Ciber-observatorio

Comenzaron las consecuencias del espionaje

Por Jonathan Garrido

Desde que Edward Snowden denunció las actividades de espionaje que realiza la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), nada ha sido igual. Muchos países y organizaciones relacionadas con el desarrollo del Internet han condenado efusivamente dichas acciones, sin embargo, a mi entender, las declaraciones hechas por Brasil la semana pasada han sido de las más contundentes.

De acuerdo con los pronunciamientos realizados por su presidenta, este país se encaminará a fortificar la comunicación electrónica del gobierno. La idea detrás de este proyecto, es que crear su propia plataforma de correos para asegurar la privacidad y la confiabilidad de los mensajes oficiales gubernamentales, evitando así posibles acciones de espionaje.

Esta decisión fue tomada luego que se supiera, vía las revelaciones que hiciera Snowden, que ciudadanos y oficiales brasileños, al igual que la petrolera nacional (Petrobras), fueron espiados vía la NSA y otras agencias de seguridad.

Igualmente, fue de conocimiento público que metada de algunos correos electrónicos, al igual que de algunos Smartphones pertenecientes al Ministerio de Energía y Minas, fue capturada para futuro procesamiento.

La presidenta Rousseff reportó y condenó acciones en su contra y en contra de su estado en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Adicionalmente, anunció que su país albergará en el 2014 una reunión internacional con gobiernos, empresas, ONGs, sociedad civil y academias, sobre la gobernabilidad del Internet.

Finalmente, el gobierno Brasileño está buscando la manera de establecer un nuevo cable submarino directo con Europa. La idea de esta nueva línea es evitar que el tráfico de Internet del país pase por territorio estadounidense, evitando así las legislaciones de ese país sobre la data. Igualmente se está considerando que algunos servicios populares como Google y Facebook, mantengan la información de ciudadanos brasileños, en centro de datos localizados en Brasil.

Mis preguntas obligadas son: manteniendo la respectiva distancia, ¿no deberíamos nosotros como país pronunciarnos de alguna manera? O ¿nuestra dependencia tecnológica con Estados Unidos están fuerte, que no podemos hacer nada?

Fuente: Computerworld.

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