Hasta hace poco, en la República Dominicana el tema de la corrupción no parecía ser valorado  en su justa dimensión. Estudios realizados hace unos años, indicaban que esto no eramuy interesante para la población ya que ocupaba un lejano lugar entre los males que preocupaban a nuestra sociedad.Los políticos dominicanos, conocedores de esta apreciación, no trataban de capitalizar la corrupción durante los procesos electorales en la misma forma de otros que reportaban mejoresdividendos políticos.

Este tema, casi siempre se utilizó como retaliación a funcionarios de gobiernos anteriores o para descalificación de adversarios en un proceso eleccionario. Sin embargo, la clase política, maleada por la corrupción en la mayoría de sus organizaciones, prefería mantener el tema en un segundo plano con la perspectiva del "hoy por ti y mañana por mí" y así no era muy sazonado en los medios ni utilizado en las estrategias publicitarias  de las organizaciones en sus campaña. Los partidos políticos "relajaron" el tema y esto contribuyó al desinterés de la población. Con las descalificaciones de unos y otros, se creaba confusión sobre los verdaderos corruptos, induciendo  a la creencia de que todos lo eran o que las acusaciones eran inciertas. Perdida la credibilidad, nacía el desinterés por el tema.

Hipólito Mejía, quizás contradiciendo recomendaciones de algunos de sus asesores, introdujo el discurso de la corrupción en esta campaña electoral. Desde un principio hizo la advertencia de que si resultaba triunfador, llevaría los corruptos a los tribunales. Inicialmente, la estrategia pareció desfavorecer a la candidatura perredeísta ya que ese tema contribuyó a la unificación de las fuerzas internas del PLD en torno a Danilo Medina. Los personajes más comprometidos en distintos hechos de corrupción, eran los más cercanos a la corriente del Presidente Leonel Fernández, sin embargo, aunaron esfuerzos y recursos para apoyar abiertamente a Danilo Medina, olvidando diferencias entre dos tendencias políticas con un reconocido antagonismo que parecía irreconciliable. La imposición de la Primera Dama como compañera de boleta, sería parte de ese acercamiento.

Los corruptos del gobierno se vieron amenazados y su reacción fue unirse para buscar la retención del poder y garantizar la impunidad en los hechos que continuamente se le imputan. Su presencia en la campaña de Danilo Medina, garantizó la gran afluencia de recursos que hoy ostenta la promoción de esa candidatura, sin dudas, provenientes del Estado.

Continuamente eran descubierto nuevos casos de corrupción y el gobierno no reaccionaba ni con procesamientos judiciales ni con sustituciones de los corruptos.El PLD, se desentendía de las advertencias de Hipólito Mejía, mientras los casos eran cada vez más alarmantes. Los estrategas de Danilo Medina seguían confiando en la indiferencia de la sociedad ante un problema tan sensitivo. Sin embargo, la magnitud y la cantidad de los casos, hicieron comprender a la población la importancia del problema. Transparencia Internacionaly el Foro Económico Mundial, continuamente califican al gobierno de este país entre los más corruptos del mundo mientras los casos eran cada vez más escandalosos. Todo le daba la razón a Hipólito Mejía y su posicionamiento electoral se mantuvo muy por encima de su oponente (el PLD enfrentó el alto nivel de aceptación de Hipólito Mejía, tratando de invertir esa percepción de la gente a través de la publicación de encuestas con resultados acomodados).

Tan contundente y aceptado fue el discurso anti corrupción por la población dominicana, que el PLD se vio en la obligación de cambiar la estrategia frente a su opositor Hipólito Mejía. No solo cambiaron el eslogan de, "continuar lo que esta bien, hacer lo que nunca se hizo y…", por otro alusivo a un supuesto "cambio Seguro",  desde hace pocos días también asumieron  el tema de la corrupción en su campaña. El PLD entendió que la gente cambió de actitud con respecto a ese discurso ysí le importa que sus gobernantes utilicen en su provecho los recursos del Estado. Así aprobó el discurso de un candidato que promete terminar con la impunidad ante el fenómeno. Ya la corrupción sí es asumida por la población en su verdadera dimensión y reconoce dónde están los corruptos.

Hipólito Mejía se anota otro tanto al llevar a Danilo Medina a su propio terreno, haciéndole asumir la necesidad de un cambio y enfrentar a la corrupción. Aunque la forma de asumir el tema no es guardando distancia de los corruptos que le rodean, sino continuando con acusaciones contra el gobierno de Hipólito Mejía que no pudieron comprobar hace ocho años.

En cuanto a la corrupción, existe una prueba contundente que diferencia una acusación de la otra. Cuando el PRD salió del gobierno en el año 2004, llovieron los procesos judiciales en contra de los funcionarios salientes. El mismo Hipólito Mejía debió presentarse ante fiscales para responder a imputaciones y la mayoría de sus funcionarios más importantes fue llevada a los tribunales por algún expediente en su contra. Eligio Jaques, Hernanis Salazar, Jaime Martes Martínez, César Sánchez, José Luis Malkum, Sierra Pérez, Pepe Goico, entre otros, sufrieron el acoso de algún expediente de corrupción. Sin  embargo, cada uno fue descartado por improcedente en todas las instancias judiciales. A pesar del empecinamiento de los representantes del Ministerio Público por una razón para condenarlos, todos fueron absueltos. Era pura persecución política y las sentencias absolutorias que se emitieron así lo demostraron.

Las acusaciones de corrupción que se han hecho a los funcionarios gubernamentales actuales, han tenido otro manejo. No han pasado el cedazo de la justicia. Los fiscales no han sido persecutores de cada acusado de corrupción como lo fueron con los del gobierno de Hipólito Mejía. Simplemente se han desentendido ante cada denuncia. Las acusaciones que se han hecho a funcionarios de la mayoría de los Ministerios, no se pueden asumir como ciertas, pero tampoco se pueden descartar porque los fiscales del gobierno no han hecho posible su conocimiento judicial. Esa es la diferencia.  No se pueden señalar culpables definitivos, pero sobre cada denuncia, hay evidencias irrefutables que justifican la presunción de culpa.Hipólito Mejía lo que pretende en su próximo gobierno es que los acusados ahora, también pasen el filtro judicial.

La estrategia del candidato oficial, procura ahora volver a la descalificación del tema. Devuelven al PRD acusaciones sin fundamento, incluso acusando de corrupción y amenazando con llevar su candidato Hipólito Mejía por ante los tribunales. Es una táctica de distracción para restar relevancia a las acusaciones que pesan sobre el gobierno y debe arrastrar el candidato Danilo Medina.En otro aspecto, también es un chantaje para disuadir la intención de procesarles.

Esa gente descargada en los tribunales de primera instancia, en Apelación y en Casación, son los supuestos corruptos que rodean a Hipólito Mejía. Mientras que no sucede lo mismo con los que rodean a Danilo Medina. Ellos no han sido llevados a los tribunales ni descargados por ningún juez. Son protegidos por la impunidad que garantiza un gobierno corrupto. Esa es la gente del gobierno que Danilo Medina tiene en su entorno buscando protección ante la improbable continuidad de un gobierno peledeísta.

Últimamente Hotoniel Bonilla da un ejemplo del tipo de persecución a la corrupción que hace el PLD. Como Amable Aristy y Rodríguez Pimentel manifestaron su apoyo a la candidatura del PRD, al día siguiente les sacó los expedientes de auditorias que les fueron hechas hace varios años. Antes no lo hizo porque también había la posibilidad de que apoyaran a Danilo Medina. El combate a la corrupción solo es para el PLD un argumento de politiquería.