Ya lo sé. Piensan que me refiero a la crisis financiera, a las especulaciones en el mercado financiero, a la creación del dinero falso, al aumento de las tasas de interés, como la del préstamo de la compra de mi carro que subió de un 10.5 a un 19 y la explicación que recibí fue: "variación de la tasa por el comportamiento de los mercados". Aunque, como es lógico suponer, todo el tema de la crisis financiera mundial influirá en lo que con respecto a la palabra crisis les voy a contar.
¿Qué es una crisis?
Una crisis es un cambio fuerte, físico o simbólico, en un momento, en una estructura, o en una persona. La crisis puede ser social o personal. Regularmente las crisis son antesalas de revoluciones; son momentos donde se 'toca fondo' y las sociedades o personas se reinventan para enfrentar las nuevas tendencias, los vientos forasteros, retos y oportunidades. Una crisis social puede ser activada por fenómenos naturales, pestes, epidemias e invasiones. Una crisis personal puede nacer a raíz de una crisis social o por la ausencia de la misma.
Hace ya un tiempo que intento formar parte de una crisis social en República Dominicana. Es mi deseo, y el de muchos/as, ser parte de una generación 'generadora' de crisis, descendiente de una generación que 'vivió' en crisis y hoy apenas recuerda el significado de la palabra (cacofonía intencional). Pero no me di cuenta de algo: la crisis es rotativa de cría a cría, de generación a generación.
Actualizando las luchas
Estamos actualizando las luchas, la resistencia, las protestas, al nuevo contexto mundial. Estamos adaptando los reclamos a nuestras realidades sociales y a la tecnología. Estamos repitiendo los discursos reivindicativos de derechos humanos sin haber conocido ni entendido sus inicios, su por qué. Algunas personas que participan en movimientos de resistencia son irresponsables a la hora de reclamar porque deciden no informarse; pero los que sí están comprometidos y creen en las crisis y las revoluciones sociales quieren escribir la historia con elementos que rompan las prácticas tradicionales de uso del poder y así iniciar desde cero y corregir lo que produjo un efecto dominó en el mundo de hoy. Ellos sienten ser la última ficha de dominó que vio caer a toda una fila de guerreros y que quiere mantenerse firme sin caer por la cadena irrompible de la terca memoria histórica.
La crisis que vivimos hoy en día en tiempos de navidad es social y personal, pero vencer la segunda nos puede ayudar a entender la primera. La crisis interna desata a los demonios íntimos, no nos deja disfrutar del friíto en los tiempos de pascua y nos lleva a cuestionarnos una y otra vez sobre qué estamos haciendo, hacia dónde vamos y cuál es nuestro destino. Una crisis que muchos deciden pacificarla con la búsqueda de la espiritualidad, el aislamiento, el involucramiento en actividades altruistas, o viviendo experiencias de autoflagelación.
El silencio en los parques, el consumismo a la máxima potencia, las vacaciones reducidas, las deudas, las horas extras en las jornadas laborales, el deseo absurdo de viajar por viajar, un transporte público inusable, la verticalidad de la ciudad, la inseguridad de las calles, agudizan la crisis personal que atraviesan muchos conocidos y que no lo verbalizan. En el pasado, los protagonistas de las crisis y de las revoluciones, empezaron a conceptualizar la catarsis que impactaba al mundo e ideologizaron los pensamientos de transformación. En la actualidad, si decidimos continuar esta producción de conceptos y no reinventarlos involucrando a los ciudadanos y ciudadanas nacientes, enmudeceremos a las nuevas generaciones, a menos que no tengan un puerto USB en sus cabezas para ponerse al día más rápido y poder entender el mundo que les toque vivir.
La crisis mundial actual es un reflejo de un sistema que fracasó. Es evidente que ser consumistas irresponsables y ambiciosos irrazonables no es la solución a la crisis social ni personal; eso es solo un reflejo de la manera creativa que el ser humano rellena sus vacíos. Comprendamos la 'indignación' de la humanidad y seamos parte de una reconstrucción integral.