El ministro de Obras Públicas, Víctor Díaz Rúa, acaba de anunciar que "en los próximos meses" se iniciará la construcción de la carretera Cruce de Ocoa-San José de Ocoa-Piedra Blanca.

La nota que publicaron algunos periódicos no dice qué empresa fue la ganadora del concurso de la obra para la que en lo inmediato se dispone de 15 millones de dólares como avance de un total de cien millones que costaría la construcción.

Si fuera cierto que la obra va a construirse, sería una decisión acertada porque el centro de la República Dominicana es la línea lógica para construir una carretera que una al sur con el norte.

Quienes propugnan porque la unión se haga entre San Juan y Santiago Rodríguez, tal vez no toman en cuenta que el macizo de la cordillera Central que aun no está surcado por carretera, de ser abierto serviría mayormente a la depredación y de enlace solo a la Línea Noroeste con el suroeste, más que a unir al norte con el sur.

La ruta Piedra Blanca-Ocoa- Cruce de Ocoa pone al tiro de 88 kilómetros y a poco más de dos horas el enlace entre la autopista Duarte y la carretera Sánchez, desde la cual es muy fácil desplazarse hacia el este: Baní (16 kilómetros), San Cristóbal (50 kilómetros) y luego Santo Domingo (82 kilómetros); como hacia el oeste: Azua (39 kilómetros), San Juan (122 Kilómetros), Barahona (119 kilómetros) y a los tres pasos fronterizos, un poco más distantes.

Si el gobierno pensara un solo instante y junto a la reconstrucción de la vía Piedra Blanca-Ocoa-Cruce de Ocoa también hiciera una pequeña inversión para reconstruir la carretera Constanza-San José de Ocoa, crearía un circuito inigualable en el Caribe que pudiera ser un factor motriz para impulsar el turismo de montaña, tanto nativo como extranjero.

Con este doble circuito vial: Cruce de Ocoa-San José de Ocoa-Piedra Blanca y con el San José de Ocoa-Constanza, se puede ampliar un recorrido seguro con la nueva carretera Constanza-Jarabacoa que acaba de inaugurar el presidente Leonel Fernández esta misma semana.

Quienes tuvimos la oportunidad de ir desde Ocoa hasta Constanza por una carretera totalmente asfaltada en los últimos años de la década del sesenta y primeros del setenta, construida en los años cincuenta, jamás podremos olvidar el espectáculo que significaba desplazarse entre montañas con los pinares cayendo sobre esa carretera firmemente asfaltada a 2,600 metros sobre el nivel del mar y a muy bajas temperaturas para nuestro país.

Aliento a las autoridades para que no conviertan en una demagogia politiquera la reconstrucción de la carretera Cruce de Ocoa-San José de Ocoa-Piedra Blanca, como hace cuatro años, que se gastaron millones haciendo paripé y nadie sabe por qué no se continuó y para qué sirvió (aparte de buscar votos para la reelección) el dinero destinado a destruir lomas y no hacer absolutamente nada.

Nunca olvidaré la terrible decepción que me transmitió durante varias horas el padre Luis Quinn, en marzo de 2007, seis meses antes de morir, porque a su juicio el esfuerzo de una comunidad que había sido ejemplo de trabajo comunitario, de espíritu emprendedor, no fuese recompensada ni siquiera construyendo una carretera para sacar los productos.

Recuerdo que el sacerdote Scarboro me dijo que su organización (Asociación de Desarrollo de San José de Ocoa) había instalado más de 50 invernaderos comunitarios para personas humildes, pero la abundante producción se perdía en sus campos porque no tenían caminos ni carreteras para sacarla a los mercados del país o exportarlas.

Su voz disfónica por la impotencia ante las promesas incumplidas era apenas perceptible, mientras los barcos con importaciones innecesarias seguían llegando a los puertos dominicanos cargados con productos hortícolas, cereales y oleaginosas que se producen aquí con mucha mayor calidad.

Presidente Fernández, ministro Díaz: Ocoa produce más del 30 por ciento de los vegetales que se consumen en este país. En sus montañas nacen los ríos Nizao, Ocoa, Yuna, Mahoma, Maimón y varios afluentes del Yaque del Sur.

De esas montañas que hoy no tienen carretera ni siquiera para salir al Cruce de Ocoa (28 kilómetros) baja el agua que conduce el sistema de tuberías hacia el acueducto de Santo Domingo (seis metros cúbicos por segundo), la energía que generan las presas Jigüey, Aguacate y Valdesia, más toda la irrigación de la parte suroeste de San Cristóbal y todo el valle de Nizao y Baní.

No es posible que tantas personas se beneficien a la distancia de un recurso que pertenece casi por entero a San José de Ocoa, sin darle ni siquiera una carretera de 28 kilómetros.

"Ocoa en Pie", la organización de ocoeños en Santo Domingo que adoptó la  frenética decisión de viabilizar por su propia cuenta el tránsito cortado entre el Cruce de Ocoa y San José de Ocoa a finales del año pasado, debe movilizarse ahora para que su querido pueblo, que es el mío, no sea nuevamente un teatro de maniobras y se haga la carretera, sin pausas electoreras, ni distracciones empresariales.