El vivir es como nos sugiere la siguiente anécdota:

Imagínate que te colocan en una casa en medio de un bosque, para vivir ahí por un tiempo no especificado. Puedes hacer lo que quieras, pero tienes una tarea principal: mantener una olla hirviendo en el fuego permanentemente para garantizar tu sobrevivencia. El hervir no debe parar bajo ninguna circunstancia. Tienes que buscar leña y mantener el fuego. Nadie te supervisa, ni te dice qué hacer, y no debes destapar la olla para ver lo que hay adentro, solo sabes que es una sustancia. Ni siquiera sabes si serás relevado… No hay certidumbre acerca de nada.

 

¿Podrías realizar esta tarea por tiempo indefinido, sin tratar de ver lo que hierve dentro de la olla? ¿De dónde sacarás fuerza para esa autodirección? ¿De quién dependerá el éxito?

¡DE LA ESPERANZA con que se viva Y DE LOS VALORES que nos sustentan!  Y así es la vida… Nada está escrito de forma definitiva.

Debemos vivir con un pensamiento positivo, enfocarnos en lo que vale la pena y los objetivos básicos. Hay que reconectarse con uno mismo, conservar la conciencia de nuestros actos y pensamientos.

Calmar la mente, enfocarla y aplicarla a la actividad de vivir.