Gerencia y Estado

Crisis de aprendizaje. Vietnam y nosotros

Por Ramón Morrison

Si actualmente existe en el mundo un hecho que ha de mover las más inmediatas y proactivas respuestas corresponde a la crisis de aprendizaje. El Banco Mundial ha puesto en evidencia en el Informe 2018 una crisis de aprendizaje por la que hay quienes califican la educación como la más grande estafa mundial.

Pero el Informe presenta al mismo tiempo una perspectiva tan fuerte y esperanzadora de sentido contrario en lo positivo: el espectacular salto de calidad de la educación en Vietnam y respecto a la cual la República Dominicana como los otros tantos países del mundo tiene mucho que aprender.

Se trata de una proeza educativa que para entenderla hay que recordar la Guerra de Vietnam. Más que una guerra fueron varias en secuencia, las dos últimas las libró Vietnam contra Francia y luego poco tiempo después de terminada aquella, le sigue la de Estados Unidos. Las consecuencias de esas guerras en la economía y las condiciones generales de existencia de ese pueblo fueron realmente desastrosas. La guerra contra los Estados Unidos que después de un período de 20 años concluye en el 1975 implicó un proceso de reconstrucción de décadas junto a grandes carencias.

¿Más qué ha sucedido? Ya en el 2012 en las Pruebas PISA para jóvenes de 15 años Vietnam supera a los Estados Unidos en ciencias, matemática y lectura; y aún más en las mismas pruebas ya en el 2015 supera a Estados Unidos y el Reino Unido, además que se pone al mismo nivel que Alemania.

Hay que ir al fondo para conocer con todo el rigor qué es lo que ha hecho Vietnam para lograr esa hazaña en tan poco tiempo en términos educativos; pendiente de estudios más profundos se destacan tres aspectos: el contenido educativo no es tan extenso como otros, pero su abordaje es muy riguroso, profundo; los profesores ayudan a construir verdaderas actitudes positivas de los estudiantes hacia sus aprendizajes, además del gran compromiso del entorno familiar y la sociedad en general con la educación y el trabajo duro. Un tercer elemento es una fuerte inversión en educación, más del 20% del Presupuesto Nacional.

La República Dominicana ha dado un importante salto en su inversión en educación que hoy equivale al 25% del Presupuesto Nacional; pero dado que el país se encuentra entre los últimos lugares del mundo en calidad de la educación, ha de proponerse una radical transformación de cuanto se hace y consciente de sus peculiares características diferenciadoras mirar hacia Vietnam que ante sus más que adversas condiciones ha demostrado que tanto se puede.

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