Hemos querido adelantar estas letras que datan de la fecha indicada, para empezar a aclarar (por no desmentir) informaciones aparecidas en HABITAT No. 103 de abril, sobre el proceso de cesión del antiguo pabellón de Venezuela al Grupo Nuevarquitectura Inc. (GNA) en 1995

Distinguidos Señores de Diario Libre:

Distinguidos señores del GNA y la SARD:

Quien suscribe la presente, acompañado de los arquitectos Omar Rancier y Eugenio Perez Montas, junto al Licenciado Jose Chez Checo, inició en 1986 -hace ya 20 años- el proceso mediante el cual en 1995 -9 años despues- fue cedido el edificio del antiguo Pabellon de Venezuela al Grupo Nuevarquitectura Inc. -GNA-, entidad fundada en 1979 -hace ya 28 años-. 

La Sociedad de Arquitectos de la Republica Dominicana -SARD- habia sido fundada el año antes, -en 1994- y por ello el GNA invito a la SARD para participar del proyecto de ocupacion y activación del inmueble y generar desde alli una propuesta cultural de alcances regionales, antillanos y caribeños.
Para que la embajadora de Venezuela, Doña Maria Clemencia López de Jiménes cediera el inmueble, hubo que hacer experticios catastrales profesionales y hasta consultó la embajadora al extinto presidente Joaquin Balaguer, quien autorizó la cesión en el entendido de que dicho edificio fue construido por Venezuela -Ministerio de Fomento-, a todo costo, y levantado en terrenos dominicanos cedidos para la "Feria de la Paz y Confraternidad del Mundo Libre", en 1955 -hace 52 años-20 años despues el inmueble esta en un limbo juridico. Cierto. Edificio y terrenos viven un romance al margen de las legalidades comprensibles. Pero no se trata de sentar jurisprudencia y usar la fuerza para hacer entendible lo que a todas luces no está lo suficientemente claro. 

Se trata de respetar la cesión ejercida por una pasada embajadora de un país hermano, como es Venezuela, cuyos lazos históricos desde la fundación de la nacionalidad dominicana, vienen estrechándose cada vez más.

Se trata de respetar el libre albedrío de una legacion diplomática en usufructar un inmueble construido por el pais indicado que obtiene incluso el visto bueno del presidente dominicano de ese momento, para ejercer dicha cesion con las debidas pertinencias de indagaciones realizadas en el Ministerio de Fomento de Venezuela y la Cancillería venezolana, y que sin embargo, seis años despues -en el 2001-, la cúpula de turno del Senado de la República, decidió desconocer.

Ahora ya no se trata de determinar un status legal.

De lo que se debe tratar ahora es de enmendar un entuerto producto de un exabrupto, con tipificaciones de un autoritarismo dictatorial, burdo y grosero, que se realizó contra grupos pacifistas que no harán, ni pueden hacer, presiones políticas, ni económicas ni mucho menos sociales, porque son una minoría dedicada al desarrollo de una intelectualidad cultural que edifica en silencio un país necesitado de orientación estética y funcional, por vía del diseño arquitectónico, y la arquitectura puesta al servicio de todos y todas.

De lo que se trata ahora es de que se devuelva con respeto y solemnidad, propias no de aquellos sino de estos nuevos incumbentes senatoriales, un inmueble que espera por una campaña de recolección de fondos, para recuperarlo de su lamentable abandono, porque es un edificio importante por su historia, por sus formas, por su presencia dentro del contexto urbano donde está situado y dentro del contexto regional donde está ubicado, y porque representa un vinculo inextrañable de la geografia cultural de dos pueblos, unidos en lo arquitectonico y lo documental.

Los arquitectos y arquitectas del país, quieren volver a tener su sede en ese inmueble, donde ya antes, entre 1995 y el 2001, se realizaron diversas actividades culturales de amplia repercusión local, entre ellas mesas redondas, debates y conferencias, entre las que estuvo la que impartiera el inmortal arquitecto frances Andre J. Dunoyer de Segonzac. Esperamos que la dirigencia del Senado de la Republica se cubra de gloria al devolver ese inmueble a los arquitectos y arquitectas del pais, en la personería jurídica de la SARD y del GNA, para seguir intentando levantar, culturalmente, la bandera de las batallas por el intelecto y los conceptos aplicables a lo urbano y lo rural, para un mejor país de cara al siglo XXI.
Emilio José Brea García

NOTA al 26 de abril, 2011: 

Las gestiones entre la embajadora venezolana y nosotros, fueron posibles gracias a la intervención directa de la entrañable e inolvidable Elinor Sosa Antonetti de Joa, fallecida y sepultada el 8 de agosto de 2008, a la sazón secretaria asistente y auxiliar de la embajadora y esposa de nuestro compadre y colega José Emilio Joa Acosta…