Opinión

De Juan Bosch a Naomi Klein: Del pentagonismo al capitalismo del desastre

Por Alvin Reyes

En el año de 1967 Juan Bosch publicó una de sus mejores obras: El pentagonismo, sustituto del imperialismo. En esta obra Bosch desentraña los hilos de una estructura de poder que se fue gestando poco a poco en la sociedad norteamericana. Para Bosch en el caso de EE UU no puede hablarse de imperialismo en la forma que lo conocíamos: “....el pentagonismo se diferencia del imperialismo en lo que este tenía más de característico, que era la conquista militar de territorios coloniales y la subsecuente explotación económica. El pentagonismo no explota colonias: explota a su propio pueblo. Este es un fenómeno absolutamente nuevo, tan nuevo como el propio capitalismo sobredesarrollado que le dio nacimiento” (Juan Bosch: El Pentagonismo….Santillana  ediciones generales pag.  43).

A lo largo de todo el libro Bosch va descifrando las claves que dieron origen a que los EE UU, que emergieron como potencia victoriosa de la Segunda Guerra Mundial, se convirtieran en un país agresor, en una máquina de guerra con el solo propósito de generar recursos y  riquezas extraordinarias para los promotores de este nuevo tipo de economía de guerra. Antes del pentagonismo, se conquistaban territorios en búsqueda de esclavos, pago de tributos, materias primas, rutas de comercio, etc. El pentagonismo es una forma de gobernar cuyo único objetivo es la guerra como medio de obtener riquezas: “…..lo que se busca es tener acceso a los cuantiosos recursos económicos que se movilizan para la producción industrial de la guerra; lo que se buscan son los beneficios donde se fabrican las armas, no donde se emplean…Rinde varias veces más, y en tiempo mucho más breve, un contrato de aviones que la conquista del más rico territorio minero...” (Juan Bosch. Op. Cit. Pag.44).

Ahora, ¿Cómo se logra que un pueblo nacido bajo ideales democráticos apoye todas estas guerras de agresión? (Cuba, Vietnam, Corea, Panamá, Rep. Dom., Nicaragua, y más recientemente Afganistán e Iraq, y posiblemente Irán), estas claves también las despeja Bosch en El pentagonismo… “Desde luego, tan pronto la televisión mostró su utilidad para vender desde un tubo de pasta de dientes hasta un automóvil, resultó evidente que también serviría para vender la idea de que los Estados Unidos estaban en peligro y debían dedicar una parte importante de su producción a armarse y a prepararse militarmente para defenderse de sus enemigos” (Juan Bosch. Op. Cit. Pag.95).  Y nosotros agregamos el surgimiento de Internet y con ello las llamadas redes sociales.

Que otra cosa no es sino la Guerra contra el terrorismo?. Propaganda mediatica. Para Don Juan la sociedad norteamericana está pentagonizada a todos los niveles , desde los grandes banqueros, los fabricantes de armamento y de material logístico para la guerra hasta la clase media norteamericana, ejemplarizadas en su libro por un obrero de Dakota del sur “La gran mayoría de la población norteamericana está dedicada a una lucha intensa, que consume la energía de millones de hombres, para obtener cada quien una parte mayor de esos dólares que teóricamente deben tocarle a cada persona.Es la lucha por el bienestar, que torna a los hombres en enemigos, competidores sin piedad que los enajena…los divide y los deja exhaustos, sin tiempo ni fuerzas para pensar en nada más. Agotado por esa lucha ¿qué puede importarle al obrero de Dakota del Sur, cuando llega a su hogar, fatigado después de ocho horas de trabajo y dos o tres de carretera o ferrocarril, encontrarse, al encender el televisor, con la noticia que un niño de Vietnam a sido quemado con Napalm hasta los huesos?.” (Juan Bosch. Op. Cit. Págs. 91 92).

Hoy, 43 años después es igual; los medios están masificados y las noticias que nos llegan desde Iraq y Afganistán son las mismas, y aunque han surgido muchos movimientos de protestas alrededor del  mundo, la situación de la sociedad Norteamérica, adocenada por el miedo al terrorismo, sigue siendo de apoyo a las guerras de ultramar.SALTODELINEA SALTODELINEA Todos sabemos que la invasión a Iraq estuvo basada en una sarta de mentiras elaboradas por la Casa Blanca para justificarse ante su pueblo y el mundo. Este tema también fue tratado por Bosch en su obra de hace más de cuarenta años: “Poner al Presidente de los estados Unidos a decir mentiras es degradar el país ante el mundo, y eso ha hecho el pentagonismo; poner a los más altos funcionarios de la nación a decir hoy lo contrario de lo que dijeron ayer es colocar al gobierno en una posición ridícula y de mal gusto, y eso lo hace constantemente el pentagonismo.” (Juan Bosch. Op. Cit. Págs. 136).

