El panorama político partidario, en el P.L.D, acaba de modificarse radicalmente. El acuerdo de ampliación en 100 miembros y extensión por cinco años más, del Comité Central y su comité político, ya no es de interés estratégico para Leonel Fernández.
La pregunta es, ¿qué hizo cambiar de estrategia a Leonel y su grupo? Hace poco más de un año se celebró de forma simultánea la elección de la precandidatura para el pasado certamen electoral y un plebiscito con el sí, o, el no; esto fue el 26 de junio del 2011. El P.L.D. había celebrado sin faltar desde el año 78 hasta 94, su congreso ordinario en el que renovaba toda su estructura.
La consulta plebiscitaria produjo la confrontación interna más significativa del nuevo P.L.D. post Juan Bosch, entre dos corrientes, la primera, representada por Leonel cuyo vocero, el actual Secretario General del P.L.D. Reinaldo Pared Pérez, llegó al extremo de acusar a José Tomás Pérez, líder abanderado de la corriente del no, de violar los estatutos y la disciplina partidaria, solo por disentir y exigir la renovación partidaria.
Este proceso plebiscitario arrojó como resultado la elección de Danilo Medina candidato a la presidencia de la república y, el triunfo del Sí, en consecuencia se extendió la dirección alta, media y de base, su gestión por cinco años, más la ampliación de la matrícula del Comité Central en cien miembros y de igual manera un aumento de los miembros del Comité Político. El sí contó de forma inteligente con la aprobación de Danilo Medina, evitando con ello un desmembramiento de la dirección actual del Partido, lo que repercutiría, por supuesto, en un riesgoso ruido político no conveniente a sus aspiraciones para ganar las elecciones nacionales de mayo 2012.
La carga parecía arreglada y equilibrada en el P.L.D., pero, de forma desconcertante y extraña, el presidente saliente y, actual presidente del Partido de la Liberación Dominicana, decide cambiar lo que ya se había aprobado en el plebiscito , no realizar congreso alguno y mantener cinco años mas la actual dirección de su Partido. Pero, no solo cambio la postura frente a las estructuras de dirección; sino también, frente a los fundamentos doctrinarios con que había gobernado.
Leonel arenga en su despedida de la Casa Nacional Morada la obligación de volver al Boschismo, retornar a las esencias, recobrar la disciplina, los métodos, y la organización del partido, agregando a su clamor, la necesidad de la solidaridad, del compromiso, de honestidad y, de sentido de justicia como valores esenciales del Boschismo y de La existencia del peledeísmos.
La pregunta sigue siendo ¿Qué hizo que Leonel cambiara el contenido de su discurso? Las elecciones del 20 de mayo y la actitud de Danilo Medina parecen obligarlo a reflexionar en perspectiva al 2016.
Danilo asume en el periodo de transición una ataraxia política absoluta, se vuelve un estoico, alcanzando la tranquilidad, la serenidad y la imperturbabilidad, retirándose como un autentico ermitaño de Estado a armar el muñeco con que gobernará, esto, sin la influencia de su antecesor, presidente y compañero de Partido, mostrando autonomía de concepción y estilo frente a él.
El Presidente Medina gana las elecciones nacionales y se presenta ante la tumba de Juan Bosch en la Vega a ofrecer y hacer el compromiso de gobernar con fidelidad a sus enseñanzas, asumiendo el eje fundamental del pensamiento boschista, la ética, promete hacer un gobierno ético y comprometido con valores de honestidad. El referente político para Danilo, “es Juan Bosch, solo Juan Bosch”.
A Danilo históricamente se le ha reconocido en el P.L.D. las virtudes de ser un organizador, un estratega fino, un trabajador armador de procesos, un conocedor pelo a pelo de la militancia y las estructuras del partido; si a todas estas cualidades, hoy se le suma el poder que representa ser presidente y tener todo el poder que implica gobernar, lo colocan con algunos galones por encima de Leonel y, lo hacen ser una figura determinante en la elección de un compañero de partido para sucederle en el 2016.
Estas reflexiones, nos hacen inferir que la decisión de renovar el partido, asumir el boschismo y convocar al congreso, es una estrategia de Leonel para activar Las estructuras y la vida partidaria, adecuándola como es lógico, a su nueva realidad política y partidaria; pero más que todo, es esencialmente una forma de crear las condiciones para ser el candidato indiscutible en el 2016.
Leonel y su grupo, sabe que sin poder para repartir favores y, con el partido desarticulado y paralizado como esta, no tiene nada que buscar en las elecciones del 2016, por lo que el boschismo en Leonel, volver a las esencias del peledeísmo, la renovación y el Congreso, son una estrategia de conservación de liderazgo y de sobrevivencia política.