Hace un tiempo aprendí que para entender los grandes acontecimientos, necesito conocer los pequeños detalles.

En estos días conversando con un amigo, gran estudioso de la historia y excelente e inspirador escritor, decía esa frase acerca del significado de los detalles de grandes acontecimientos o personajes históricos.

Me relataba que en cierta ocasión durante el gobierno de Juan Bosch, un funcionario de ese gobierno recibió la visita de un individuo que solicitaba el apoyo económico para un concurso de belleza internacional con lo que se promocionaría el país, lo que fue aprobado y llevado a Juan Bosch para su ratificación.

Cierto día, el presidente Bosch estaba firmando documentos y cuando llegó al tal asunto del concurso de belleza que se le presentó en una hoja, sin contemplaciones rechazó con una frase negándole el apoyo económico del gobierno al tal certamen de belleza, pero además encerró en un círculo pasándole la tinta de la pluma varias veces, para que quedara constancia fehaciente de que el dinero del pueblo no era para malgastarlo en esos despropósitos.

Hace un tiempecito al presidente Danilo Medina se le llevó igual propuesta y la rechazó de plano.

Estudiando en estos días el periodo del 1963 (para un documental) y repasando los innumerables contratiempos que tiene el gobierno actual -que está como la arepa cuando se está cociendo- veo que nos enrumbamos hacia un camino sin retorno, más o menos igual al iniciado en el 1963 y que culminó con los hechos del 1965.

Danilo -lo siento y lo pienso así- está con una mano maniatada por el liderazgo del ex presidente Leonel Fernández. La otra mano apenas le da para dirigir la batuta pero sin apoyo de la otra mano, y todo el que conoce cómo regenta un director de orquesta, sabe que tiene que usar la batuta en su mano diestra y apoyada por los gestos cadenciosos de la otra, de manera que la orquesta no desafine y se vaya todo al carajo.

No es la oposición la que produce ese desbalance. No es el PRD, no son los partidos minoritarios fuera del gobierno. No soy yo ni usted (cuando hablo de usted me refiero a los que sufren las mierdas de los de arriba).

Todos sabemos, ya a esta altura del juego, quién es que tira la piedra y esconde la mano, que se presenta como la gatita de María Ramos… pero vive tirando enormes peñones de impunidad con su ejército de enemigos del pueblo y del gobierno dominicano, de su propio gobierno.

No es un león, es una gatita. ¡Vaya detalle!