"Ríe payaso, ríe aunque te duela el alma. Ríe payaso ríe  aunque la historia te quede en la espalda, ríe payaso ríe que la comedia política e finita" (Anónimo)

Introito imposible de eludir

¿Cómo manejar un hecho que en sí mismo,  viene aparejado con su propio sorna?…

¿Con que racionalidad de análisis tratar un tema que en sí mismo se alimenta de la mayor de la irracionalidades que la historia política recientemente en República Dominicana pudiese imaginar?

Finalmente: ¿Qué observador en sus cabales podría, apenas tomar en serio algo que de suyo se observa como grotesco y vil?

Había una sola solución para abordar el tema, recurrir a los prototipos de la famosa Commedia d´ll Arte o Comédie Italienne del siglo XVI, próximo a la deriva de personajes torpes como Polichinela o  el famoso Truffaldino(*) cuyo referente de pagliaccio, payaso, se sustenta en lo insólito   bufo, en este caso que nos ocupa lo bufo y humorístico vía lo involuntario, que es el  peor humor a percibir: porque quien lo genera se lo toma muy en serio, mientras la percepción desde lo racional, distante  y fría, es diferente a quien origina el humor involuntario.

Dos políticos nacionales están en el top de esta categoría, Hipólito Mejía y Amable Aristy Castro, haciendo la salvedad de que con este último el análisis sería político-veterinario, pero no es el tema de este artículo que está dedicado a otros asuntos. (**)

La Comedia del Arte entonces y su deriva de los payasos, es la única vía posible para abordar la nueva salida pública al escenario político de Don Hipólito Mejía, no hay otra deriva posible, si queremos, al  menos para analizar, un poquito de cordura mínima, que se necesita para desenredar el entuerto.

1-Entre bromitas y chistes el monstruo hace su camino y se pega

Cuando nunca se ha tenido una dimensión valorada de la política, entendida como un oficio de trascendencia para ser solidarios con los más débiles. Cuando nunca se ha mirado la política, con visión que implica el futuro y el sentido de una estrategia creíble, el oficio político se convierte en un maldito conciliábulos de compadritos lambones y genuflexos, que entre desayunitos pantagruélicos ríen a carcajadas las ocurrencias de un sujeto, que  si no entendió, ya no tiene tiempo para entender nada, solo tiene tiempo de salir de escena, aturdido, como los payasos de circo pobre y harapiento.

¿Quiénes crearon el monstruo a golpe de chistecitos y miedo a responder en el PRD original?

Bueno incluso algunos de las lúcidos, que aún existen, contribuyeron por omisión a crear el simpaticón que nunca ha dado una respuesta política de su propio peculio, a no ser que algún colaborador escriba o  elabore. Porque dejarle solito analizando en una pantalla chica o ante un periodista, a falta de una formación política lo que hemos escuchado  son vacuencias vernáculas, repentismos rurales que maravillan a una audiencia cómplice, tan ignorante como su invitado. Esa audiencia ignora que todos esos recursos son la evasión precisa y bien manejada, para que al analfabetismo político deje su huella en la televisión.

Los malos periodistas, mal informados, cachanchanes, desconociendo su verdadera misión, han alimentado la estructura de una figura mediática, que ella en sí misma retrata mucho la ingenuidad del dominicano promedio cuando bobalicón, se emboba con fracesitas hilarantes, cuando lo correcto sería preguntarse, viendo al personaje en pantalla:  ¿Por qué nunca responde con la profundidad debida los temas planteados?

Afincado en la fe de esa ingenuidad, en un país como el nuestro, hace más de 14 o 15 años, se llegaba al poder y era una suerte de apuesta, bajo el amparo de los deseos póstumos de un líder cuya bondad personal e individual cometía el error de extenderla a quienes no la tenían igual que él. Me refiero, claro está, a José Francisco Peña Gómez.

