Las palabras iniciales de Juan Bosch al libro La República Dominicana (Análisis de su pasado y su presente) de Jimenes Grullón aparecen fechadas por el autor el 12 de agosto del 1940. En los tres números anteriores de Veritas liberabit vos comentamos a fondo las ideas de Bosch expresadas en Un pueblo en un libro, especialmente su definición de pueblitas, concepto tomado del habla popular campesino, indicando que son los explotadores de la mayoría en la sociedad dominicana. Por lo visto, las ideas expresadas por Bosch en esas palabras iniciales, en la primera edición, generó molestia en el autor del libro: Jimenes Grullón. ¿Cómo lo sabemos? En las Obras Completas aparece una nota en la segunda edición del libro y que reproducimos en su totalidad para luego comentarla. “Nota para la segunda edición: “Pueblita” no es todo habitante de ciudad; el obrero y aquellos miembros de la clase media urbana a quienes el campesino estima sus amigos y no sus explotadores, no son tratados de “pueblitas”. Ningún campesino de la zona frecuentemente visitada por el Dr. Jimenes-Grullón en las anfractuosidades de la cordillera central, lo consideró “pueblita”, a pesar de residir él en Santiago de los Caballeros; el autor de este prólogo, procedente de ciudad, fue sorprendido cierta vez, al cabo de dos semanas de vivir en un agreste lugar del interior, por estas palabras, dichas con alegre entereza: —Cuando Ud. vino aquí, creíamos que era un pueblita, pero ya vemos que no. Y es que tal palabra define en la conciencia del rústico una abyecta posición moral: la del explotador o aspirante a serlo [Nota de JB]” (v. XXXIX, p. 418).
Es posible, no lo puedo asegurar, que Jimenes Grullón no conociera el original de la primera edición de su libro, donde aparece el texto de Bosch, antes de que se publicara, en gran medida la aclaración en la segunda edición lo hace evidente. Bosch en la segunda edición “saca” a Jimenes Grullón del grupo de los pueblitas, que en la primera edición podría ser incluido por algún lector agudo. El libro se publicó en Cuba en 1940 y Jimenes Grullón llegaría a la isla al año siguiente, por lo que el cuidado de la edición debió estar a cargo del mismo Bosch. Hay dos posibilidades, o Jimenes Grullón no conocía el texto de Bosch antes de la impresión de la primera edición, o una lectura posterior lo llevó (a Juan Isidro) a ver lo perjudicial que resultaría que fuera considerado como pueblita. El tema indudablemente se intentó corregir con esa nota en la segunda edición. Desconozco la fecha de la segunda edición pero debió ser entre el 1940 y el 1943 porque luego de esa fecha dudo que entre ambos hubiera la cordialidad necesaria para hacer ese arreglo.
Jimenes Grullón era pueblita cabalmente, siguiendo el uso que de dicho término hacían los campesinos dominicanos, no del todo, según la definición propia de Bosch. Jimenes Grullón era hijo de Juan Isidro Jimenes Pereyra (1846–1919), quien ocupó la presidencia de la República Dominicana en dos ocasiones y que a su vez era hijo del presidente Manuel José Jimenes González (1808-1854). Por tanto Jimenes Grullón era hijo y nieto de presidentes, lo que lo convertía en un pueblita de rancio abolengo, pero además había estudiando a nivel universitario Derecho, Filosofía y en Francia estudió y se graduó de médico. Cuando Cotubanamá Henríquez visitó a Bosch en Puerto Rico en 1938 para proponerle ser el líder del PRD Bosch no dudó un segundo y le propuso que el líder de ese proyecto debía ser Jimenes Grullón, precisamente por su formación profesional, su ascendencia de presidentes….en síntesis, porque era un pueblita de tercera generación. Lo que era una virtud en el 1938 a los ojos de Bosch, se convirtió en un potencial defecto fruto del análisis que él elabora en 1940, por eso es comprensible el comentario en la segunda edición para “salvar” a Jimenes Grullón de ser incluido entre los explotadores del pueblo dominicano.
Esas palabras introductorias al texto de Jimenes Grullón aparecerán nuevamente a fines de 1962 en medio de la campaña electoral que concluiría con el triunfo del PRD con Juan Bosch como candidato a la presidencia. Contra Bosch se lanzó una perversa campaña al tenor de la ideología anticomunista patrocinada por los sistemas de inteligencia de los Estados Unidos y que Trujillo había demostrado ser un buen discípulo. En la medida que las propuestas del PRD en dicha campaña ponía el acento en la justicia social y el respeto a los derechos de todos los ciudadanos, los sectores oligárquicos, parte de la cúpula militar trujillista y un sector del clero católico adoctrinado en el franquismo y la histeria anticomunista recién generada en Cuba, dirigieron todo su esfuerzo para impedir que Bosch ganara las elecciones, para ello se valieron de todo tipo de artimañas, mentiras, injurias, al mejor estilo del Foro Público trujillista. En los periódicos se publicaban espacios pagados maldicientes anónimos y en uno de ellos se recurrió al texto que hemos analizado.
