Dios sabe porque permite que las cosas sucedan. A Danilo Medina e Hipólito Mejia los puso a vivir experiencias similares, muy duras por cierto, para que aprendieran la lección de la necesidad de hacer cambios para preservar la democracia,  respetar la libertad y los recursos del pueblo. A cada uno, en sus aspiraciones presidenciales, lo aplasto la poderosa maquinaria del Estado. "Me venció el Estado" dijo Danilo,  en una oportunidad. Hoy, Hipólito repite la misma frase. Coincidencialmente, en ambos casos, Leonel Fernández ha estado al frente del mismo. No me sorprende. Sepultó los principios de Bosch y se declaró un Balaguer chiquito.

Ha humillado públicamente a Danilo, haciéndole tragar sus palabras. Los mismos recursos del Estado con que una vez le quitó el triunfo, fueron desbordados para darle  la Presidencia, aplastando a su rival. Danilo con cara de "yo no fui" parece decirle a Hipólito "excúsame, tuve que aceptarlos, por ser  la única forma de llegar al poder para corregir lo que esta mal,  incluyendo inmoralidades como esta".  Hipólito, parece responderle, "tomaré el liderazgo de la oposición, para ayudarte en esa tarea y en  hacer un mejor país  para todos. Así que será la última vez que se vulnere la libertad del pueblo".

Dentro de un mismo periodo, tendremos a estos dos  hombres, uno como líder del gobierno y al otro de la oposición. Se espera que desde sus escenarios, tal como lo prometieron en campaña, combatan la pobreza y cuiden la democracia. No deben permitir que vuelva a cometerse el abuso de usar  los recursos del pueblo, para comprarle su conciencia. Para evitarlo, han dicho que fortalecerán el sistema democrático, abogarán por la aprobación de la ley de partido y  una nueva ley electoral que  evite vulnerar la voluntad popular. También es urgente, un plan de educación y concientización del pueblo, que eleve su nivel cultural, para que   nunca se deje manipular.

Ojalá Danilo pueda concentrarse en combatir la desigualdad, pobreza y corrupción. El país está endeudado, lleno de antivalores y miseria. Hay que levantarlo, devolverle la esperanza al pueblo y evitar un estallido social. En estas tareas, de  seguro que tendrá a su lado al batallón  de la oposición, comandado por Hipólito. Lo ayudará, con  coraje.

A mi juicio, Danilo debe contemplar la posibilidad de darle a la oposición cuotas de poder dentro de la estructura gubernamental. Así como mantener distante  las sanguijuelas  y trepadores  que solo piensa en  intereses personales. Debe empeñarse en formar un gobierno con rostros refrescantes, honestos, que inspiren confianza. Evitar que la oposición  diga "no dialogo con delincuentes" y prefiera actuar sola.

Creo que es el momento de "hacer lo que nunca se ha hecho": Gobierno y oposición, dando la hermosa lección de trabajar unidos en un proyecto de nación.