Ni Balaguer ni Bosch han desmentido la versión que recopilara José Israel Cuello, gracias a las declaraciones de Minerva Bernardino, sobre en dónde estaba Juan Bosch durante los ocho días en que nadie supo de él. En una conversación con Minerva Bernardino, Cuello le pregunta por qué Balaguer para pronunciar un discurso en las Naciones Unidas tuvo que pasarse ocho días en Nueva York, en medio de una crisis política como la que había en el país. Ella le respondió que estaban haciendo la reunión del partido o Grupo de Acción Social conformado por trujillistas balaguerianos. Las mismas se celebraban en su casa. Bernardino afirmó que Bosch estaba hospedado en su casa, por lo que se asume que Balaguer y Bosch se encontraron consistentemente en esos días.
P. ¿Quiere esto decir que ambos compartían la misma visión histórica de la política nacional, que uno fue más vivo y hábil que el otro en la mantención del poder, o que alguno decidió jugar el papel de víctima eterna en la oposición?
R. Bosch tiene el poder primero que Balaguer, tras la muerte de Trujillo, y lo mantiene en el exilio porque no le conviene que venga para acá. Pero tampoco Balaguer quería regresar. Sin embargo, hay militares balagueristas que conspiran contra Bosch en el Golpe de Estado. La mayor parte de los militares que participan en el Golpe de Abril son balagueristas de origen, algunos devienen en nacionalistas en la lucha contra los yanquis, se radicalizan, pero en general, todos eran aportes balagueristas, incluyendo a Caamaño.
La Revolución de Abril se armó entre Balaguer y Bosch. Este último puso la fuerza política y Balaguer puso los militares.
P. ¿O sea que nos han tomado el pelo todo este tiempo?
R. Ellos han estado retozando con todo el mundo porque tienen su propio proyecto. Los dos eran de Estrella Ureña antes de Trujillo. Hay que arrancar del 23 de febrero de 1930, en donde se da una conjunción de fuerzas donde Trujillo es usurpador, o una síntesis de lo que fue aquello, porque actuaron fuerzas muy diversas que van desde el antihoracismo primitivo de los jimenistas, pasando por los velazquistas, a quienes Horacio había derrotado en el 24, y quienes formaban parte de un movimiento laboral incipiente que dirigía el doctor Medrano; y llegando a Estrella Ureña, que era una fuerza política de avanzada, así como a todo el nacionalismo de la lucha contra la intervención americana menos Américo Lugo y Peña Batlle, en principio. Estrella Ureña promovía las ideas de moda en la Europa de esa época que eran los ideales fascistas, aunque los mismos no gozaban todavía de mala reputación que se ganaron luego. A ese grupo pertenecían Bosch y Balaguer. Es más, cuando Bosch se va del país, en 1936, no hay que olvidar que era el secretario de Mario Fermín Cabral, una de las figuras principales de Trujillo. En ese entonces Bosch ya era un escritor reconocido.
P. ¿Qué opciones viables tenía Bosch ante sí para ejercer una praxis política coherente?
R. Esperar a que muriera Trujillo. Como lo hizo en el exilio. Bosch es un político exitoso, e independientemente de que no haya dicho la verdad de su pensamiento, contribuyó al desarrollo político y social del país.
P. ¿Y cuál es la verdad de ese pensamiento?
R. El día que se escriba la biografía de Bosch, no debe verse el acto público pleno sino el sentimiento, porque él necesita un biógrafo del tipo Stephen Zweig, que estudia el alma. Él es un trujillista de la emigración y un balaguerista de la oposición. Opositor siempre de Balaguer, pero balaguerista. Exiliado siempre de Trujillo, pero trujillista.
P. ¿Se trataba de simpatías personales?
R. No, ese es un problema aparte, es más que ético, estético. O sea: “Yo no me mancho frente a Trujillo, no me ensucio con él; pero Trujillo es necesario”. Bosch llega a escribirle a Ramfis después de la matanza de junio del 59 y del asesinato de las Hermanas Mirabal. Y llega al país y dice: “Me arrodillaré delante de quien tenga que arrodillarme”.
