias dominicanas. Sobre este tema del discrimen a este género musical, me dijo un amigo: “Esa discriminación viene porque esa música era de guardia viralata y cuero prostituta trasnochado. Solo se oía en bares de malamuerte. Se popularizó en las manos de Luis Segura y Leonardo Paniagua. Luego, la transición de Juan Luis le dio otra fragancia”.

En los últimos diez años una nueva generación de bachateros, ahora desde New York, ha llegado revolucionando la imagen universal de la Bachata, gozada desde cada rincón del globo terráqueo. Considero que hoy día, junto a la Salsa, es uno de los ritmos bailables latinoamericanos más difundidos en el mundo, incluso, por encima del Merengue. No hay una discoteca de música latina en este mundo en que, diariamente usted no disfrute de mínimo diez bachatas por noche. Eso por solo citar un ejemplo. Y es que llega recontextualizada, universalizada desde las voces de líderes devenidos nuevos íconos, como Romeo Santos, Prince Royce y otros jóvenes nacidos en Estados Unidos, pero de origen dominicano. Estos músicos han sazonado la Bachata con ingredientes musicales multiétnicos, y aunque más light y con un chin menos de amargue, se ha expandido con furor por toda esta Sociedad Global, con su contagioso ritmo y sabrosura erótica que mueve caderas y corazones. 

Resulta que desde hace algunos años hasta los españoles se han inventado una versión de baile dizque "Bachata Erótica": Jijiji. ¿Peeerdón? ¿Y qué Bachata no es erótica? Para esta amantísima bailarina, no hay en América Latina ni mucho menos en la anciana Europa, un baile más sensual y erótico que el original baile de una Bachata en cualquier colmadón o sitio de baile, dentro o fuera de la República Dominicana. Imagínese usted que una Bachata bien bailada lleva, en varios momentos, el pie del hombre entre las piernas de la mujer, y en buen decir dominicano: "¡Ahí eh que se coge bien el gusto a esa vaina!"

Lo cierto es que en Europa y en Miami Beach se hacen concursos de baile de la mal llamada Bachata erótica, pero… ¡Los hacen! ¿Conocen algún concurso o festival dentro de la República Dominicana que promueva la creación musical o danzaria de la Bachata? ¿En las escuelas de danza, públicas o privadas, se enseña y se promueve la Bachata o el Ballet? Según la norma social, las niñas de las “buenas” familias dominicanas deben aprender Ballet ¿Y por qué no Bachata y Merengue? Me contestarán: Porque eso es del populacho. ¡Pero nooooo! Es rasgo distintivo de la identidad cultural dominicana, y es muchísimo más nuestra que el lejano europeo Ballet. ¡Ay! Ese arcaico ideal de aquella burguesía del siglo XV europeo hasta cuándo va a dominar la mentalidad colectiva, esos prejuicios hacen que se discriminen fenómenos socioculturales enriquecedores de la cultura nacional, y que se marginen por las esferas de poder, creaciones distintivas de nuestra identidad cultural.

¿Cuántos hoteles de República Dominicana tienen a la Bachata como base de los espectáculos o en cuáles se imparten clases de este baile para los extranjeros? La música dominicana que mostramos en eventos internacionales de promoción turística se ciñe al Merengue Típico. Los recibimientos en nuestras instituciones hoteleras se limitan a un caricaturesco Perico Ripiao. La música dominicana es también Bachata.

 Por muchas razones, discrepo de lo publicado en el Listín Diario donde dice: "El alto honor le llega a la Bachata luego de pasar por un proceso agridulce de discriminación social, letras vulgares en una etapa, aceptación final de la clase media (…)". No es así. La Bachata aún es discriminada, relegada, renegada por la alta sociedad dominicana. Su creación y difusión sigue siendo en el país, un fenómeno de creación popular, empírico y espontáneo. No conozco una institución que la promueva. Sus creadores están desprotegidos institucionalmente y no tengo referencia de que se estimulen estudios científicos, ni su enseñanza, ni su creación, y la difusión institucional y oficial es limitada. En el subconsciente social de la clase media alta sigue sublatente la discriminación, es más, se considera hasta una ofensa poner Bachata para ambientar fiestas privadas y actos gubernamentales de "alto nivel". ¡Por Dios! Quieran ellos o no: La música dominicana es más que la mal denominada música clásica y más que el Merengue.

 Justo, necesario, oportuno y felizmente recibido es este reconocimiento de la UNESCO, pero pienso que ahí no debe quedar un asunto tan trascendente para la nación, sino que esta designación deviene punto de partida para el desarrollo del género, de su inserción y aceptación social. Me cuestiono: ¿La educación artística especializada, las investigaciones científicas, el Ministerio de Cultura, entre otras entidades, consideran y asumen la Bachata entre sus proyecciones y prioridades en el país? ¿Qué hacemos institucionalmente para favorecer la creación, difusión y asunción de la Bachata, especialmente, por la alta sociedad dominicana? ¿Qué hacen las instituciones rectoras de la política cultural de nuestro país para contrarrestar este complejo fenómeno dicotómico de discrimen social con un género musical? Quiera o no la rancia clase media alta, la Bachata es rasgo distintivo de la identidad cultural dominicana desde el 11 de diciembre del 2019, declarada Bien del Patrimonial de la Humanidad. Y en letra mayúscula, porque mayúsculo es el problema. ¿Cómo se entiende que un bien del Patrimonio de la Humanidad es en su propia tierra que lo crea, discriminado por la clase alta que, sobre todo, es la que controla el poder político y económico? 

 Definitivamente, la música y el baile de Bachata, por su origen y naturaleza, genera un complejo y contradictorio fenómeno sociocultural dentro de la República Dominicana y demandan un proceso de investigación desde la Antropología, Sociología y otras ciencias culturológicas. Este sería un tema de investigación interesantísimo desde diversas aristas como, por ejemplo, la necesaria clasificación de tipologías que van desde las más académicas hasta las más populares, desde la más rural hasta la citadina o el estudio de la Bachata originada en el país en comparación con la creada en otras partes del mundo.

 La declaratoria de la UNESCO es un reto para el rescate, fomento a la creación, la enseñanza, la difusión y la revitalización de la Bachata dentro de nuestro propio país, en aras del desarrollo del género y de un mayor reconocimiento social.

Esperemos que la fiesta de Navidad este año sea con Anthony Santos. ¡"Me guuusta esa vaina"!

Referencia:

Almanzar, R. (2019). “La bachata: La Unesco declara el ritmo patrimonio de la humanidad”.  

Listin Diario. Recuperado de:  https://listindiario.com/entretenimiento/2019/12/12/595429/la-bachata-la-unesco-declara-el-ritmo-patrimonio-de-la-humanidad. Recuperado el 12 de diciembre de 2019