Opinión

Charles Sumner inmune contra el virus de la calumnia

Salvó con dos discursos a la República Dominicana (y aún puede decirse a la isla entera) de las garras de Grant, evitando la anexión de esta República a los Estados Unidos.

Por Santiago Castro Ventura

A propósito del affaire por el pretendido cambio de nombre de la avenida Charles Sumner, ha sido retomada de ultratumba la campaña de calumnias ordenada por Buenaventura Báez, para tratar de neutralizar al senador que entorpecía sus planes de anexión en el Congreso de EE.UU. Manuel María Gautier segundo en la bandería baecista, le ordenaba al  mercenario William Fabens el 13 de febrero de 1871: “Recomiendo mucho a Ud. un artículo que contiene el Boletín Oficial respecto a Mr. Sumner y a la historia de Haití, que es muy importante haga Ud. traducir y publicar en la prensa de esos Estados, aunque no dudo que los Agentes de los periódicos tendrán cuidado de remitirlo”. (Informe de la Comisión de investigación de los E.U.A. en Santo Domingo en 1871. Academia  Dominicana de la Historia. C. T. 1960, p. 29). Ante la ausencia de argumentos para rebatir las posiciones de Sumner en el Congreso, recurrían a Fabens para que difundiera supuestos artículos de Sumner relativos a sus vinculaciones con las sociedades negras, estos ya habían sido difundidos en el Boletín Oficial del Gobierno de Báez.

Fabens desde Washington respondía a Gautier el 8 de marzo: “El espléndido artículo del Boletín tratando del señor Sumner y la Historia de Haití, lo hemos hecho traducir en la Secretaría de Estado y publicar en el National Republicain, periódico oficial de Washington. Ha atraído mucho la atención del público. El señor Sumner no ha comparecido hace días al Senado, se le juzga literalmente fuera de combate”.  (Boletín del Archivo General de la Nación. C. T. 1960. Núm. 103. p. 217.). Eso pensaba Fabens, pero sus planes se frustraron. Sus pobres argumentos para validar la anexión, descansaban en manipular la historia política personal del señor Sumner.

¿Quién involucra a Sumner en la lucha contra la anexión? La iniciativa de modo correcto partía de la bandería Azul. Félix Tampier, cónsul de Haití en Saint Thomas y miembro importante del comité de apoyo logístico a las actividades revolucionarias de Luperón, le informaba el 30 de diciembre de 1869 en torno a la anexión, que Báez temeroso de la reacción del pueblo decía que era un simple arrendamiento de Samaná, indicando: “El Gobierno de Washington que desea la adquisición de toda la isla, obra con igual prudencia, y presentará más tarde al Congreso de la Unión el proyecto de anexión, como un acto emanado de la voluntad del pueblo dominicano. Claro es que una protesta dirigida a tiempo al Congreso Americano, por los jefes de la oposición, contrariaría los planes de Báez”. (Manuel Rodríguez Objio. Gregorio Luperón e historia de la Restauración. Santiago, 1939. T. II p. 312). Tampier con influencias ante el presidente haitiano Nissage, quien además era solidario con la guerrilla de Cabral, y a su vez tenía relaciones con Sumner, es la vía por la que se logra contactar al senador. Por eso, Sumner en sus discursos hace frecuentes alusiones a la guerrilla antianexionistas de Cabral.

Más de un centenar de dominicanos, incluyendo a Luperón y Pina participaron en las luchas que llevaron al poder a Nissage, que se impuso al vendepatria Salnave. (Emilio Cordero Michel. Gregorio Luperón y Haití.  Clío. Academia Dominicana de la Historia. Santo Domingo, 1995. Núm. 152. p. 100).

Gregorio Luperón confirmaba que Sumner recibió las informaciones necesarias para oponerse a la anexión, cuando apuntó: “El integro y respetable orador Mr. Charles Sumner, con el informe de esos movimientos y de la sangre que se derramaba en el suelo dominicano, pudo combatir con gran éxito los informes de las comisiones del Senado, del Congreso y del Gobierno del Presidente Grant, enviadas  a la República Dominicana para que conocieran la opinión y el querer del pueblo dominicano, respecto a las solicitudes y manifestaciones de Báez y sus esbirros”. (Gregorio Luperón. Notas autobiográficas y apuntes históricos. Editorial El Diario. Santiago, 1939. T. II p. 164).

