En el Ministerio de Cultura los errores se dan por desconocimiento de los fines operacionales de los empleados en todos los niveles, pero principalmente de nivel medio que incluso llegan nombrados a puestos sin siquiera tener claro sus propios objetivos individuales como gestores culturales acoplados al régimen gubernamental.

Durante los últimos meses estuve indagando aspectos claves sobre el funcionamiento de ese ministerio correspondiente con sus objetivos estratégicos y operacionales. Sus contradicciones entre enunciado y realidad.

Líneas Estratégicas (END/2030); Objetivo Específico 2.6.1. (END/2030); Objetivo Específico 2.6.2: Promover el Desarrollo de las Industrias Culturales (END/2030); Plan Estratégico Institucional, y puede agregar muchos más. Lo esencial es que arriba, en la cabeza, es una cosa y abajo, en el cuerpo es apatía casi total. Simplemente, año tras año, pese a que se han establecido metas, se han pronunciado actividades y proyectos específicos, el resultado es de dudoso beneficio para el grueso de la población.

fachada edificio Ministerio de Cultura
Fachada edificio Ministerio de Cultura

Mis estudios de la economía de la cultura se remiten al análisis del quehacer cultural de los últimos 50 años. La correlación de acciones culturales gubernamentales y las llamadas acciones privadas son iguales desde que las analizo hasta este momento en que Banco Central y Ministerio de Cultura dan a conocer un estudio que da cuenta pormenorizada del impacto económico de la cultura y sus bienes.

Existen indicativos que pueden establecer con claridad meridiana el quehacer cultural. Una de esas herramientas es instituir una valía a los bienes culturales, algo de lo que olímpicamente adolece el estudio, o quizás se lanzó a priori ese que vemos y más adelante tendremos ese dato que amerita análisis multidisciplinar que se toma un tiempo razonable.

Cada objetivo, plan o estrategia se han correspondido con quehaceres culturales mencionados en cuatro reportes memoriales desde 2012, en el papel. Por ninguna parte, en esos mismos papeles, se ve alguna auditoria que refleje la correspondencia entre plan y resultados esperados, tampoco se muestra un calendario, no existe autocritica, tampoco se mencionan recursos globales y específicos con facturas. Por tanto, objetivamente, un examen y tasación es imposible de notar ni en lo material ni en lo inmaterial. Un fallo muy obvio y muy característico de la cultura gestionada con fallas de revisión y supervisión de rendimientos en las inversiones del Estado y en el desempeño de los agentes culturales.

Probablemente toda la información que necesitamos saber solo se dará con un congreso nacional de la cultura. Y como nunca se ha hecho una auditoría cultural, el Ministerio de Cultura no los tiene y no puede tenerlos porque es obvio que cualquier dato, incluidas esas memorias son más de oídas que un dossier honesto sobre el quehacer cultural que el mismo gobierno planificó.