He asistido a milagros de naturaleza divina e infernal (y estoy copiando lo juro), he condolido orgasmos y he visto la lluvia caer, todo esto con menos gracia que uno de los versos del poema S/T. y no con esto pretendo admitir igualdad para con el resto y mucho menos dimitir de la culpa de ser, los que son, tan poca cosa (claro que esto lo digo solo para atar al nivel mortal a nuestro querido bicharrasco). Procederé siempre y cuando me venga en gana a citar.
Podríase morir de Wimbledon a Buda (sin siquiera pasar por GO y cobrar los doscientos pesos que no dan ni para pagar Jardines Marvin con una casa…) pero como morir sin perderse las acepciones de un tardío sábado por la noche con V en el Barrio Chino (que bien debería ser japonesa). Quien osaría morir, repito, sin evocar sueños de prepuber, sin la critica (burla según yo diría) pseudomoral cuasifiscal y burguesa, (-con papas y refresco, ¿Cómo por Borges no tienen burguesas en Taco Mell? Si… salsa picante por favor), sin el sibarita sabor de canela, aunque como te digo una co te digo la o; si quieres atarme yo cambiaria "ajenos" por "rosados" para mantener la dualidad greconórdica. Porque de conocimiento publico es que la luna se la inventaron los nórdicos y no esos sufridos argentinos que quieren meterle la sopa (perdón a Quino por la groseria) con palitos a uno.
En lo que se torna la estructura puedo, sin temor a que me piquen los sobacos, puedo decía, reconocer que el "doble espacio" (en la versión original, el manuscrito por decir algo) nos habla de de una musicalidad con mayor elocuencia que el tecnicismo que lo precede. Pero este tecnicismo (quizás por el imberbe capricho de nuestro inficionario, quizás por la deliciosa evocación de un ritmo que muere donde deben ir a morir todos los demás) en la sábana góticista. Y perdidos en el reino de la paradoja esta musicalidad se niega y se desmerece dando lugar al ritmo del tambor que amenaza con rugir al ser tocado, del reloj que se queda sin baterías (dientecitos diría algún Julio) y prosigue su marcha como conciencia en una cabeza tan vacía como inexistente. El mismo exhalar de flauta y luego de barrotes de huesos recuerda el esténtor previo a la tregua pulmonar que ya será eterna. Música de muertos, música muerta, la tendencia de la inercia al ritmo. Entropía.
‹El texto anterior es un extracto de la revista RDL, especializada en literatura. Se refiere al estudio de un verso de T/S. A pesar de la edición y modificación del texto para hacerlo más potable recomendamos encarecidamente leer el poema antes y después de este. El texto original junto con el poema se encuentran en el numero 837 de dicha revista con fecha 06/10/2011. Como nota particular lo incluimos para corregir un poco la serenidad y dar un tono más navideño›