La voz del Consejo Regional de Desarrollo (CRD)

Cuando la vejez es un riesgo financiero

Por Abraham Abukarma Cabrera

Vamos a estar claros en algo de entrada: el objetivo último del capitalismo es conseguir beneficios. Todo lo demás son notas al margen del sistema. La razón de ser del sistema económico que  tenemos es la consecución de ganancias económicas por encima de cualquier otro valor que pueda tener la humanidad.

Hemos aprendido que los beneficios son el resultado de, así de manera muy básica, las ventas menos los costos. En ese sentido las empresas harán todos los esfuerzos posibles en reducir sus costos en orden de aumentar sus ganancias. (Quedan exceptuadas aquí aquellas empresas que simplemente se dedican a subir el precio para aumentar las ganancias sin dedicarse a la reducción de sus costos, pero ese es otro tema). También sabemos que los costos se distribuyen en diferentes, llamémoslas, categorías. Costos directos, indirectos, financieros, etc.

Junto con los costos están también los riesgos financieros a los que se enfrentan las empresas. Un riesgo financiero es“la probabilidad de un evento adverso y sus consecuencias. El riesgo financiero se refiere a la probabilidad de ocurrencia de un que evento tenga consecuencias financieras negativas para una inversor.” (Wiki)Así tenemos que los riesgos financieros pueden ser: Riesgo de mercado, riesgo de crédito, riesgo de liquidez, operativo, etc.

Lo que no sabíamos, y eso se lo debemos al FMI, era que ser viejo era un riesgo financiero. Si señores, vivir más ahora es un problema para el capitalismo. El informe del FMI, que encontramos adjunto a la noticia publicada en 20minutos.es, dice las siguientes genialidades:

“Vivir hoy más años es un hecho muy positivo que ha mejorado el bienestar individual. Pero la prolongación de la esperanza de vida acarrea costos financieros, para los gobiernos a través de los planes de jubilación del personal y los sistemas de seguridad social, para las empresas con planes de prestaciones jubilatorias definidas, para las compañías de seguros que venden rentas vitalicias y para los particulares que carecen de prestaciones jubilatorias garantizadas.

Las implicaciones financieras de que la gente viva más de lo esperado (el llamado riesgo de longevidad) son muy grandes. Si el promedio de vida aumentara para el año 2050 tres años más de lo previsto hoy, los costos del envejecimiento —que ya son enormes— aumentarían 50%.

El riesgo de longevidad es un tema que exige más atención ya, en vista de la magnitud de su impacto financiero y de que las medidas eficaces de mitigación tardan años en dar fruto.

Para neutralizar los efectos financieros del riesgo de longevidad, es necesario combinar aumentos de la edad de jubilación (obligatoria o voluntaria) y de las contribuciones a los planes de jubilación con recortes de las prestaciones futuras.

Los gobiernos deben: i) reconocer que se encuentran expuestos al riesgo de longevidad, ii) adoptar métodos para compartir mejor el riesgo con los organizadores de los planes de pensiones del sector privado y los particulares, iii) promover el crecimiento de mercados para la transferencia del riesgo de longevidad, y iv) divulgar mayor información sobre la longevidad y la preparación financiera para la jubilación.”

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/1366206/0/fmi/longevidad/pensiones/

Que no se les pase de largo esta apreciación en el informe: “Para neutralizar los efectos financieros del riesgo de longevidad, es necesario combinar aumentos de la edad de jubilación (obligatoria o voluntaria) y de las contribuciones a los planes de jubilación con recortes de las prestaciones futuras.

O sea, hemos logrado que la gente viva más, pero la gente debe acostumbrarse a vivir con menos. Esto se puede traducir simplemente en lo siguiente: Después que nos pasamos usted y yo, y millones como nosotros, trabajando por y para el sistema produciendo riqueza para las empresas, los países, los estados al final de nuestros aciagos días nos tendremos que conformar con migajas, o peor aún, no tendremos derecho a nada.

Creo finalmente que esto es una corriente económica muy peligrosa que no conforme con los grandes beneficios que obtienen no quiere compartir nada con nadie ni con empleados, ni con el pueblo, con nadie. Eso yo me antojo en llamarle eugenesia económica.

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