P. ¿De qué manera ha articulado estas observaciones?
R. He trabajado muy de cerca con Bosch por muchos años y él siempre ha sido muy franco conmigo. Me contó, por ejemplo, cómo Trujillo le ofreció la vicepresidencia en el 56 mientras estaba exiliado en La Habana. Noelito Henríquez, un emigrado en La Habana cuñado de Juan Tomás Díaz, se le acerca como emisario de tal mensaje, y de parte del embajador de la época, Félix W. Bernardino. Aquello fue un debate interno grande porque Trujillo había modificado la Constitución para que Ramfis fuera el vicepresidente, pero cuando se dio cuenta de que su hijo no servía para nada se creó un vacío porque ya estaba modificada la Constitución, y había sido puesto en vigencia de nuevo la vicepresidencia. Había que buscar a un vicepresidente. Se barajaron los nombres de Balaguer y de Bonelly, así como el de Bosch. Finalmente, se queda Balaguer en el puesto.

Raúl Recio. Sin Título, de la serie "Yo estoy aquí pero no soy yo" (1986-2000)
P. ¿Cuál fue la reacción de Bosch ante la oferta vicepresidencial de Trujillo?
R. Yo le pregunté: “Profesor, usted cree que era sincera la oferta?”. Él me contestó que sí pero que la rechazó porque Trujillo era un esquizofrénico, que ofrecía un día una cosa y al otro día te mandaba a matar, y que él no iba a regresar para que un buen día a Trujillo se le ocurriera matarlo.
P. Algunos detractores de Bosch lo han calificado con poca hombría para enfrentar circunstancias históricas importantes. ¿Está usted de acuerdo con ellos?
R. Yo creo que Bosch se arriesga en diferentes momentos de su vida, el problema es su doblez del pensamiento. A veces dice unas cosas y piensa otras, dando la falsa impresión de que es un pendejo.
P. ¿La psicorigidez que demuestran los peledeístas es producto de la indoctrinación boschista, o un fenómeno generacional?
R. En su cuento “La Mancha Indeleble”, Bosch da su concepción del Partido. Más tarde parece Renégar de la misma. Pero en la historia narra la situación de un joven que quiere ingresar al Partido. El Partido con mayúsculas y sin apellido es el Partido Comunista, como la Embajada sin apellidos es la embajada estadounidense. En el cuento, un muchacho va al local del Partido a solicitar su entrada. Ahí le ponen como condición que se quite la cabeza. Él lo hace así e ingresa al partido. Tiene algún problema, decide salirse de las filas, se pone de nuevo la cabeza pero le queda una mancha indeleble.
Este es un cuento esencialmente anticomunista que Bosch escribe en Caracas en un momento en que eso le favorecía políticamente porque le interesaba diferenciarse de Fidel Castro que acababa de tomar el poder en Cuba. Pero cuando Bosch funda su partido que pretende que lo lleve al poder, lo hace con ese criterio, es decir, el partido piensa por ti. El pensamiento colectivo sustituye tus propias ideas.
P. Pero esas ideas de indoctrinación son comunes a la mayoría de los partidos: ¿No es así?
R. El problema de quitarse la cabeza es que se depende de que las ideas del otro sean buenas. Pensar que el otro pueda tener ideas a nombre de uno, o que las mismas sean elaboradas colectivamente, es donde estriba la diferencia.
P. ¿Cuál es el modelo de Bosch en el exterior, o en el país, de organización partidista?
R. Él participó activamente en el Partido Comunista Cubano, como parte de su élite. Carlos Rafael Rodríguez, que fue la figura más importante de los inicios de dicho partido al lado de Fidel Castro, me cuenta que cuando ellos tenían el periódico “Hoy”, el más importante diario comunista de América Latina en los años 50, Bosch dirigía su página literaria. Como sucede en todos los partidos políticos que tienen un periódico, el mismo se convierte en la dirección porque ahí es donde se definen las cosas fuera de las reuniones. Se dieron cuenta de que los fieles de Prío Socarrás tenían más conocimiento sobre los comunistas que lo que se podía suponer. Conectaron que la información la había filtrado Bosch, que va se había trasladado a las filas del gobierno. El presidente Prío Socarrás lo convierte en la segunda figura del gobierno cubano.
