La población joven en nuestra sociedad está entrampada en grandes muros que bloquean sus oportunidades  y capacidades para el desarrollo humano. Las políticas gubernamentales aplicadas hasta el día de hoy no han tenido como eje prioritario a la juventud. En el período 2008-2012 se incrementa la exclusión y vulnerabilidad de la población adolescente y joven que se expresa en elementos como los siguientes:

1. Incumplimiento de la ley de educación que asigna un 4% del PIB para la educación. La negativa del gobierno del presidente Fernández de cumplir con la ley que asigna un 4% para la educación afectó notablemente a la población adolescente y joven de las comunidades rurales y urbano-marginales porque aumentó las barreras de acceso a la educación de gran parte de la población joven y adolescente de escasos recursos así como su exclusión del sistema educativo por deficiencias de aulas, docentes y centros educativos, a lo que se agrega la baja calidad de la educación.

2. Ausencia de políticas y espacios de desarrollo artístico, musical y deportivo para la población adolescente-joven de provincias y barrios. En las distintas provincias, municipios, comunidades y barrios del país no existen escuelas públicas de arte, teatro ni música así como tampoco bandas musicales, coros ni ofertas de disciplinas deportivas para la población joven y adolescente. Estas deficiencias afectaron notablemente las posibilidades de desarrollo humano de la juventud y la adolescencia así como su fácil inserción en redes de consumo de drogas y de actividades delictivas.

3. Violación del derecho del joven al libre tránsito y recreación desde parques y espacios públicos. Al joven se le restringe su derecho a ocupar espacios de recreación porque se convierte “sospechoso” solo por ser joven, pobre y negro. Detrás de esta selectiva discriminación encontramos patrones racistas hacia los jóvenes de sexo masculino

4. Represión y violencia de la policía nacional hacia la población joven de sexo masculino de los sectores pobres. Cada semana mueren de 4-5 personas en manos de la policía. Las muertes en “supuestos intercambios de disparos” han sido cuestionadas por distintas instituciones nacionales e internacionales sin embargo continúan sin control. La muerte de jóvenes incluso discapacitados y las torturas en los cuarteles son medidas heredadas de la era de Trujillo y de Balaguer. Los jóvenes de los barrios se encuentran permanentemente amenazados por la policía y en permanente riesgo de muerte.

5. Discriminación hacia la población joven gay y transexual. Los jóvenes gay y transexuales sufren continuamente grandes discriminaciones en los distintos espacios en que se movilizan. En sus trabajos, escuelas, en sus barrios y en las calles reciben maltrato verbal y físico por su opción sexual. En los últimos años se han producido crímenes contra la población gay y transexual que no han sido investigados y aquellos transexuales que se dedican al trabajo sexual en determinadas calles son continuamente amenazados y acosados por efectivos policiales.

6. Intolerancia hacia la cultura juvenil en el sistema educativo. Los centros educativos se muestran como lugares de un ejercicio autoritario permanente, de represión y de control del cuerpo para los y las jóvenes de ambos sexos. Este ejercicio que se justifica desde el concepto de “disciplina” con una visión rígida  y vertical genera una gran brecha en la relación del centro educativo con la cultura juvenil y su contexto social.

7. Expulsión de las jóvenes embarazadas de los centros educativos. La ley de educación prohíbe que las jóvenes que queden embarazadas sean expulsadas de los centros educativos, sin embargo esta práctica se mantiene con mucha frecuencia en muchos centros educativos tanto en la zona urbana, urbano-marginal como rural.Igualmente ocurre con las jóvenes que se encuentran en actividades sexuales porque “viven” con los novios.

8. Exclusión de adolescentes-jóvenes dominicanos/as de ascendencia haitiana del derecho a la educación y a su desarrollo. La presencia del proceso de desnacionalización de la población dominicana de ascendencia haitiana realizada en la gestión de Fernández con la puesta en ejecución de medidas que despojaron a miles de dominicanos/as de ascendencia haitiana de sus documentos de nacionalidad dominicana mantiene a una proporción significativa de jóvenes y adolescentes excluidos de su derecho a la educación y a una vida digna.

9. Ausencia de políticas efectivas de generación de fuentes de ingresos para la población joven genera un incremento de la participación de esta población en actividades delictivas. En los 8 años de gobierno no se ha ofrecido a la población adolescente-joven las oportunidades de acceso a fuentes de ingresos seguras y estables acompañadas de su capacitación para ello, lo que ha provocado un incremento de la delincuencia juvenil y la inseguridad ciudadana.

10. El creciente liderazgo juvenil en los movimientos sociales no recibe respuestas solo golpes y represión. En los 8 años de gobierno de Leonel Fernández se han producido más de 2,000 movimientos de protestas en distintas localidades del país. La población joven es la protagonista principal de estas protestas mostrando un creciente proceso de empoderamiento y dinamismo en estos movimientos sociales. Aún así las autoridades gubernamentales han demostrado mucha incapacidad de respuesta a los movimientos sociales a los que se le ha ofrecido solo golpes y represión. La brecha de relación entre movimientos sociales y gobierno ha crecido al igual que la existente entre juventud y gobierno.

La población joven de nuestro país a pesar de que sufre todas estas violaciones a sus derechos está construyendo sus propios espacios de expresión. Hay mucha resistencia a que los/as jóvenes tomen conciencia de sus derechos y con ello no es posible que se hagan responsable de su cuerpo, su conducta y su vida cotidiana. Ofrecerle libertad a los/as jóvenes no los convierte en delincuentes, sino todo lo contrario los convierte en sujetos socialmente responsables.

La juventud tiene derecho en una sociedad democrática a ser  y vivir en forma diferente sin ser estigmatizada ni discriminada ella demanda un cambio en las lógicas sociales que la rigen. Los cambios que necesita la población joven están vinculados a la búsqueda de una sociedad más democrática donde se respeten los derechos humanos con tolerancia social hacia las opciones sexuales diversas y hacia la cultura juvenil desde una perspectiva de equidad de género.

tahiravargas@yahoo.es

Publicado originalmente en el diario Hoy.