La historia guarda en sus anales recientes, 15 años no es nada, la orgía de torpezas y prepotencias de conocido tufo Trujillista, las fanfarronerías demenciales en la cosa militar, la acritud pública originada por actos sensibles de clara tendencia racista, aunque obtuvo la bendición del poder de un negro ¡¡vaya vaina gurabense!!…

(Él siempre se ha defendido sobre este tema, alegando con bastante superficialidad culpabilizante, que "es de chiste", desconociendo que Jung y Freud han descodificado muy bien el disfraz del chiste ante la esencia del racismo ante negros y judíos)

La historia de este país nunca ha dado tantas oportunidades para retornar al poder como se la dio en 2012 a Hipólito Mejía Domínguez. En otros artículos anteriores traté desde otros ángulos lo que  he de tratar ahora: todavía hay un largo silencio entre la noche del 21 para el 22 de mayo del 2012 y las versiones distintas de los discursos en una computadora, según circunstancias. Fue la noche en que Ciudadanos Por la Democracia se hizo añicos para el resto de sus días, al ser tan pusilánime como su propio candidato. Callaron y siguen callando en un juego de política de izquierda de genuina finta (termino gallero) burocrática y stalinista, en pleno siglo XXI.

Moraleja: el tema de los intelectuales no es que lean lo que esté de moda o no, es como actúen y cómo aprenden a leer coyunturas y circunstancias.

Cuando los intelectuales se fanatizan o son sumisos ante un hombre como lo ha sido Ciudadanos Por la Democracia con Hipólito Mejía Domínguez, se cierran al debate real y  solo la bruma de la historia los espera, es el caso.

En la tradición campesina dominicana hay muchos mitos sobre la agonía de un difunto, incluso se comenta en baja voz, que las confesiones interesantes se hacen cuando el  Santo Niño de Atocha da un respiro con cántaro de agua a los largos ahogos del difunto, aparenta que revive, tiene un segundo respiro y confiesa de modo dramático lo que ardientemente desea. En este caso que  nos ocupa ¿Hará el seudo caudillo en estas circunstancias, alguna revelación sobre esa noche y los días posteriores? Impredecible.

Pero queda esa mancha indeleble, como otras tantas, porque además en el juicio público que él hace de sí mismo, sin nadie que le contradiga como contraparte de entrevista, brota una  "inocencia" de ocaso que sólo él, solito, él mismito se la cree.

El payaso
El payaso

2-Familiar y encantado  en El Informe de Alicia Ortega, pero sin propuestas creíbles

Desde el 8 de enero ha entrado en escena. Seguro  de sí mismo. Tan seguro que se manda un discurso breve al inicio del año y luego concede  una entrevista a una Alicia Ortega simpática, sonriente en un clima donde la posible presión para argumentaciones sólidas no son posibles.

Comete un error elemental y garrafal a la pregunta sobre el PRD y Morado Vargas, responde de modo categórico: "Al zafacón de la Historia", para acto seguido decir: "En política todo es posible", y de modo inmediato  decir que "quizás" pueda negociarse una alianza PRD-PRM, en el caso de su candidatura.

¿Este señor no tiene nadie quien  lo escuche y le haga ver esas incongruencias abismales?

Ya no será necesario. No, porque ese es un estilo asimilado hasta por los periodistas, que entienden esas galimatías como su forma estructural de responder, asimilado  sin cuestionar como si fuera una extensión de respeto a su figura de caudillo menor, de ínfulas patriarcales, quizás sin horca y cuchillo.

3-Hacia el PRM y el  estercolero en camino, ya se vivió con Milagros Ortiz Bosch

Empantanada la "Oposición", como luce dividida en el caso de un partido que viene de otra división, se diría que División X División se traduce ya a División X 2, que su vez daría una División múltiple.

La actitud de fuerza de Hipólito Mejía en una comedieta política donde los escenarios mediáticos nos presentan las primeras escaramuzas penosas, anuncian un enfrentamiento en el PRM, ya advertido por mí en unos artículos el año pasado.Ver la serie: El ocaso histórico del PRD hacia el PRM 

Porque los seudos caudillos una vez en el poder tienen sus núcleos incondicionales que no entienden de circunstancias ni análisis de estrategias políticas. Ahí se decide según la hormonalidad del círculo privilegiado de lambones, carcamales del viejo PRD en refugio bajo el ala protectora del otrora seudo caudillo, status antiguos conseguidos desde el poder, abonan y guardan lealtades for ever and ever, en una situación para temas situacionales la política y la circunstancia real no cuenta.

