Dentro del ejercicio periodístico, he tratado de mantener al margen de las cuestiones de farándula, ya que es algo que respeto, mas no sigo. En medio de la actual crisis global, ha surgido otra “crisis”, que ha acaparado los tabloides y revistas de los principales medios a nivel mundial. Suscitada luego de la entrevista realizada por la prestigiosa comunicadora Estadounidense Oprah Winfrey a los duques de Sussex, Meghan y Harry.
La entrevista, fue el espacio para que la duquesa le dijera al mundo la “desastrosa” vida que lleva, luego de formar parte de la realeza británica. Hablo de las situaciones que han alterado su “salud mental”; porque la familia británica es racista, que la trataban mal y que decidió salir de Londres para no terminar como Diana de Gales etc.
Pero la pregunta que debemos hacernos todos es ¿en qué mundo es que ella vive?. ¿Ella pensaba realmente que con el background de actriz, modelo y activista iba a llegar a la vida de un descendiente de una de las monarquías más antiguas del mundo, existente desde los años 802 y 839, en los reinados Sajones del siglo V a. de C, y que iban a tratarla como a una “reina”? Ella sabía perfectamente en lo que se estaba metiendo.
Que mientras las naciones luchan por vacunar a la población y seguir controlando la rápida propagación del virus; ahora éste ha comenzado a mutar, sin darles tiempo a los científicos de poder lidiar con el actual. Pero el mundo está enfocado en darle cabida a una pareja que no necesita más acciones mediáticas que las que ya tienen y centrarse en la gran cantidad de problemas reales que las naciones desarrolladas tienen, como por -ejemplo frenar el calentamiento global, erradicación del hambre y la pobreza.
La única trascenderían que esta noticia ha tenido, es porque luego de la muerte de Georges, Floyd el mundo “despertó”, reconociendo que los afroamericanos y otras minorías han sido marginados por año y ella aprovechó esta coyuntura mediática de lucha social; para promover los “sufrimientos y traumas”, que padece como consecuencia de haber llegado a la vida del Harry. Meghan, desafortunadamente tú no eres el “ombligo” de la humanidad.
En la actualidad, los países deberían alejarse de la nimiedad al resaltar historias que no alimentan más que el morbo colectivo y distraen de las reales carencias que la humanidad experimenta. Estudios indican que más empresas se irán en bancarrota, por los estragos provocados por la pandemia. Caída de los precios de las materias prima, interrupción de la cadena de abastecimientos global, serios problemas de vulnerabilidad, pobreza y desigualdad.
Problemas que están impactando de manera directa a mujeres, niños y niñas. Sin embargo, la duquesa necesita que se le preste la atención que ella requiere y el mundo se detenga, mientras ella vive su cuento de hadas. Si ella y su marido si realmente desean producir “cambios” en la monarquía, deben dar un ejemplo y ponerse a trabajar en los problemas que las naciones tienen, no siendo figuras sino agentes de cambio verdadero.
Que en un mundo cada vez multipolar, las figuras de los reyes existen solo por la influencia y tradición de los sectores conservadores de culturas Europeas, del Medio Este y Asia. Es necesario que surjan cambios sin tanta reverencias a otros mortales.
En definitiva, prestarle atención a algo que no tiene importancia es perder el tiempo, tiempo que no tienen quienes siguen muriendo por la brutalidad y exceso de fuerza policial o las personas que experimentan las secuelas psicológicas del aislamiento, abusando de sustancias controladas. Mientras los medios le siguen prestando atención a Meghan y Harry, cuando en la actualidad se necesitan cambios en la estructura de la Sociedad.