En la obra de Eliades Acosta Matos titulada Un debate de vida o muerte, en las páginas 294-296, él reproduce un espacio pagado que apareció en el periódico La Nación, el 18 de diciembre del 1962, es decir, a dos días de las elecciones. El texto es simple en su articulación y argumento, toma dos citas del Manifiesto Comunista de Marx y Engels e intenta asemejar dos citas del texto de Bosch que venimos comentando a las dos primeras. El debate entre Bosch y Láutico había ocurrido el día anterior, mejor dicho comenzó el 17 y terminó el 18 de madrugada, así que el texto publicado por La Nación ya estaba en prensa cuando ocurrió el desenlace del debate, cuando el P. Láutico García sj reconoció que Bosch no era marxista-leninista. Viéndolo en ese contexto ese espacio pagado era un tiro perdido que nadie le haría caso, ya que todos los que iban a votar en dos días tenían definido por quien lo harían. La importancia que le brindo es que se utiliza ese primer bosquejo de teoría política, social y económica de Bosch, escrito en Cuba 22 años antes.
El pasquín cita dos fragmentos del Manifiesto Comunista, en los que se destaca la división de las clases sociales y su antagonismo en el contexto de la sociedad burguesa moderna. “La sociedad se divide cada vez más en dos grandes campos opuestos, en dos clases directamente enemigas: la burguesía y el proletariado” (Pág. 294 del libro de Acosta Matos). Cita el texto de Bosch para compararlo con el de Marx: “Mientras las calles de la ciudad se arreglan para que por ellas pasen sus perversas meditaciones, <<los pueblitas>>, mientras la luz eléctrica y la escuela superior y la radio y la sanidad se ponen al servicio de una clase, que representa la sexta parte de la población total y que, por no trabajar, nada o muy poco da al Estado, el campesino vive en la miserable soledad de su bohío, ignorante, enfermo y triste, escasamente algo más que una bestia de trabajo”. Es a partir de ese texto que el autor anónimo señala que: “Bosch advierte, al igual que Lenin y Marx, una diferencia de clases: pueblitas y campesinos, equivalentes en el comunismo a burgueses y proletarios” (Pág. 295 del libro de Acosta Matos).
En primer lugar incluye a Lenin a pesar de que no usa ninguna cita de él y le adjudica al comunismo la existencia de burgueses y proletarios cuando en el análisis de Marx esa división de clases corresponde al capitalismo. Pero lo más interesante es que al transcribir el texto de Bosch, donde hace una radiografía exacta del campesino dominicano en 1940 y lamentablemente todavía en 1962, el autor (o autores) del libelo ni siquiera intenta negar que esa fuera la verdadera situación de penuria del campesino, sino que intenta de manera muy burda equiparar pueblita con burgués, y campesino con proletario, para intentar descabelladamente acusar a Bosch de marxista. El pasquín fue hecho por pueblitas para pueblitas, que no le importaban ni un ápice el bienestar de la mayoría campesina.
El segundo argumento del texto anónimo vincula la propuesta de Bosch en su texto de 1940 de organizar en un partido político a los enemigos naturales de los pueblitas, a la gran masa campesina, con la propuesta de Marx, y aquí si es legítimo apelar a Lenin, de organizar a los obreros para luchar contra los burgueses. Quien redactó el pasquín concluye afirmando “Así pretende Bosch justificar una lucha de clases en el país ya en 1940” (Pág. 296 del libro de Acosta Matos). El sambenito de que Bosch introdujo la lucha de clases en República Dominicana era el acatamiento genuflexo de la ideología anticomunista propagada por Estados Unidos y que en América Latina derrocaba gobiernos que procuraban una mayor democracia, justicia social y recuperar los bienes del pueblo en manos de multinacionales. El golpe de estado contra Jacobo Arbenz en 1954 (mucho antes de la revolución cubana) siguió un guión anticomunista semejante al que se usó contra Bosch, cuando en el fondo era por los intereses de la United Fruit afectados por la reforma agraria guatemalteca. Al final Bosch y el PRD ganó, pero la campaña anticomunista siguió por los mismo autores mencionados hasta su derrocamiento.