Hacia el capitalismo del desastre

Exactamente cuatro décadas después de la publicación de El Pentagonismo…., sale a luz una obra poderosa que desnuda por completo el capitalismo en su estadio más salvaje: La doctrina del shock, el auge del capitalismo del desastre, de la canadiense Naomi Klein. Allí donde Bosch coloca las claves del uso de la guerra como modelo de generación y acumulación de riquezas, Klein sustenta que el capitalismo se dio cuenta también de que los desastres podían generar riquezas sin precedentes. Pero lo capital de esto es que el libro plantea que una vez el capitalismo se dio cuenta que se podía generar ganancias con ellos no solo se limitó a aprovecharse de los desastres cuando tenían lugar, si no que empezó a provocarlos. Ya fueran estos naturales, económicos u ocasionados por las guerras.

En un apasionante relato que va desde las teorías económicas del inefable Milton Friedman, el golpe contra Allende, las dictaduras latinoamericanas y el huracán Katrina y el tsunami del 2004 Klein, sin dejar de lado los experimentos de la CIA sobre el lavado de cerebros, nos muestra hasta donde son capaces de llegar los capitalistas en su ambición por el dinero y el poder “Cuando Katrina destruyó Nueva Orleans, la red de políticos republicanos think tanks y constructores empezaron a hablar de un ‘nuevo principio’ y atractivas oportunidades; estaba claro que se trataba del nuevo método de las multinacionales para lograr sus objetivos: aprovechar momentos de trauma colectivo para dar el pistoletazo de salida a reformas económicas y sociales de corte radical” (Naomi Klein. La doctrina del shock. Paidos. Pags. 29-30).

El corporativismo

Durante los cuarenta años que transcurren entre ambas surgió una nueva variante del capitalismo: el corporativismo. Y si fuésemos más audaces usáramos a Lenin a Bosch y a Klein para establecer tres fases en el desarrollo del capitalismo: el Imperialismo, tratado por Lenin en “El Imperialismo fase superior del capitalismo”, “El pentagonismo, sustituto del imperialismo” y por último “El corporativismo ¿Fase ultima Del capitalismo?”.

Cuando Bob Mcnamara estaba al frente del Pentágono quiso contribuir a resolver problemas sociales del país utilizando los enormes recursos de que dispone.  Un cable del Times de Londres citado en el  libro de Bosch dice: “Los problemas del ghetto, (del) control de tránsito y del desarrollo futuro (sic) de las ciudades están siendo computados por científicos de la Research and Development (RAND) Corporation en Santa Mónica, California.” (Times de Londres citado por Juan Bosch en El Pentagonismo… Pag. 171).

Cuál es la conclusión que extrae Bosch de esta noticia: “Pues bien, al poner en manos de la Rand Corporation tareas que corresponden a la actividad del gobierno civil, ¿no se estará dando un paso inicial, muy discreto por cierto, en el camino de suplantar el gobierno civil?.”(Juan Bosch. Op. Cit. Págs. 172).

Dejemos que la propia Naomi nos muestre el avance de las privatizaciones y el dominio corporativo: “… Sandy Springs se convirtió en la primera ‘ciudad contratista’. Solo cuatro personas trabajaron directamente para la nueva municipalidad: todos los demás eran contratistas. Rick Hisekorn, quien dirigía el proyecto para la CH2M Hill, describió Sandy Springs como ‘una hoja de papel limpia sin proceso gubernamental en su lugar….En una año…la obsesión por las ciudades-contrato se extendió por los barrios residenciales de Atlanta y llego a convertirse en un procedimiento standard en el norte de Fulton.” (Naomi Klein. Op. Cit. Págs. 548-549).

Estamos ante dos obras fundamentales que se complementan y nos dan un marco teórico para el análisis de los tiempos que vivimos. Recomiendo la lectura de ambas a todo aquel que quiera entender los tiempos de dominio del corporativismo y el militarismo.

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