La educación vista en sus resultados  ha sido considerada como la gran estafa mundial.  De ser así los distintos países del mundo y especialmente los que aparecen como la República Dominicana entre los  últimos lugares en calidad de la educación, han de plantearse acciones urgentes que introduzcan los cambios necesarios para revertir en el menor tiempo posible la situación que se describe.

La dimensión de lo dicho y sobretodo las acciones de emergencia a   implementarse han de partir de la veracidad de lo que se afirma desde las fuentes en que se apoya tan alarmante  conclusión. Se desprende del informe oficial del Banco Mundial del 2018  y que entre otras fuentes se resume como una gran síntesis  en la publicación del periódico El País de España a la firma de Moisés Naím (*).

El Informe del Banco Mundial titulado Crisis de Aprendizaje demuestra con datos concretos en un recorrido por el mundo que el extraordinario esfuerzo económico y social que hacen los países en educación en su más alta proporción es una gran fracaso.

Ya en anteriores entregas de esta columna hemos abordado otros aspectos del problema de la crisis de aprendizaje referido a la República Dominicana en el interés de procurar soluciones. Hemos comentado del cambio radical que requiere lo que en su forma general se llama EL AULA, que es el espacio de base donde se entiende que han de promoverse  los aprendizajes significativos.

Ahora interesa llamar la atención en lo que se denomina LIBROS DE TEXTO ; pero más que libros de texto hay  que examinar los materiales educativos en general, entre los cuales se destacan los mismos materiales educativos impresos, los recursos audiovisuales y las propias experiencias de laboratorio. Y vinculada al conjunto de factores considerados, la estrategia que se ha de seguir para lograr el aprendizaje significativo y que recae en la profesora o el profesor, llamada a transformar lo que acontece en el aula.

Si se pretende superar la crisis de aprendizaje que hace de la educación hoy la gran estafa mundial, junto a los distintos factores hay que cambiar el enfoque tradicional del llamado libro de texto a partir de lo dicho; pero se está en el  mejor momento debido al extraordinario impacto de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) ya en el mundo mental de los alumnos.

Ante la crisis de aprendizaje se presenta al mismo tiempo una gran oportunidad para su superación mediante las TIC por lo que procede replantar desde ahí y en sus esencias las altamente  ineficientes  estrategias predominantes que incluyen el libro de texto.

(*)https://elpais.com/elpais/2018/02/17/opinion/1518885620_434917.html