Porque… “No se puede saber nada con absoluta certeza, sino, estar seguro de ciertas cosas”
*****
“El arte de ser sabio consiste; en pasar por alto, juzgar con indulgencia, hacerse de la vista gorda” (W. James)
Es cada día más evidente, que algo anda muy mal en la sociedad. Basta lanzar una mirada en derredor para darnos cuenta de que la sociedad avanza sin carácter definido, aunque sí moderna y llena de progresos, inclusive, con pretensiones manifiestas del desarrollo de una “realeza”, destinada a hacerse cargo del gobierno republicano y representativo que hasta hoy, aunque malamente, existe.
Al parecer, tenemos que conformarnos con lo que hay, para poder comprender lo que nos está sucediendo, ya que no existe otro modo que no sea el empírico, para satisfacer esta necesidad. Pasar por lo que estamos pasando, para poder comprender y darle el valor moral o ético que ameritan los hechos que se han y continúan produciéndose.
Un grupo, que se ha llegado a creer todopoderoso y dueño de la única verdad, vive cual si dentro de ellos albergaran el templo de Delfos, desde donde proclaman y emiten tenebrosos y amenazantes oráculos para acallar, convencer o manipular el comportamiento de todo aquel que no comulgue con su conducta, actitud o proceder fanático, proclamando en realidad no lo que ocurrirá sino, lo que ellos en verdad desean que ocurra.
Y claro, que todo es manipulación por el modo o medio que sea, con tal de ser “ellos” los que posean la primacía sobre lo que les interesa. Con razón creían los griegos que la comprensión del mundo estaba orientada por el acto de ver. Principalmente, lo que se viese con la mirada serena y la visión de lo dado en serenidad y no como pretenden determinados políticos y religiosos, que veamos al través de los lentes y anteojeras que pretenden ponernos por siempre.
Alguien me dijo ignorante, cual si fuese una ofensa o tal vez como un dardo envenenado directo al corazón, creyendo que con eso había descubierto algo. Pues no, siempre he sabido que soy un ignorante, lo cual se ratifica cada día, al aprender algo nuevo y solo tratar como dijo otro, de ordenar y clasificar una pequeña parte de mí ignorancia que se transforma en conocimiento. Por ejemplo, aprendí esta semana, que el café descafeinado, no deja borra en la greca.
Ignorante, es aquel que desconoce determinada materia o asunto, que carece de instrucción o conocimiento y la pregunta es ¿quién no lo es en esta vida? Sin pretender parodiar a Sócrates cuando dijo “solo sé que no sé nada”. En cuanto a mí, mientras más cosas conozco, crece mi asombro diario sobre las cosas nuevas que voy aprendiendo. Por eso, diariamente voy dejando de discutir hasta aquello que creía conocer y más, cuando se trata del comportamiento humano, al darme cuenta de que por lo poco que en verdad sé: soy un real ignorante.
Eso es ser ignorante pero, torpe para comprender las cosas, ser estúpido, eso es otra cosa. Seré ignorante en muchos asuntos pero, en otras tantas, no soy un estúpido, ya que estos términos se pueden parecer pero, no son sinónimos.
Tengo el pálpito de que los protagonistas del drama que estamos viviendo, están sobreviviendo en un espacio de tiempo dantesco, en medio del Getsemaní, soportando una tristeza agónica. No viven el ahora, en espera de una redención o liberación de una condena, por una culpa que solo está en su calenturienta cabeza, producto de un fanatismo político o religioso, ciego y absurdo que los mantiene atados a un mito.
…”Y ahora, no sé qué es la virtud; tú quizás lo sabías antes de hablar conmigo, pero ahora, eres ciertamente igual a uno que no sabe” . ¡Sí, señor!
E-mail: rafaelpiloto1@hotmail.com
Twitter:@rafaelpiloto01