De palabra en palabra

DARSE CUENTA

Por Roberto Guzmán

DARSE CUENTA

“No se dan cuenta QUE su odio puede ayudarles a ganar un distrito en Alabama, Arizona o Alaska pero, al mismo tiempo, les garantiza una derrota electoral a nivel nacional en tres años”.

Hace ya largo tiempo que se ha trabado la lucha entre el simple “que” y el más compuesto “de que”. En algunos casos es posible que el sujeto que habla o escribe tenga libre elección con respecto a si coloca el “de” o si lo deja fuera. En algunos casos la buena práctica del español obliga a escribir o decir DE antes de ese “que”.

En la hipótesis de la locución verbal “darse cuenta” esta va siempre seguida de un complemento precedido de la preposición DE. Esta locución vale para expresar que alguien advierte o se percata de algo. En el habla culta y en la escritura cuidadosa debe evitarse la supresión de la preposición DE.

Cuando se dice o escribe “dar cuenta” de una persona o de algo eso significa “darle fin” (consumirlo enteramente) o acabar con ella o eso. Además es informar (comunicar) a alguien sobre esa cosa. En ese tipo de redacción para expresar cualquiera de las dos ideas también ha de colocarse la preposición DE.

CONGRESIONAL

“Elecciones CONGRESIONALES 2014”.

Lo que consta en la cita era el título de un artículo a todo lo ancho de cinco columnas de un periódico.

Durante largo tiempo se usó la palabra del título como la única conocida en América, o en muchos países hispanoamericanos, para referirse a lo concerniente a las Cámaras Legislativas, o la reunión de la Cámara de Diputados y El Senado.

Solo en fecha reciente, téngase en cuenta que en materia de lenguas los períodos son más largos, se ha levantado el escándalo con respecto del vocablo del título.

Los entendidos en asuntos del idioma español le han vuelto la espalda al término y han decidido condenar a la hoguera la voz “congresional”. No hay lugar a duda de que esa palabreja no se conoce en la lengua cuidada, respetuosa de las buenas costumbres. Ni el uso de tantos años ha conseguido que se le abran las puertas del sanctasanctórum de los diccionarios respetados.

El meollo del asunto es que esta voz desciende de otra de un origen extranjero, es decir, del inglés. En lengua angloamericana, congressional tiene relación con los asuntos que atañen  lo que tiene relación con el congreso. Tanto lo que sucede en ese distrito, como a las actas o documentos que tienen que ver con esa actividad del Congreso.

En la actualidad todavía se utiliza en algunos países de la América Hispana la voz congresal en referencia a la cámara legislativa. En algunos países de Hispanoamérica congresal indica que tiene que ver con un miembro de cualquier tipo de congreso. Esto es así en Argentina, Colombia, Uruguay y Venezuela. Este nombre se aplica también en otros países de la América Hispana para el mismo uso, aunque no se consigne aquí.

Congresional es concerniente al Congreso de la Nación. Esto así en Colombia, Ecuador, Estados Unidos, España, Nicaragua, Puerto Rico y República Dominicana.

Alcanzado este punto de este asunto hay que echar un vistazo a lo que significa la voz congressional en inglés.

En inglés congressional es un adjetivo y con eso se alude al acto de la reunión. Ya sea la reunión formal de los delegados, así como una sesión de un comité de esa asamblea o reunión.

No hay que rasgarse las vestiduras con respecto al uso en español de la voz congresional pues algunos diccionarios ofrecen ese vocablo como traducción para el inglés congressional y añaden que como adjetivo significa “del congreso”.

Conforme con lo que se estila en el ámbito del buen gusto de la lengua hablada o escrita, lo que procede que se escriba en un caso como el que llamó la atención en esta sección es: congresual.

MANIOBRERISMO

“Para todos es claro que quieren acabar con la corrupción y contra el MANIOBRERISMO político”.

Por medio de estos escritos se ha documentado con anterioridad que muchos escritores o escribientes no muestran satisfacción con la vastedad del léxico español. Según parece, cuando no pueden encontrar una palabra que les satisfaga se dan a la tarea de inventar nuevos vocablos.

La voz que se examina en esta sección no goza de las credenciales que se requieren en el idioma español para formar parte de los lexicones acreditados. Ese es precisamente el motivo por el que se le dedicará este espacio.

Se intuye que la voz del título desciende de maniobra y que tiene relación con maniobrar y maniobrero. Está más próxima de la última; por lo tanto, se comenzará por esa palabra.

En su primera acepción maniobrero expresa “que maniobra”. Más adelante adquiere una significación vil al adoptar o ser aceptada por: “Que utiliza medios poco honestos para conseguir una cosa”, es decir, que “se vale de artificios y manejos para conseguir algo”. Se dejaron fuera, sin mencionar, las acepciones que tienen relación con el campo militar por no revestir importancia para esta evaluación.

