En un mundo real, la muerte también se vuelve real, y segrega un pavor proporcionado. Mientras que en un mundo virtual nos ahorramos el nacimiento y la muerte, a la vez que una responsabilidad tan difusa y abrumadora que es imposible de asumir. Sin duda estamos dispuestos a pagar ese precio para ya no tener que ejercer perpetuamente la tarea aplastante de distinguir lo verdadero de lo falso, el bien del mal. (El crimen Perfecto, Baudrillard, p.57-58)

 

El discurso del poder que expresó la fiscal Olga Dina Llaverías en la rueda de prensa la noche  del domingo 15 de Octubre 2017, es el discurso del lenguaje de poder del verdugo, ya que priorizaba el suceso relacionado a la extorsión, no al asesinato y a la hipercorrupción que son fibras fundamentales de la zona gris de la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA). Tal discurso busca la evidencia de la extorsión y  no del asesinato a Yuniol Ramírez, el cual hizo una denuncia pública contra un funcionario de la OMSA, por lo que ese funcionario estaba sobornando al denunciante.

Esta estrategia discursiva , de carácter preliminar ha  acompañado  el proceso de reconstrucción de todo el acontecimiento en el ámbito de lo virtual,  a través de videos , imágenes y conversaciónes telefónicas entre los acusados de asesinar a Yuniol. 

El discurso de Llavería,  escamoteo lo referente al mismo suceso, como si no hubiese asesinato  horrendo  y un plan macabro. De esta forma se buscó construir el crimen sobre la base del extorsionador y para eso hay que sustentar las pruebas, no sobre el crimen en sí, como tampoco sobre la hipercorrupción en sí, sino buscar el video relativo al soborno del millón de pesos, donde aparezca la evidencia de Yuniol virtual, no el muerto real.

La trayectoria  de tales videos  van recorriendo lo vida virtual del occiso real, en la que se presentan los diversos encuentros con los implicados en la red gris del crimen organizado de acuerdo al Ministerio Público.  Con la única diferencia que  no hay cuestiomiento a un sujeto moral sino a un muerto que no puede defenderse del lenguaje momificado del poder de sus verdugos.

En el juicio se intentara que lo virtual predomine sobre lo real, para de esa forma acometer  un segundo asesinato.. Lo importante que los sujetos cibernéticos, sus abogados y  familiares  logren traspasar la imposición de ese crimen perfecto que intenta imponerse sin fisuras. Hay un muerto que no se  puede dejar a la intemperie de lo físico, por eso el crimen real va a lo virtual,  para de esa manera aplicar la moralina como condena a la víctima no al victimario. Aplicarle la moralina  aun sujeto en el plano de lo virtual cuando este ha sido asesinado en lo real, muestra cómo andamos  en el plano de la ética y la moral en el país .

La estrategia de poder apunta a que el crimen está incompleto, por lo que hay que terminar el trabajo, este no puede quedar en agonía o darse el lujo de que sobre él se encuentre algun vestigio ético, por lo que hay que despojarlo de cualquier aire que no huela a putrefacción.

De ahí que se le pase el escalpelo de lo virtual a lo que queda del occiso real implica una estrategia de moralina que es como la nicotina, condena moral al muerto real y al vivo virtual a como dé lugar, porque este es un país que confunde  lo moral con lo ético y el poder de aplastar al sujeto como si este no fuese múltiple y contradictorio, como individuo este sujeto sufriría  una condena  total.

En ese aspecto hay que matarlo , silenciarlo  como sujeto enredado en las relaciones del poder y en los entramados de las zonas grises. Eliminar el individuo como unidad, como pieza que no encaja en el rompe cabeza del poder.

El caso es que a Yuniol , no se le puede dejar en el espacio social y en el ciberespacio  nada de reputación, por lo que algunos de sus verdugos estarán presos pero a otros jamás se les veras como responsable el doble crimen en lo real y lo virtual.  El crimen en lo virtual implica no borrar su presencia en el ciberespacio, más bien revelar con imagen  a un individuo sin ningún valor humano, lo que implica  el escamoteo del crimen real en el imaginario social. El muerto no tiene forma defenderse, solo el que está vivo lo puede hacer. 

Hay que comprender como bien dice Baudrillard, que  con lo virtual, no solo entramos en la era de la liquidación  de lo real y de lo referencial, sino también en la era del exterminio del otro. 

Por lo que desde el primer momento en que se presentó su cuerpo con dos block  y encadenados, tirado como un perro muerto en una zona de Hato Nuevo, en Mano Guayabo,  se comenzó a construir el crimen perfecto: bajo un velo negro de que estaba involucrado en zonas grises, pasión amoroso, extorsión, pero nada del hecho en sí, del crimen en sí y la forma en que fue asesinado, de que agentes del Estado lo asesinaron porque su estatus de hipercorruptos estaba siendo amenazados por el occiso .

Se ha pretendido  que todo el suceso que envolvió el crimen gire entorno a  la extorsión, presentando una supuesta imagen sobre el millón de pesos que se le entregó.  La muerte real, el cuerpo encadenado y con un tiro que la atravesó el ojo, ya no existe, lo que existe es el lenguaje del poder del simulacro sobre el crimen aYuniol.

Ahora lo que procede en esa estrategia de poder- saber es verlo muerto moralmente. El culpable es el muerto y como está muerto en lo real, vámonos a hora al plano de lo virtual para demostrar que no vale nada, para decirnos que nos olvidemos del catedrático que vivió en la dimensión de una sociedad atravesada por la hipercorrupción y  que nos olvidemos de este como sujeto que existió en lo real y  que lo esfumemos de los entornos virtuales.

De ahí, que hay que despojar al muerto de algún indicio de dignidad o valor ante la sociedad. No se comprende que el crimen perfecto no existe y que en cualquier  escenario que se presente con relación a que si se involucró o no en el proceso  de soborno y sobornado, el como tal  quedará en la  historia de esta dominicanidad transida, diciendo que no hay  crimen perfecto, porque con su propia muerte se revela la podredumbre de una sociedad que no se revisa hacia dentro, porque al revisarse se encontrará con las danzas macabras, que “baila el muerto ante la parálisis del vivo”. En ese sentido:  “Danzamos la ceremonia del tránsito, y el transido es nuestro compañero de baile, sea esqueleto o momia, morte secca, cadáver en descomposición o cuerpo azul y helado. (La Danza de la muerte, Miguel Ángel Albero, p.107).