El presidente Grant y su mayoría parlamentaria decidieron enviar a Dominicana en 1871  una comisión de investigación para tratar de justificar que los criollos querían la anexión. Rodríguez Demorizi nos dice que: “La más solemne protesta contra las primera actuaciones de la Comisión fue la de los patriotas dominicanos radicados en Puerto Rico. En el panfleto que publicaron entonces, suscrito por Carlos Nouel, Melitón Valverde, Pedro Pablo y José A. Bonilla, José Castellanos, Eusebio Pereyra y Félix Chalas, figura la protesta contra el Proyecto de Anexión  dirigida al 16 de enero al Senado y al Gobierno de Washington, remitida al Senador Sumner […] (Informe de la Comisión de investigación de los E.U.A. en Santo Domingo en 1871. pp. 31-32). Todas las acciones para oponerse a la anexión en el Congreso de EE.UU. giraban en torno al señor Sumner.

No es fortuito que Buenaventura Báez el 17 de julio de 1871 en comunicación al presidente Grant, manifestara con amarguras sus quejas contra Sumner a quien tildaba de orgulloso y petulante, cuando comentaba: “Sería muy triste que después de tantos esfuerzos y sacrificios, después de tanto tiempo invertido en los arreglos relacionados con el gran proyecto, la vanidad de un hombre orgulloso y petulante, y las calumnias gratuitas de los detractores de Vuestra Excelencia, triunfaran al fin, impidiendo a Vuestra Excelencia llevar a cabo un programa político de gran utilidad, lleno de filantropía, en beneficio de una República hermana acreedora de toda simpatía”. (Informe de la Comisión de investigación de los E.U.A. en Santo Domingo en 1871. pp. 38-39). Cualquiera deploraría que todavía existan dominicanos que coincidan con esos conceptos de Báez, pero en la sociedad de clases predomina la diversidad de las ideas, y tienen vigencia hasta las anexionistas.

Contrario a la impugnación de Báez contra Sumner, José Gabriel García, el historiador nacional y combatiente antianexionista, destacaba que no bastaron las glorias en la guerra de Secesión del presidente Ulysses Grant para tratar de imponer la anexión, enfatizando que la oposición encabezada enérgicamente por los senadores Sumner y William, se encargó de ponerles estorbos que prolongaron las discusiones e hicieron imposible el triunfo de los procedimiento ilegales. (José Gabriel García. Historia moderna de la Republica Dominicana. Publicaciones Ahora.  Segunda edición. Santo Domingo, 1968. p. 175.). En la prensa posterior a Báez se recogen múltiples muestras de agradecimiento al senador que imposibilitó la anexión. Veamos una nota sobre el particular del periódico El Sufragio (dirigido por José Joaquín Pérez y Federico Henríquez y Carvajal)  el 22 de noviembre de 1878: […] Pero a que detenernos en esa otra insigne prueba de traición del monarca sin corona Buenaventura I?  ¿Quién ha podido olvidar su tratado secreto con Grant para entregar a los Estados Unidos de América el territorio dominicano en venta  POR MILLON Y MEDIO DE PESOS bajo la apariencia de anexión? ¿No se hizo estrepitosamente público y notorio aquel tratado por la enérgica y justísima oposición que en el Senado de Washington le hizo el eminente político Sumner, Senador de Massachussets?”. (Emilio Rodríguez Demorizi. Papeles de Buenaventura Báez. Academia Dominicana de la Historia. Santo Domingo, 1969. p. 419).

Américo Lugo líder del movimiento nacionalista, opositor a la primera intervención militar norteamericana de 1916, en su ensayo apologético de Charles Sumner, sentenciaba con justeza: “Muéveme, por otra parte, a hablar de Sumner, la gratitud, que es la más rica perla que se cría en el profundo mar del alma. Sumner en 1870 salvó con dos discursos a la República Dominicana (y aún puede decirse a la isla entera), de las garras de Grant, evitando la anexión de esta República a los Estados Unidos; con lo cual sirvió con grandeza a Hispanoamérica toda”. (Clío. Academia Dominicana de la Historia. C. T. octubre-diciembre 1955. Núm. 105. p. 185). Sin dudas con José Martí, la expresión que debieron comunicarle quienes lograron la colaboración de Sumner, era que algunos criollos en ese presente y en el futuro podrían pagarle con la ingratitud probable de los hombres. Su aporte no solo evitó una aflictiva anexión, sino que no permitió espacio para una sangrienta guerra de liberación, que de seguro se desataría con la anexión y esto se logró soslayar con certeros recursos de impugnación administrativa en el Congreso de EE.UU. Solo en los aspectos introductorios de la anexión, Báez había fusilado a más de un centenar de patriotas entre ellos: Manuel Rodríguez Objio, Eusebio Manzueta, Belisario Curiel, Fenelón Prudˈhomme y Severo Gómez, todos generales héroes en la Guerra Restauradora. Que sirvan estas desaliñadas líneas de desagravio a Charles Sumner y su estratégica ayuda contra los intentos perversos de Báez y Grant

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