Globalidades

“Comunidad Internacional”

Por Damian Arias Matos

Escuchada esta frase en cualquier noticiero o leída en algún medio, hace pensar inmediatamente que se hace referencia al conjunto de todas las naciones e imperios de la tierra, organizados en una agrupación u organismo internacional. Pero no es así. Lo primero es que no existe una comunidad internacional, asumida de manera estricta, con membresía, pagos, ordenamiento jurídico y jerarquías. La llamada “comunidad internacional” vista estrictamente pertenece al “deber ser” de las relaciones internacionales.

El mas serio intento de crearla, puede afirmarse sin lugar a dudas, fue con la formación de la Organización de las Naciones Unidas en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial. El intento anterior, el de los llamados Catorce Puntos del Presidente Woodrow Wilson, que sugería la creación de una Liga de Naciones, resultó fallido. Tal vez el mundo de 1919 no estaba preparado para el caos organizado. Ambos intentos buscaron un nuevo orden internacional luego del caos dejado por ambas conflagraciones mundiales.

En los años setenta, Hedley Bull publicó acaso una de las obras mas atrevidas y mas profundas en el sentido de analizar el fenómeno convulso e inextricable de las relaciones internacionales: “La sociedad anárquica” o (The Anargical Society.)En ella, además de quitar caretas a las relaciones entre  las naciones, hizo una separación entre orden mundial y orden internacional. En el primero, se refiere a los pueblos y sus objetivos y propósitos nacionales; en la segunda categoría se refiere a los Estados y sus planes de preservación de la propia existencia: Integridad territorial, posible mantenimiento de colonias de ultramar, peso geopolítico, influencia internacional, y otros.

Un ejemplo de lo anterior fue la Resolución número 688-1991, mediante la cual la ONU, sanciona a Irak por sus agresiones al pueblo Kurdo, además de obligarlos a permitir el acceso inmediato a toda persona que necesite asistencia humanitaria internacional en todo el territorio de Irak. Ese es el lado humano. El lado geopolítico de la Resolución es el que encaja perfectamente en la Doctrina Carter, de 1980, que establece “un intento de cualquier fuerza extranjera por obtener el control del Golfo Pérsico y de la región, será considerado como una agresión contra los intereses vitales de los Estados Unidos y tal agresión será repelida por todos los medios necesarios, incluida la fuerza militar”

El hecho es, que el orden internacional es un desorden aparentemente organizado. Como principio se consideran iguales a todos los estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas. Sin embargo esto cae en el deber ser, no en el ser. Cada Nación tiene derecho al voto pero no al veto. En cuanto a las decisiones del poder global los Estados con poco peso se alían a los grandes para ver en qué los puede beneficiar el nuevo estado de cosas internacional, o algún nuevo tratado o alianza, además se los escoge como miembros del Consejo de Seguridad para dar a entender que son iguales y que hay democracia en el orden internacional.

Por ello, Trujillo,  que no era un bruto ni energúmeno como lo presentan en una nueva película criolla, hizo e influyó para que la República Dominicana fuese firmante del acta fundacional, o se adhiriera a todos los organismos internacionales surgidos en el orden mundial de la guerra fría: Banco Mundial, ONU, OEA, BID, FMI, Junta Interamericana de Defensa, por citar algunos.

El llamado orden internacional es, pues, un desorden. Y este desorden se ha agravado con el advenimiento de la globalización y la actual presunta sociedad del conocimiento. Desde su génesis, las Naciones Unidas han manifestado la supuesta igualdad entre los Estados miembros y afortunadamente no hay un supraestado o un supragobierno que gobierne a los gobiernos de los estados miembros de la ONU.

La Asamblea General es, en teoría, el mas alto organismo de las Naciones Unidas. En el participan y son escuchados todos los Estados miembros del organismo, sin embargo, las decisiones de gran peso en los asuntos globales los deciden los miembros del Consejo de Seguridad, que es una apéndice rectora de la ONU, formada por quince países, de los cuales hay cinco miembros permanentes y diez pro tempore, es decir por un período. Los cinco que deciden en orden alfabético, y todos tiene poder nuclear y armas de destrucción masiva de todo tipo, son: China, Francia, Federación Rusa, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y Estados Unidos.

Los otros diez miembros actuales son Argentina, Australia, Azerbaiyán, Guatemala, Luxemburgo, Marruecos, Pakistán, Corea del Sur, Ruanda y Togo. De los actuales, solo Corea del Sur, hijastra y apadrinada de los Estados Unidos tiene poder nuclear. En toda la historia de las Naciones Unidas hay setenta Estados miembros que nunca han formado parte del Consejo de Seguridad.

Este Consejo, es una especie de “caja Negra del mundo” donde se deciden los asuntos de más relevancia global en acuerdos de aposento, tráfico de influencias, presiones políticas y económicas, “cuchicheos” palabra que tal vez sea de origen chino, negociaciones y alianzas formales e informales. En ese aposento se concentra el verdadero poder decisorio de las relaciones y del caos internacional.

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