Acento Juvenil

Bullying Sexual

Por Gabriela Alvarez Guerrero

El bullying sexual es una forma de maltrato muy común entre adolescentes, en la cual los agresores acosan a sus víctimas a través de comentarios y acciones que son de naturaleza sexual. Este tipo de acoso puede ocurrir de forma física, verbal, en persona o por vía electrónica.

La mayoría de los jóvenes que reciben este tipo de acoso sexual son propensos al igual a recibir otros tipos de bullying o intimidación.

Algunas imágenes, chistes, lenguajes y contactos son llamados inapropiados por una razón. Si te sientes incómodo por alguna conducta o interacción con otro compañero que sea de manera constante, puede caer en la categoría del bullying y acoso sexual.

El bullying sexual tiene como objetivo ridiculizar o humillar a la víctima y puede incluir algunos actos como:

  • El hacer bromas sexuales, comentarios o gestos de o para alguien.
  • La difusión de rumores sexuales (en persona, por el texto, o en línea).
  • El escribir mensajes sexuales de la gente en puestos de baño o en otros lugares públicos.
  • El mostrar a alguien vídeos o imágenes sexuales inapropiadas.
  • La publicación de comentarios sexuales, imágenes o vídeos en redes sociales como Facebook, o el envío de mensajes de texto explícitos.
  • El hacer comentarios sexuales o las ofertas fingiendo ser otra persona en línea.
  • El tocar, agarrar, o pellizcar a alguien de una manera deliberada sexual.
  • El tirar de la ropa de alguien y cuando rozamos una manera deliberadamente sexual.
  • El rechazar, denigrar o intimidar a alguien por su preferencia sexual.

En muchas ocasiones el acosador no se siente atraído sexualmente por la víctima sino que lo hace por el simple hecho de disfrutar del ejercicio de poder.  Hay que evitar que estas agresiones se tornen en eventos donde se les obligue a las víctimas a realizar actos en contra de su voluntad.

El forzar a personas a hacer cosas que no quieren hacer, como besar, tener sexo oral, o hacer el amor, va más allá de bullying sexual. El forzar a alguien a llevar a cabo actos sexuales sin su deseo se convierte en una  violación, el cual es un crimen.

Algunas de las razones por las cuales los adolescentes le hacen bullying sexual a otros están: el sentirse poderosos o superior sobre los demás (mayormente los débiles); aparecer sexualmente maduro o madura por la presión del grupo; para incrementar su estatus social;  para generar emoción y prosperar de la miseria de otros; reducir su propia inseguridad al molestar a los otros y hacerlos sentir inferiores; eliminar a la competencia al hacer que el otro se vea menos deseable; y el imitar el ejemplo de los demás.

En los últimos años se ha puesto de moda entre los adolescentes grabar en sus teléfonos móviles este tipo de agresiones sexuales y enviar los videos a otros compañeros o compartirlos por internet. El intercambio de archivos (fotos o videos) de contenido pornográfico, denominado “sexting”, viene a añadir la humillación pública al daño psicológico provocado a la víctima.

Esta práctica aparentemente inofensiva, es muy peligrosa porque conlleva a la extorsión y en algunos casos lleva al suicidio. Esta práctica es totalmente ilegal y dichos videos pueden ser utilizados como prueba para poner a los acosadores en manos de la justicia.

El primer caso de sexting conocido publicamente fue el de Jesie Logan.  Quien en el 2008 se retrató desnuda y envío las fotografías desde el teléfono móvil a su novio. Luego de que terminaran la relación, su ex pareja distribuyó las imágenes entre cientos de estudiantes en su escuela secundaria. Jesie sufrió la burla de sus compañeros y como consecuencia cayó en depresión y comenzó a faltar a clases. Dos meses después, tomó la decisión de suicidarse. Su madre la encontró ahorcada en su habitación con el teléfono móvil al lado.

En Estados Unidos, varios estados poseen leyes en contra del cyberbulling y el sexting. Sin embargo, estas situaciones se complican en el momento en que alguno de los implicados (el acosador) es menor de edad. En algunos países se han llegado a juzgar a menores con base en la legislación contra la pornografía infantil.  En Latinoamerica solo Chile y Uruguay poseen regulaciones para combatir este problema bajo el amparo del delito de pornografía.

Es una ironía que el debate actual sea sobre la aplicación a menores de edad de la ley que se creó originalmente para protegerles.

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