Así que finalmente ocurrió, me publicaron. Mi primer artículo se fue al mundo para representarme más o menos orgullosamente a mi, todos mis defectos y ocasionalmente (o no) mis momentos de genio. Pero bromas aparte (porque ahora sé que me pueden causar un juicio severo) tengo que admitirles que me pasé todo el día buscándome a mí misma y mi blog en Google y refrescando sin cesar las páginas de cada rincón de internet dónde me encontré. Estaba observando todas sus acciones, gente! Y con la palabra gente me refiero a todos los que tomaron tiempo para ver lo que traté de expresar y lo agradezco a cada uno de ustedes. Aprecio que hayan leído, compartido, comentado y tengo que admitir que el interés en mi artículo ha superado todas mis expectativas.
A cada uno de ustedes que desean saber sobre una presunta falta de claridad en cuanto a la conclusión del artículo anterior espero que el hecho de escribirlo per se y tenerlo publicado sea respuesta suficiente. Escribir es lo que deseo hacer, así que espero que el futuro demuestre que no me he equivocado al igual que con todas las previas extravagancias de mi carrera, pero quién sabe, el tiempo solo lo relatará sin duda, como es él quien es y será el último y único juez de las cosas. Les prometo que no soy, no finjo de ser, ni pretendo ser ningún oráculo, ni autoridad moral, ni proveedora de respuestas definitivas. Lo que hago es cuestionar, escribir, y disfrutar del clima dominicano, cual está cada vez más y todos los días ganando mi simpatía, junto con mi agradecimiento creciente a la grandeza de la invención del aire acondicionado. Considerándolo todo, se lo agradezco de nuevo a todos y espero divertirles, interesarles, embromarles y molestarles aún un poco más.
Entonces a trabajar.
Hay momentos cuando uno piensa que es bueno para algo. Al parecer, todos tenemos algún talento, pero también al parecer algunos de esos talentos son tan útiles como un abrigo en esta pequeña isla que estoy observando. Hasta ahora he visitado algunos lugares y, qué puedo decir? El cielo azul, gente sonriendo, clichés están volando en mi cabeza como nubes en el cielo sobre este país lejano de donde vengo. Estaré aquí en esta isla, porque la vida es impredecible, imprevisible como las películas a veces son. En mi país nos han pasado algunas historias a mis amigos y a mí que si pasaran en la gran pantalla les harían pensar- ¡vaya hombre, disparates de Hollywood – esas cosas no suceden! Pues sí y (de hecho) les contaré algunas. Pero, en primer lugar, permítanme darles algunos detalles informativos correspondientes: soy europea, pero no una de esos que se creen mejores que los demás y conquistaron al mundo en varias ocasiones injustas. Vengo de una república post-soviética que siempre y con orgullo apropiado les ofrecerá vodka y los corpulentos hombres medio calvos con bigote poblado (esos que durante el corto y poco frecuente verano polaco insisten en combinar este hermoso pelo facial con calcetines y sandalias).
Trato de ser lo más objetiva que puedo, pero como ustedes probablemente ya hayan experimentado en sus propias vidas, la objetividad es una ilusión utópica con la cual tratamos de alimentar a los niños cuando ellos todavía creen en todo lo que les dicen los adultos. Así que esta será mi subjetiva diorama comparativa, un mapa polaco-dominicano de observaciones aleatorias y asociaciones mentales. Otra cosa importante – suelo hacer digresiones así que por favor díganme si estoy parloteando demasiado. Cualquier crítica es no-tan-ansiosamente esperada, cualquier sugerencia aplicará, pero por favor no me pregunten dónde está Polonia, porque si no lo saben ya, probablemente nunca necesitarán ese pedazo de trivia innecesaria. Que más les puedo decir, hablo tres idiomas y medio, me esfuerzo por aprender el cuarto. Estoy escribiendo esto en mi segunda lengua – el inglés, que entonces traduzco al español. Debido a este proceso lingüístico complejo se pueden encontrar palabras o construcciones creadas por mí accidentalmente, mientras ejecuto una u otra batalla de mis luchas literarias. Considérenlo mi pequeña contribución a su idioma. De nada.
Tengo problemas con cumplir plazos y la rutina me da ganas de huir y esconderme. De hecho, la libertad de no ser restringido es una droga tan peligrosa como deliciosa, de cualquier manera, la libertad es un lujo de alguien que lo tiene todo o no quiere nada, ambos estados total y absolutamente imposibles de alcanzar. Pues tenemos que estar lo más cómodos posible en nuestro terreno neutral (consejo dirigido a cualquier persona por encima del límite de la edad de adolescencia). La información última que voy a ofrecer es que parece que tengo un bloqueo de escritor contra el cual estoy luchando ahora mismo – solía escribir poesía en polaco, un pasatiempo tan moderno como un pasatiempo polaco puede ser. No quiero aburriros con metáforas y fallos de ritmo, así que estoy forzándome a mí misma a simplemente contar historias. La transferencia de poesía a prosa es dolorosa y uno de sus principales efectos es precisamente el pensamiento que está circulando en mi cerebro en este momento – es decir " Qué es esta tontería que estás escribiendo? Vamos al grano!". La cuestión es que no hay manera. Bueno, por lo menos no tengo ninguna moraleja específica. Sólo voy a tratar de hacerles ver lo que veo yo, es decir quejarme un chin de su país y claramente del mío.
Esto es lo primero que ustedes necesitan saber acerca de los polacos. Nuestra pasión, nuestra afición – genéticamente definida, aunque a menudo también elegida libremente – es quejarse. Vamos a usar a mi abuela como ejemplo. Durante navidad siempre hay mucha comida, así que mi abuela se queja de que no consumimos lo suficiente y lo hace de una forma melodramática, diciendo que seguro que no nos gusta. Yo apostaría todos mis pesos (les digo, me siento rica con todos estos ceros que tiene su divisa) que si una de estas navidades comiéramos todo, se quejaría de no haber cocinado porciones adecuadas. Pero pensándolo bien, esto podría ser el caso de las abuelas, no de los polacos. Bien, tenemos un montón de tiempo para enseñarles que es el caso de los polacos. Pero eso es para la próxima vez. Déjenme ir a quejarme a mi novio que no tengo ni idea de lo que estoy haciendo, llamar a mi madre y escuchar una descripción muy detallada de por qué le había molestado su vecina y luego escuchar a mi padre enumerar todas las razones por los cuales Polonia, probablemente, se va al infierno. El infierno es bueno en mi opinión. No puede ser tan malo si Lady Gaga estará allá. Quién esté conmigo que diga "Ditto"!