Hacer más ejercicio, alimentarnos mejor, sacar más tiempo para la familia, viajar al lugar donde siempre hemos querido ir, ahorrar o invertir, iniciar un proyecto o negocio, aumentar las ventas… Al finalizar el año la gran mayoría de las personas e instituciones se trazan nuevas metas y retos para el año que inicia, viéndolo como una nueva oportunidad de hacer lo que no hicieron, lograr lo no logrado o de realizar nuevos proyectos y actividades.

Nos planteamos y cuestionamos si este nuevo año será igual, mejor o peor que el anterior, si tendremos los mismos retos y preocupaciones similares o si enfrentaremos otros obstáculos. Si el que termina ha sido un buen año, deseamos continuar y mantener lo alcanzado, pero sabemos que no controlamos muchos factores y circunstancias que influyen o determinan lo que nos sucede.

No importa lo que estemos haciendo o deseando, encontrar nuestro propósito es fundamental. Esto no es tan sencillo. El simple hecho de preguntarnos cual es nuestro propósito o nuestra pasión no será suficiente para definir y recorrer un camino de vida satisfactorio y sostenible.

Tener propósito puede convertirse en un trabajo de toda la vida. Un primer paso es sacar tiempo para pensar en el año que inicia, mirar hacia adelante y prepararse. Visualizar el futuro determina nuestra identidad y nuestras decisiones en el presente.

El propósito incluye varios componentes: lo que nos gusta y amamos, lo que sabemos hacer muy bien, lo que el mundo necesita y aquello que nos genera ganancia. William Damon define el propósito como una intención estable y generalizada de lograr algo que es significativo para uno mismo y que tiene un impacto y consecuencia para el mundo.

Para diseñar un año con propósito, las preguntas que nos hacemos son fundamentales. Nos permiten conocernos mejor, descubrir nuestros gustos, intereses, pensamientos, creencias, valores y metas, así como nuestras limitaciones. El punto de partida es el lugar donde estamos ahora. Las preguntas sobre el por qué nos gusta hacer ciertas cosas y cómo vamos a contribuir y hacer la diferencia en el mundo son esenciales.

A continuación algunas recomendaciones:

Evaluemos cada dimensión de nuestras vidas para determinar donde nos encontramos y lo que nos falta para lograr el equilibrio, sin descuidar ninguna de estas: profesional, espiritual, familiar, financiera, intelectual o académico, salud y bienestar, diversión, social.

Evitemos la queja. Es probable que enfrentemos situaciones difíciles o problemas que se resuelven con acción y no con preocupación. En vez de señalar y criticar, hagamos lo que nos toca, asumiendo nuestra cuota de responsabilidad. El compromiso y la consistencia son grandes aliados para el éxito en todos los ámbitos de la vida.

No tengamos miedo de probar y de fracasar. Siempre hay nuevas alternativas y posibilidades. Tener miedo o asumir una actitud negativa nos impedirá ver con claridad las situaciones o tomar buenas decisiones. Asumir una actitud positiva y proactiva nos permitirá alcanzar los resultados deseados o aprender de los errores. Los buenos resultados fortalecen nuestra autoestima y generan confianza.

Debemos diferenciar entre urgencia y prioridad. Las urgencias se deben atender y resolver inmediatamente. Las prioridades son aquellas cosas importantes para lograr lo que deseamos y para construir nuestro proyecto de vida. Requieren de trabajo continuo.

Seamos realistas al establecer nuestras metas. Si son muy generales o inalcanzables, nos frustraremos al no lograrlas. Demos pasos cortos y firmes que nos acerquen a cada meta. Busquemos ayuda de otros para motivarnos y acompañarnos durante el proceso.

No negociemos nuestros valores y principios. Los mismos son los que nos orientan al tomar decisiones. Si nos dejamos influenciar por otros o actuamos en base a lo que hacen los demás, no tendremos claridad ni seremos respetados.

Dediquemos tiempo a nuestro crecimiento y formación. Nunca terminamos de aprender. Fortalecer nuestros conocimientos y habilidades en el ámbito que nos desempeñamos nos permitirá destacarnos y aportar al crecimiento y mejora continua.

Seamos disciplinados. Muchas veces nos toca hacer cosas que no nos gustan pero que son necesarias para llegar hasta donde nos hemos propuesto. La milla extra si hace la diferencia. Soltar no es una opción si estamos comprometidos con nuestro propósito.

Estas son algunas orientaciones para definir nuestro propósito y vivir con intención. Espero veamos mejores resultados este y cada año. ¡Adelante!