Es considerada una verdadera heroína.   Ni a la policía, ni a nadie le queda la menor duda de que actuó en total defensa, propia y de su pequeño hijo.  Con tan sólo 18 años, le ha tocado demostrar una madurez y fortaleza, propias de alguien mucho más entrenado.

A los pocos días de haber dado a luz, diagnostican a su esposo con cáncer del pulmón, tan avanzado ya, que le restan días de vida.   Por tanto asume su roll de madre al tiempo en que debe desempeñarse como esposa que atiende a su moribundo marido.  La distancia es larga desde el remoto lugar en donde vive, hasta el hospital.

Ahora sola, debe atender al bebe, la hacienda y viajar a diario hasta el hospital.  Esto fue así durante el mes de diciembre, hasta que, finalmente, el día 25, cuando muchos se regocijan celebrando la Navidad, ella lloraba la partida del padre de su hijo.

Por si todo esto fuera poco, el día del entierro,  recibe otro motivo para estar preocupada.  A su casa llegó un hombre dispuesto a tirar abajo la puerta.  El desconocido se disponía a entrar a como diera lugar, pues pensaba que la joven viuda se encontraba sola.  Ella no sabía quién él era, pero él si sabia de ella.  La había observado ya desde hacía tiempo.  Sabía que acababa de enviudar, y pensó que por  estar sola, él podría llevar a cabo las fantasías sexuales que había ideado en los últimos meses.  Más no se esperaba que ella estuviese acompañada ese día.

Su hermana y cuñado decidieron quedarse allí aquella noche, para no  dejarla sola, y brindarle su apoyo tras haber pasado por el dolor de enterrar al que fuera su marido.  Entonces, la que abrió la puerta fue la hermana.  El intruso de inmediato interpuso su brazo para asegurarse de que no la volvieran a cerrar, en lo que trataba a empujones abrirse paso.

Al instante el cuñado nota el forcejeo y arremete contra el intruso, quien al verse ante la presencia de un hombre, escenario que no se esperaba, desiste y pretende dar a entender que era un vecino y que había ido a dar sus condolencias.

El hombre logra irse y la familia queda convencida de que aquel extraño mintió y no es de fiar.  De ahí que cuestionan a la viuda de si le había visto antes.  Esta cuenta que no, pero les relata cosas extrañas que han sucedido en su propiedad en los días anteriores.  Sus dos perros fueron envenenados en los días en que ella viajaba hasta el hospital, y también encontraba cosas movidas dentro de la casa, como si alguien le estuviera haciendo ver que estuvo allí.  Mas no se robaron nada.

Dice que en múltiples ocasiones sentía como si alguien la estuviera siguiendo o acechando.  La familia entonces le dice que no debe continuar viviendo allí sola, pero ella entiende que es su casa y tiene que vivir en ella.  A su alrededor no hay viviendas, pues esa localidad en Texas, grandes terrenos son usados para siembra,  ganadería y cacería, por tanto los vecinos quedan apartados unos de otros.

Su madre, todos en su familia, le habían advertido que tuviera cuidado.  Entre una pena y otra, la joven hacía lo que podía tratando de sobrellevar su situación.  Como si fuera poco, aquel día marcaría su vida para siempre.

El intruso regresó, esta vez acompañado con un secuaz, y armado de un cuchillo.  La joven prontamente cerró sus puertas, puso un chupete en la boquita del bebé para que no hiciera ruido, agarró su celular, un arma de fuego y se trancó en un closet.  Mientras el tipo rompía la puerta de entrada, ella marcaba al 911.  La frenética llamada quedó grabada mientras ella describía el horror que estaba viviendo.  Consciente de lo lejos que se encontraba como para que la policía llegara a tiempo, el operador del 911 le dijo que ella debía defenderse y defender a su hijo a como diera lugar.  Está tratando de abrir el closet gritaba ella frenéticamente, mientras preguntaba, ¿Qué puedo hacer?, ¿Qué puedo hacer? Tiene un cuchillo, ayúdenme, tiene un cuchillo!!!

A sabiendas de que estaba en medio de una situación de vida o muerte, el operador decidió darle luz verde a la asustada madre, ordenándole utilizar su arma contra el agresor.  Ella cuenta que se debatía entre el pánico y los pensamientos de culpa si llegaba a matar a otro ser humano, pero no tuvo elección, el cuchillo abría paso a través de la puerta que ya cedía, ella atestaba el cargador del bebé empujándolo y protegiéndolo con su cuerpo, pero el closet era angosto, no había más espacio.  Ella gemía de terror manteniendo las manos en alto tratando de sostener la pistola, seguía preguntando ¿Qué hago?, Auxilio!!! Mientras la voz en el teléfono le gritaba dispara!, dispara!…

Ella cuenta que la puerta se abrió, ella sólo vio el brillo del cuchillo antes de cerrar los ojos y apretar el gatillo.   El disparo alcanzó al hombre matándolo en el acto.  Su acompañante, al escuchar el disparo salió despavorido y huyó del lugar.  Ella permaneció temblorosa, en el suelo del closet, escondida protegiendo a su hijo, con miedo a salir.  Así la encontró la policía cuando finalmente llegaron a la casa.

Con sólo 18 años, madre, viuda y sobreviviente de un atentado contra su vida y su hijo.  Unas personas se hundirían emocionalmente otras se vanagloriarían de su heroísmo.  Ella no, con lágrimas en los ojos y un evidente dolor, decía temer que Dios, a quien ella ha amado y seguido desde que niña, le condene por haberle quitado la vida a otro ser humano.

El entrevistador le explicaba, que Dios es justo, y no la va a condenar por haber defendido a su hijo y a sí misma de quien fue hasta su casa con intenciones de dañarla. Pues no es lo mismo que te pongan entre la espada y la pared como a ella, a que tú salgas intencionalmente a matar a otro.  El hombre, que se identificó a si mismo como un creyente, le dijo que, por su profesión le ha tocado ver las más grandes miserias humanas, y sabe que ni Dios, ni la sociedad, así como la justicia humana, en este caso las autoridades, tienen razón alguna para condenarle, pues de no haber hecho lo que hizo, los que hoy estarían muertos serían ella y el bebito.

Mis oraciones para que esta dulce chica encuentre paz en medio de todas estas dolorosas situaciones que ha vivido.  Yo también pienso que habría hecho lo mismo en su situación.  Y doy gracias a Dios de que esta vez el malhechor terminó eliminado, quedando viva una mujer valiente, noble y justa.  Dios mismo se encargará de darle la certeza de que ella ante sus ojos es aprobada y protegida.

Salmo 27:1-6  El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?  El Señor es la fortaleza de mi vida;
¿de quién he de atemorizarme?Cuando se juntaron contra mí los malignos para comer mis carnes,
ellos mismos, mis adversarios y mis enemigos, tropezaron y cayeron. Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón;Y aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado.

Una cosa he demandado del Señor; ésta buscaré: que esté yo en la casa del Señor,
todos los días de mi vida;Para contemplar la hermosura del Señor, y despertarme cada día en su templo;

Bendiciones!