La actual campaña electoral ha tenido  algunas características destacables.  En general, salvo el lamentable incidente reciente en Moca, ha sido una de las campañas electorales con menor violencia física. Las coordinaciones entre los principales partidos han funcionado y evitado situaciones  que pudieran conllevar confrontaciones violentas que caracterizaron algunas campañas anteriores.

Otra característica positiva ha sido el demostrado interés de muchos sectores de nuestra sociedad por conocer y debatir los planteamientos programáticos de los candidatos presidenciales.

Danilo, desde hace más de tres años, cuando aún no anunciaba públicamente su interés de competir por alcanzar la candidatura del PLD, comenzó un ardua trabajo de análisis del pais, de encuentros con variados sectores sociales en toda la geografía nacional y de conformación de un equipo técnico que, junto con él, convirtiera sus principales ideas en propuestas viables y articuladas, de tal forma que hicieran viable la transición hacia un nuevo modelo de desarrollo menos vulnerable y con mayor equidad y calidad de vida. La mayoría de los integrantes iniciales de estos equipos provenían de organizaciones y movimientos sociales o de círculos académicos.

Desde entonces Danilo comenzó a plantear al pais que podíamos fijarnos como meta  10 millones de turistas, que podíamos generar encadenamientos productivos que convirtieran este impulso al turismo en una especie de locomotora que movilizara nuestro aparato productivo de bienes y servicios, sobre todo la producción de alimentos y de bienes procesados por pequeñas y medianas empresas con suficiente calidad, y que esto se traduciría en la generación de al menos 400,000 nuevos puestos de trabajo dignos, lo que a su vez, sumado al desarrollo de sistemas de servicios públicos básicos de calidad y con acceso universal,  conllevaría sacar de la pobreza a 1.5 millones de personas y ampliar y convertir en mayoritaria a la clase media, la cual con su capacidad de consumo y de producción, cerraría el circulo virtuoso de un nuevo modelo de desarrollo y de avanzar hacia la construcción de una sociedad más igualitaria e incluyente.

Desde entonces Danilo destacó que el  secreto de hacer nuestra economía más prospera y menos vulnerable era la inversión social y la generación de puestos de trabajo dignos. También desde entonces planteó la importancia de aumentar la inversión en educación, construir un sistema educativo para   desarrollar capacidades para la vida, para la producción y para la solidaridad social. Fue el primer candidato en pregonar públicamente que el país debe investir más del 4% del PIB en educación y que esta debe convertirse en el nuevo nombre de la libertad. Todos y todas recordamos su prédica temprana sobre la necesidad de extender  la jornada educativa a 8 horas en la educación básica, de certificar los educadores y de convertir la jornada escolar extendida en una oportunidad para mejorar la calidad de vida de las familias.

Todos recordamos también que por más de 6 meses, el principal candidato opositor intento desacreditar estas propuestas, trato de ridiculizar y trivializar las ideas de incrementar el turismo, de la jornada  educativa de 8 horas y la ampliación y reforzamiento del programa Solidaridad, al mismo tiempo que  recorría el pais haciendo chistes y declaraciones repentistas un tanto incoherentes,  poniendo en aprieto cotidiano a sus traductores que intentan  explicar al pais que cuando dice digo en realidad quiere decir Diego.

Pero lo importante es que la sociedad fue elevando su consciencia y demandando cada vez más que los candidatos expresaran sus propuestas programáticas. Hoy, afortunadamente, muchas de las propuestas que se intentó ridiculizar, fueron incorporadas en la propuesta programática de ese candidato, quien ahora recorre el pais tratando de convencernos que desde siempre estas fueron sus ideas.

Pero lo realmente importante no es si se hacen chistes o se dice barbaridades. Lo realmente importante es  que hoy los principales candidatos  destacan sus propuestas programáticas y esto beneficia al pais. Es una lástima que Hipólito  se haya negado a un debate con Danilo, lo que habría sido un hecho histórico, aunque comprendemos  su preocupación y las razones por las cuales ha preferido privar al pais de esta oportunidad de sopesar y valorar las capacidades personales, y el dominio sobre sus respectivas propuestas programáticas, así como la mayor o menor coherencia , relevancia y factibilidad de las mismas.

No tendremos debates entre los candidatos, al menos no en esta campaña, pero la ciudadanía ha tenido más oportunidades que nunca de escucharlos y de calibrar sus capacidades como conductores estratégicos del gobierno en esta difícil coyuntura internacional.

El pais debe continuar demandando y al mismo tiempo generando oportunidades en las cuales pueda profundizar en el conocimiento de los aspirantes a la Presidencia y sus propuestas programáticas.  Nunca como en esta ocasión, la intención de voto de tan importantes contingentes de la ciudadanía parece estar vinculada a su apreciación sobre las cualidades de los candidatos y sus programas.