Si es cierto el comunicado del Ministerio de Educación relativo al concurso, donde de 36,884 aspirantes, postulantes a ser Profesores solo el 31% (11,479) pasaron las pruebas y 69% (25,405) fueron descartados; esos datos arrojan múltiples lecturas. Decimos si es cierto, porque corre como la verdolaga en el campo, en varios países latinoamericanos, en esa enfermedad del populismo, maquillar cifras. En este caso, nos preguntamos que ganaría el referido Ministerio si las cifras fueran manipuladas, sobre todo, que en este caso ponen en una situación difícil a las universidades de donde provienen los postulantes.

Si los resultados son válidos ponen de manifiesto que el grado de empleabilidad con que están saliendo los egresados no responde a las necesidades del mercado educativo actual dominicano. ¿Qué es la Empleabilidad? Es el grado de pertinencia, de adecuación, de conocimientos, habilidades, destrezas que las personas deben de poseer para responder al mercado laboral en un contexto determinado.

Las competencias que internalizan los educandos tienen que responder a las expectativas, a la validez y a la fiabilidad de las pruebas que les son practicadas. Ahora bien, puede darse que las pruebas que les practicaron a los 36,884 fueran por competencias y ellas fueran dadas en base a los conocimientos cognitivos; produciéndose un abismo, un desfase en la aplicación de los conocimientos.

La Selección por Competencias es el proceso a través del cual una organización selecciona a su personal a partir de un conjunto de características, de baterías de preguntas que notifican las competencias ciertas. Con un umbral mínimo y máximo a partir de la cual, las personas demuestran el potencial actual y real y que posibilitan que podrán desarrollar sus capacidades en un periodo de tiempo determinado.

Esa selección marca el ritmo de competencias del potencial profesor y por lo tanto, es un proceso que sirve para valorar, juzgar, estimar, las excelencias, los estándares de calidad de los actores involucrados: profesores, universidades y el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología

 

Para Martha Alles, Competencia hace referencia a las características de personalidad, devenidos comportamientos, que generan un desempeño exitoso en un puesto de trabajo. Esa selección, que es al mismo tiempo evaluación, es una valoración de lo que serían las posibilidades de actuación de los profesores seleccionados, en función de las actividades que habrán de desempeñar.

Esa selección marca el ritmo de competencias del potencial profesor y por lo tanto, es un proceso que sirve para valorar, juzgar, estimar, las excelencias, los estándares de calidad de los actores involucrados: profesores, universidades y el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología. Esos resultados han detectado profundos problemas, disonancias, carencias, falencias en la construcción de competencias.

Es un enorme desafío para el Ministerio de Educación Superior, para el Ministerio de Educación y para las universidades, en lo relativo a la estructura curricular, a la articulación de la integración de los contenidos y al grado de adecuación de los mismos con las competencias. Si las pruebas aplicadas a los 36,884 fueran por competencias y las universidades y los Ministerios tienen diseñadas estructuras curriculares por contenidos, meramente cognoscitivos, por más excelentes que sean los participantes, la mayoría quedarán excluidos.

Sencillamente, son dos maneras de abordaje del conocimiento diferentes. Dos paradigmas en líneas paralelas y en consecuencia, los resultados en su interpretación pueden quedar sesgados. El talón fundamental en el Sistema Educativo, como en toda organización, lo neurálgico, lo crucial, es la calidad de las personas que trabajan en ella.

“Son ellas, las que generan la productividad, la calidad y la competitividad”. La competitividad de la organización depende de las competencias de las personas. Esa selección por competencias lo que busca es encontrar las personas adecuadas, en este caso, los profesores, para enriquecer el Sistema Educativo y en consecuencia, desarrollar el Capital Intelectual.

Ahora bien, si las pruebas aplicadas son pertinentes, adecuadas al contexto y a los desafíos de las necesidades de la aplicabilidad, lo que nos sugiere, entonces, es que no hemos producido talento desde el seno de las universidades. Los talentos son personas, pero no todas las personas son talentos. Talento es la transformación de las personas a través del conocimiento, habilidades, destrezas y comportamientos. Es lo que permea, en sí misma, el grado de empleabilidad, vale decir, como las personas responden de manera proactiva a las necesidades del mercado laboral.

En Dominicana, a nivel del sistema educativo se expresan los dos males: empleabilidad y la erosión del coeficiente de empleabilidad. A menudo, un profesor salir con las competencias necesarias, empero, dado que el Ministerio de Educación invierte muy poco en capacitación y desarrollo; muchos profesores quedan rezagados y dado que el conocimiento es muy dinámico y los perfiles de las necesidades de las sociedades cambian por la evolución de la misma, éstos al quedar entrampados, no responden a los nuevos modelos y los nuevos paradigmas que hoy son cada vez más holístico.

Como nos dice Idalberto Chiavenato, tener personas no significa tener necesariamente talento. Los talentos son personas dotadas de competencia que significan cuatro condiciones:

a-Conocimiento (saber);

b-Habilidades (saber hacer, es la transformación del conocimiento en resultado);

c-Juicio;

d-Actitud.

Pero, como nos dice Fernando Savater en su libro La Aventura de Pensar “… El problema ya no es recibir información, pues hoy todo el mundo tiene más información de la que puede asimilar, el problema es orientarse de tal manera que la información sirva para algo, y no simplemente para ahogar a la persona”. El conocimiento hoy en día “es la información interpretada” como nos diría ese gran gurú de la gerencia, Peter Drucker.

Cómo asumir el desafío que cada contexto y coyuntura nos presenta, transformándolo en un espacio vital que nos conexione con el mañana, como puente irreductible hacia nuevo campo de esperanza. Cómo vislumbrar las necesidades del porvenir, construyendo hoy los cimientos con el conocimiento y la información a través del Capital Humano que son los profesores.