Del sur

“Che kueraima” (La gente está cansada)

Por Guillermo Cifuentes

Por estas latitudes también se ha puesto de moda lo ocurrido en Paraguay con motivo de la votación en el Senado del desafuero del senador Víctor Bogado que fue imputado por los delitos de cobro indebido de honorarios y estafa por el caso de su supuesta niñera, Gabriela Quintana (la “niñera de oro”), quien percibía dos salarios del Estado, uno en la Cámara de Diputados y otro en Itaipú.

Entre las novedades -para los amantes de la lucha contra la corrupción-  está la inesperada creatividad de los paraguayos que ya ha encontrado solidaridad en Brasil donde el Hotel Mbarete Berra House & Conveniencia, de Bombinhas – SC, anunció que prohibió el acceso de los 23 senadores que votaron en contra del desafuero de Bogado, "Este local comercial se une a la indignación colectiva. Aquí tampoco son bienvenidos y sugerimos otro destino turístico".  Y repercutió hasta en Estados Unidos donde el Mino's Café de Bernardsville (Nueva Jersey), se ha reservado derecho de admisión.

En Paraguay, ya pasan de 150 los locales entre gastronómicos, spas, gimnasios, gasolineras, clínicas privadas, tiendas, centros comerciales y diseñadores que se niegan a brindar servicios a los legisladores.

La última manifestación, una caravana de más de 12 mil vehículos realizada en la Costanera de Asunción, a la que además se concurrió a bordo de motocicletas y bicicletas, mientras que frente al Congreso se reunieron cerca de 8 mil personas.

El periódico “La Nación” de Asunción del pasado domingo 17 puso a nuestro alcance un inventario de las primeras acciones de rechazo a los 23 senadores que tan soberanamente protegieron a su cómplice: “El local que lanzó la iniciativa, ya en la noche del viernes, fue "Un Toro y Siete Vacas", que colocó en la entrada que los legisladores “no son bienvenidos”.

El senador Óscar González Daher, fue “invitado” a retirarse del local “Il Bambú”, cuya propietaria, Ana González, dispuso que uno de los mozos se acercara a anunciarle que no era bienvenido y le pidiera que se retire. “Cuando el senador se retiró la gente empezó a aplaudir y abuchearlo. Lo que pasa es que la gente ikueraima”, relató González.

Otro de los “escraches” fue contra los senadores Enrique Bachetta y Víctor Bogado, en el velorio de la madre de la senadora  Mirta Gusinky: “Al llegar al lugar, las personas que se encontraban en el local empezaron a abuchearlos y a lanzarles insultos, incluso una de las sobrinas de la legisladora Gusinky escrachó a Bogado por la corona de flores que había enviado.”

"Y dieron la cara las nuevas niñeras del parlamentario, 23 rastreros los defensores de la impunidad", así comienza la canción escrita por Julio Ferreira e interpretada por Cristian Chaparro y su Orquesta”.

“¡No hay películas, ni pororó para los 23 Senadores que todos conocemos!”, publicó Cines SuperSeis a través de su cuenta oficial de twitter.

“En el emblemático “Restaurante Bolsi”, una excandidata a Miss Paraguay que también trabaja para Bogado fue conminada a salir por los comensales y dueños del comercio. En un vídeo colgado en Internet se puede ver cómo los clientes del restaurante aplauden mientras la joven tras ser llamada ladrona se levanta y se marcha con la cabeza baja.” (Pobres Yusleidis)

Cuatro senadoras y dos senadores ya han pedido disculpas y han hecho público su arrepentimiento.

También hay una lista (http://www.ultimahora.com/los-locales-que-dicen-no-los-23-n742108.html) de los locales comerciales que se han sumado a la protesta, los cuales habremos de visitar si viajamos a Paraguay.

Los guaraníes invitan a la reflexión. Y habrá que buscar la palabra que en latinoamericano signifique “escrache”, “plantón” o “funa” para que se cumpla aquello de enriquecer y purificar el lenguaje “… en el que un día se escribirán los tratados de comercio, / la Constitución, las cartas de amor, y los decretos.”

También los paraguayos nos iluminan cuando la corrupción traspasa los límites de la ética, cuando lo que está bueno o malo en nuestra cotidianeidad se justifica en que “todos lo hacen” o “si no te lo robas tú, se lo va a llevar otro”.  Igualmente nos inspiran cuando ya no es posible esperar nada de una justicia que manda al archivo la potencial sanción. Y cuando la norma moral y la norma legal son insuficientes, los paraguayos nos recuerdan que también existen las normas sociales, cuya sanción es el ridículo, el aislamiento, el estigma.

Seguro que no faltarán quienes esperan que algún dueño de restaurant ponga en el menú la Iniciativa Participativa Anti Corrupción, o que algún mozo indique con el dedo a uno de los más conocidos depredadores. Pero lamento decirles que eso no va a ocurrir antes de que alguien se pare y se largue cuando aparezca uno de los “mágicos”.

Si usted acostumbra a compartir mesa con alguno de ellos va a empezar a correr el riesgo de tener que salir del recinto. Y no se equivoque, no es sólo en los restaurantes: en el supermercado también sirve, pues en Paraguay también es considerado corrupto al que se hace de un apartamento con la fotocopia de la cédula.

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