Crónicas ciudadanas

Crónica de un festival colonial fallido o por aquí paso Atila

Por Carlos Francisco Elías

En el año 2012 nace el Festi Colonial (para ellos Colonial Fest), nacido bajo el autoritarismo desde las indicaciones de Patrimonio Cultural, nació mal el Festi Colonial.

Nigún festival de cultura en el mundo, nace contra los ciudadanos que habitan el espacio donde se produce la acción cultural del mismo, entonces hablamos de un festi colonial a la brava, frívolo y con un apoyo privado familiar, como se haría en cualquier dictadura, donde los caprichos de los niñitos del poder, deben ser complacido por encima de toda voluntad democrática. A buen entendedor, pocas palabras...

Pruebas al canto: el año pasado para instalar los gazebos de artesanía se utilizó el parqueo de las Ruinas de San Nicolás de Bari. Para ello, los que alquilan ese lugar para guardar sus vehículos debieron ceder sus espacios y quienes no accedimos fuimos llamados a nuestros hogares para persuadirnos, no del mejor modo, de que teníamos que hacerlo: la misma constante del Festi Colonial (para ellos, los colonos burgueses, Colonial Fest) más bien un negociazo de fritangas (siguiendo el ejemplo maestro de la Feria del Libro pero con peor aceite de oliva), anuncios de cementos familiares etc..

El joven que llamó a mi casa, mi espacio privado, pretendía darme "doctas lecciones culturales", luego identifiqué al personaje en cuestión y entendí todo sobre este Festi Colonial de marras.

Un festival de cultura urbano, como existen en otros países de América Latina, si quiere cumplir con su lema de Música, Arte, Cultura Historia, tiene que ser mejor organizado, sobre la base de una gestoría cultural con conocimiento y criterio, que no es el caso del Santo Domingo Colonial Fest, según ellos.

Tres países son ejemplos dignos de mención por sus éxitos en este renglón de la cultura urbana:

México ( la fiesta de la geente que habita Coyoacán, por cierto un sector que se parece a la Ciudad colonial, un pueblo que se quedó unido al Distrito Federal, la capital mexicana)

Chile (El festival de jazz del sector Providencia, parecido un poco a la Ciudad Colonial, también)

Colombia (Festivales de cultura Bogotanos y los festivales de Cartagena de Indias)

La materia prima de un festival urbano, son los residentes del espacio, donde se ha elegido celebrar dicho evento, al menos esa es la norma de sentido común universal, los dominicanos siempre queremos inventar de mala manera, lo que ya existe con experiencia de éxito.

Retrato de Atila, Rey de los Hunos, cuyo espíritu ronda por la Ciudad Colonial, cada fin de año con el Colonial Fest. El retrato es de Frescard Malton, siglo 19.En la Ciudad Colonial, donde he vivido toda mi vida (hace más de 50 años ) existen familias modestas de clase media y hacia abajo, que no sienten este evento como suyo, es una invasión de las hordas del norte de la ciudad, que invaden como Atila y dejan la ciudad y los cajeros de los Bancos, arruinados, la basura en la calle por toneladas, una tromba cruza la ciudad, cual vitrina de lujo en carrocería brillosa, pulida.

Existe un vínculo muy claro entre este evento y el desmadre nocturno que se pudo observar los días 22 y 23 de noviembre, el domingo 24, estaba calmado.

El jevitismo de nuevo cuño asalta la Ciudad Colonial y a Jehová que reparta suerte, si un yipetón de vidrios entintados no le mutila las piernas para estar, Jehová entonces, en proceso de rehabilitación, amen..

Para nosotros que vivimos allí un festival mal organizado, mediocre en su contenido caprichoso, ignorante de todas las normas para la convivencia ciudadana, es una gran vaina, no un festi ccolonial.

No se nota preocupación en este sentido, lo que es común típico donde hay algún ingrediente de clase privilegiada, que en el espacio ciudadano, juega  como si estuviera en la marquesina de su chalet privado.

Porque ellos no hacen diferencia entre un espacio y otro, lo vemos siempre, en los bancos, y en otros lugares públicos, la educación hogareña en ellos no es un chiclet que  se extiende para entender eso.

Ahí tenemos un problema urbano de orden público, grave. Como es habitual los custodios oficiales están mezclados con guachimanes privados, la noción de mando se confunde y ahí se inicia el caos de los carros en doble vía por calles muy estrechas,  hay un estilo y un comportamiento de los verdaderos usufructuarios del festival, que no viven en la zona, muy lamentable, no conocen las calles de la Ciudad Colonial y no respetan señales de tránsito, las autoridades intimidadas por el calibre social de los anfitriones, se espantan, desaparecen y de nuevo lo señalo: se producen serios problemas de orden público nocturnales.

Todos estamos de acuerdo en que la Ciudad Colonial necesitaría una manifestación comunitaria vinculada a la difusión de cultura que le dé un perfil y reivindique su tradición, porque la tiene, parte de ese patrimonio está en las imágenes que existen desde años sobre esa zona de la ciudad.

Pero esa manifestación debe tener un criterio, porque no se trata de "cultura" a granel, como en los tachos de los ingenios, el concepto debiese ser otro, especialmente un Festi Colonial que muestra gran capacidad de recursos pero muy mala gerencia.

Buena gerencia si ha tenido para la venta del evento, negarlo es faltar a la verdad, para confundir celebración gastronómica con cultura, error típico de un país donde se ha acostumbrado a la gente generar un acto reflejo Pabloviano entre jartarse en la calle y la cultura, simbiosis que de nuevo le debemos "a los genios " de las Ferias de Fritangas y libros mezclados, legado indiscutible.

Zona ColonialEn relación con la población de la ciudad colonial, el Festi Colonial, aparece de repente, cometiendo errores garrafales en materia de comunicación con la población que habita en ese espacio, como son esas llamadas desde espacios oficiales, para dirigir las vidas de las personas.

A lo largo de todo el año, el Festi Colonial debiese hacer una base social con la población que allí habita e integrarla a la manifestación, no con el criterio de pan y círco, sino con un trabajo de verdadera  gestoría cultural, de lo contrario:

¿Qué carajo hace el Ministerio Cultura entre los auspiciadores de un evento mal organizado ramplon y mal pensado?

¿No tiene el Ministerio gestores culturales que pudieran ayudar a mejorar la imagen de un festival cuyo sello de clase, por el atropello, es evidente ?..

Obviamente, la venta cultural de la Ciudad Colonial, ese descubrimiento tardío y calculado, tiene relación con otras estrategias de marketing inmobiliario, que desde hace cierto tiempo se lleva a cabo en la Zona y la percepción desde fuera es clara: intento de acabar con la clase que tradicionalmente ha vivido allí por décadas, para transmutarla por una clase chic, de lujo, como los mismos que mal organizan el Festi Colonial, para mí, para ellos Colonial Fest.(Cfe)

Nota: En un contexto de cultura nacional, con bandas populares etc, un ballet como el Lago de Cisnes, de Piotr IIich Tchaikovsky (1840- 1893) está fuera de contexto, a no ser que algún experto de parcho mal pegado, lo haya recomendado.

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