Maniobrero, ra es un adjetivo. Según parece, ya se mencionó, sobre este el escritor ha formado el “maniobrerismo”. La terminación que le agregó al adjetivo después de eliminar la última vocal /o/ es -ismo. En este caso hay que tomar este sufijo (elemento compositivo pospuesto) como un indicador de “actitud, tendencia”; o como sugerente de “conducta, modo de actuar”.

Para poner fin a esta sección hay que dejar claro que el escritor ha formado un término que obedece a las normas o tendencias de la lengua española actual. No debería hacerse oposición contra el uso que se hace de este en el escrito porque comunica el mensaje. Ahora bien, no todos los lectores pueden desentrañar el sentido del nuevo término a menos que no sea por inferencia entre las ideas del discurso o razonamiento que acompañan la innovadora voz.

No hay motivo de escándalo. Pensar de la manera en que se hace en esta sección es el modo nuevo de reaccionar en una lengua moderna abierta a las creaciones legítimas. El español es un idioma adulto que no resultará lesionado por una novedad de este género.

INCIDENTALMENTE

“A menudo son diagnosticados INCIDENTALMENTE, dice C. G., oncóloga del Centro Integral de Cáncer Michael and Dianne Bienes del Holy Cross Hospital”.

El adverbio incidentalmente deriva del adjetivo incidental. En el campo médico con muchísima frecuencia se traduce mal del inglés al español la voz incidental y, lo mismo ocurre con los derivados, como en este caso el adverbio incidentalmente. Más abajo se despejará la diferencia que existe entre la misma palabra pero en las dos lenguas mencionadas.

En español incidental es que “sucede en relación con algún asunto, pero sin ser fundamental”. Se dice de un hecho que no es esencial.

En inglés, incidental es además de todo lo que significa la misma palabra del español, “que  ocurre de modo fortuito, sin intención o cálculo”.

Como más arriba se escribió que el adjetivo da lugar a muchísimos errores de traducción en el ámbito de la medicina, lo que hay que hacer en esta parte de la exposición es introducir las mejores y más adecuadas traducciones al español en los variados casos.

En algunos casos puede significar: “accesorio, menor, sin importancia”. En otros casos, los más, “fortuito, casual”. Además puede usarse “accidental” en las hipótesis en que no se preveía un descubrimiento como el que se menciona. Por último, “imprevisto”, pues fue algo que no se vislumbraba. Hay que mencionar que estas soluciones se han extraído del nunca suficientemente bien ponderado Diccionario crítico de dudas inglés-español de medicina, de F. A. Navarro.

Una vez examinado todo lo que antecede, vale la pena que se estudie lo que concierne al uso del adverbio “incidentalmente” en el habla. El Diccionario Clave de uso del español actual recoge una entrada para el adverbio que reza así: “De modo accidental o casual”. Es posible que el uso haya comenzado a producir sus efectos, a pesar de que otros diccionarios consultados no mencionan este tipo de acepción. Vale que se mencione que ese diccionario no ha variado las acepciones para incidental que corresponden a las ya citadas.

En francés ya aceptaron que el adverbio incidemment significa, “de una manera accidental, fortuitamente”. Este cambio ocurrió ya entrado el siglo XX.

Lo más sano en casos como el presente es mantenerse apegado a lo que es tradicional en el habla culta, esmerada y tradicional. Esto debe respetarse en lenguaje escrito sin titubeos.

EN CUERPO Y ALMA - *DE CUERPO Y ALMA

“Les pagamos sus sueldos y beneficios para que puedan dedicarse DE cuerpo y alma a sus labores como oficiales sindicalistas”.

Las locuciones en general ganan su prestigio y fuerza en el seno de las lenguas gracias a la repetición que de ella hace el hablante que es quien primero las introduce. El prestigio se lo confiere el escritor que empieza a servirse de ellas en los escritos al reconocerles la capacidad expresiva que trasmiten.

Lo que recogen los diccionarios como locución adverbial es “en cuerpo y alma”, que a veces puede ser, “en cuerpo y en alma”. Con esa locución se expresa que eso que se dice o escribe y a lo que se refiere es “totalmente o por completo”.

Entregarse en cuerpo y alma a una cosa es “dedicarle todos los esfuerzos y atención de que se es capaz”. Así consta en el Diccionario que prefiere llamarse Diccionario Moliner aunque ese no sea su nombre oficial. Con frecuencia se suele acompañar esta locución del verbo darse y termina así: “Darse en cuerpo y alma”.

La RAE al consignar la locución en su diccionario escribe que es “coloquial” y que significa “totalmente, sin dejar nada”.

Todos los diccionarios consultados registran la locución del modo que se favorece en esta sección: en cuerpo y alma. Se admite, ya se señaló antes: en cuerpo y en alma.

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