Buscar el origen de la crisis alimentaria y el alto costo de los alimentos, no es tarea simple.  Algunos lo achacan a causas medio ambientales como el calentamiento global y la disminución de las reservas naturales de petróleo.  Otros la sitúan en el ámbito económico; como la devaluación del dólar con relación a otras monedas fuertes como el euro; mientras otros aducen que los gobiernos han descuidado su misión primaria de alimentar a sus pueblos.  En fin podrían haber múltiples causas pero el o los culpable(s) está (n) por descubrirse. Veamos los siguientes argumentos:

Según el Banco Mundial, la crisis alimentaria se debe al uso del maíz para producir bio-combustibles en lugar de consumo humano; en tanto que la Casa Blanca plantea que la crisis es debida a la especulación de grupos financieros internacionales, a quienes llama bandidos financieros.  Otras corrientes de opinión consideran que la crisis es producto de un incremento en la demanda por parte de países cuyas economías han crecido considerablemente, como China e India, los cuales demandan energía para mantener su ritmo de desarrollo.

Grupos más radicales señalan que la crisis es producto de la irresponsabilidad de gobiernos pusilánimes, los cuales han olvidado que su misión principal es la alimentación de sus gobernados.  Además que han sucumbido ante los requerimientos y presiones de grupos económicos poderosos, locales e internacionales.  Pero también, partiendo de que petróleo es igual a poder -lo que parece confirmar las actuales guerras- se acusa a las potencias hegemónicas de no buscar soluciones que tiendan a atenuar la crisis.  Lo que podría lograrse convocando a una cumbre mundial con los países más desarrollados del planeta, para encarar el debate.

Desde nuestra óptica, para resolver este misterio se requiere más que un Sherlock Holmes.  Hay que mirar al pasado, a la Revolución Verde, aunar voluntades y formar equipos interdisciplinarios de científicos e investigadores, con el apoyo de los sectores público y privado, para iniciar el camino a una solución viable.  La tarea principal de estos científicos sería estudiar todas las variables y aristas que plantea esta compleja realidad.  Aunque es una tarea difícil sobretodo porque, en estos tiempos de globalización, convergen de manera mucho más agudas que en el pasado, los conflictos de intereses, culpabilidades, manipulaciones y/o arbitrariedades dificultan implementar esta iniciativa.

Dado que cada grupo presenta sus propias argumentaciones, para sustentar las posiciones presentadas en los párrafos anteriores, sus puntos de vistas deben ser estudiados con la mayor ecuanimidad.  Sin embargo, hay que considerar que el poder mediático envuelto en estas confrontaciones podría convertir mentiras y medias verdades en una falsa realidad.  Por esa razón hay divergencias de opinión en relación a quién o quiénes tienen mayor o menor responsabilidad en la escasez y en los altos precios de los alimentos.  Como ejemplo de esta disparidad citaremos lo que sustentan funcionarios del Banco Mundial y de la Casa Blanca.  Los del Banco Mundial atribuyen un valor de un 75% de culpabilidad al cambio de destino de la producción de maíz, es decir, estos dicen que en lugar de destinarse al consumo humano, se utiliza para generar bio-combustibles, mientras que los funcionarios de Casa Blanca atribuyen a este factor sólo un peso de 3%.

En la Casa Blanca responsabilizan de la crisis, a grupos financieros dedicados a los agro-negocios, que amparados en la confusión que genera el uso y manipulación de datos, desinforman al público y en consecuencia, alteran los precios reales del petróleo y de los agro-químicos, que constituyen, en conjunto, los principales componentes del costo de producción de alimentos. (continuará).