El payaso
El payaso

4- La política dominicana, el efecto  de la calle y la ilusión del poder

Bajo el gastado y perdedor lema de lo patriarcal (¡Llego Papá, llegó Papá!), todo parece un Dejá Vu, ,más que parecer, en efecto lo es, ver a Hipólito Mejía, con uno de sus look de sombreritos (impronta de mayoral en ejercicio  que sobresale en el tropical rebaño) y unos redoblantes con trompetas acompañantes y desvencijadas, mientras el “el gran líder”, se pasea levantando las manos en plan de simpatía correspondida: “¡Llegó Papá

Una simple sociología familiar explica la "dulzura" del slogan, impronta vocal inevitable hasta el fin de sus días: este es un país de paternidad irresponsable y chula, alguien siempre anda buscando un padre, aunque sea el más falso de la nación.

Hay en la conciencia nacional una gran orfandad paternal, y nos guste o no, el cántico fácil y pegajoso de  "¡Llegó Papá!", tiene un asidero social y marginal que el propio pre-candidato, a discreción debe validar desde 500 pesos hacia  arriba (de los nuevos o los viejos, poco importa, pero que respiren).

Es parte de una realidad política ramplona, falsa pero existente. Es la reedición populista del Balaguer en sus mejores años, repetida en la medula popular hasta los tuétanos, por el entonces continuador villajuanero, desesperado actor de estos días en campaña, tocando puertas en la zona colonial, donde no debería hacerlo.

Amable Aristy Castro regalando puerquitos y salamis.
Amable Aristy Castro regalando puerquitos y salamis.

5- Camino al  2016: la comedia   estará terminada, finita, finita. Los viejos actores a sus nichos

Lamento mucho haber tenido el acierto que evidenciaban mis artículos  desde hace tiempo, con este texto he querido poner punto final a este seguimiento, que era como crónica de una hipolitada anunciada.

De las ingenuidades abinadezcas ni hablar, las clases son las clases y los comportamientos no se alquilan en boticas políticas.

Pero al terminar sí quiero dejar constancia de que Hipólito Mejía tiene responsabiliodades con la historia que pretende desconocer. Y no creo que le vaya muy bien en el recuento de esa historia en la política dominicana.

Sólo sus obligados y descerebrados adulones ven futuro a un no-futuro. La historia le será tan pesada como la loza fresca de un campo santo (CFE)

 (*) El modelo de la Comida del Arte Italiano luego serviría, haciendo de excepción de sus tipos regionales italianos (napolitanos, venecianos, me refiero a personajes de masculinos nacidos de las fiestas de carnavales populares que luego alimentaron esta comedia) de modelo a dramaturgos como William  Shakespeare, Moliere  y hasta al español Lope de Vega. Como se verá algunos de estos autores llegaron a interpretar la sociedad, la política y  los amores a partir de este prisma de desvarío, porque la lectura del humor era más directa y clara a sus propósitos.

(**) Don Amable Aristy Castro, entre cajones de pollos, puerquitos vivos y camiones de salami, se convierte en un personaje ciertamente interesante. Se aclara que no estamos hablando de un vendedor ambulante, de aquellos que fabricaron la tradición dominicana campesina de cambiar ropa por pollos. Se trata de un político,  cacique -que no caudillo- de región, a quien las malas lenguas señalan, rumor público obliga,  como un gran arquitecto en la construcción que implica conseguir el voto a como dé lugar (dinero, salami, puerco, pollo, etc.). Es decir, todo mezclado resulta de nuevo en Comedia Bufa con tumulto callejero. Eso, los italianos del siglo XVI, en sus mascaradas, nunca lo previeron, lo juro.