P. A la luz de estas revelaciones, ¿cómo debería articularse una biografía objetiva del Bosch político?
R. Hay que hacerla por las intenciones porque no creo que él haya tenido ninguna mala intención para este pueblo. El buscó rutas para el mejor desarrollo político y social del país. Lo hizo simulando posiciones, falseándolas. Pasa también que esas rutas producen frustraciones, vínculos que se rompen. Tampoco dudo de las buenas intenciones de Balaguer. Cuando él confronta sus intenciones y objetivos con sus resultados me imagino que debe sentirse muy frustrado. Pero también a las personas hay que juzgarlas por sus hechos, por sus resultados. Creo que los resultados de Bosch son positivos porque bajo su tutela el país ha evolucionado profundamente, Bajo su mando político, que comienza en el 62, el país evoluciona mucho.
P. ¿Es decir, que el escandaloso “Frente Patriótico” no es nada más que el broche de oro histórico de una alianza de toda la vida entre Balaguer y Bosch?
R. Setenta años de colaboración, claro que sí. Pero las líneas ideológicas de Bosch han pasado por múltiples estaciones. “La Mañosa”, por ejemplo, es una novela netamente pro-truijillista donde justifica biológicamente el trujillismo. Es la novela sobre las muertes de las revoluciones, que era el lema de Trujillo. Es una magnífica obra.
P. ¿De dónde surge el deseo por protagonizar la vida pública dominicana del profesor Juan Bosch?
R. El tenía un talento fuera de lo normal para este medio, una autovaloración muy positiva, un ego bastante gordito. Corina Mainardi decía de él lo siguiente: “Sin Bosch nada podía hacerse, con Bosch nada se hacía”. Por ejemplo, él pensaba que a Trujillo había que darle su tiempo, lo propone en “Trujillo. Causas de una Tiranía sin Ejemplo”. Sus pinceladas de la vida social, por otro lado, son resultado de una inquietud literaria y social muy pura, es posible que la misma haya provocado el desarrollo de su vocación política.
P. ¿Qué tan puro era este ideal sí no era ni comunista, ni truijillista, en dónde puede estar la bondad del trujillismo?
R. No se puede decir que todo lo del trujillismo es espurio y de todos modos Bosch siempre mantuvo una distancia estética del trujillismo. El desarrollo nacional es producto del trujillismo.
La revolución del 23 de febrero de 1930 es el acontecimiento político social más trascendente de la historia dominicana, donde se inicia la construcción del país. De ahí surgió la burguesía y todas sus consecuencias. Cuando Trujillo entrega el país, entrega otro país, totalmente diferente al que recibió.
Mucha gente buena apoyó a Trujillo, que tenía un amor desbordado por el poder pero fue quien organizó las cosas. El acogió algunas buenas ideas. Hay un primer gobierno de Trujillo que es el de Fello Vidal que es prácticamente quien determina el mando, un segundo, el de Peynado, que es bastante largo, Peynado manda en el país desde el 32 hasta el 40 y se muere siendo presidente de la República. Él decidía, él mandaba en el país, y sus ideas del desarrollo se aplican.
A partir del 40 entran los Troncoso y Peña Batlle, en las ideas nacionales estos últimos y en las del desarrollo, los primeros; particularmente Jesús María Troncoso, quien funda el Banco Central, el de Reservas y el Agrícola, entre otras instituciones. En el 50 entra la fuerza terrible de Anselmo Paulino, responsable del desarrollo industrial y económico propio. La Azucarera Haina, el Central Catarey, la Fábrica de Cemento y muchas otras empresas. El país, entonces, bajo el Trujillato, pasa de ser un paisaje, un páramo, a ser un país. Lo que había antes era un “botao”, porque no había nada. A eso agrégale que a Trujillo lo recibe un ciclón que destruye la capital por completo, no un Georges, sino un ciclón de verdad. Eso queda de la Era de Trujillo aunque a uno le sepa a demonio. Yo tuve la suerte de combatir a Trujillo cuando ya había agotado su periodo histórico. Uno es dizque héroe de esa época, pero los de verdad fueron los que se fajaron contra él en el 47, Esos si fueron guapos porque tuvieron que pasarse la mitad del régimen en desgracia o sucumbir: Horacio Ornes Coiscou, Tulio Arvelo, y cientos más.
P. Pero Bosch no estaba entre ellos.
R. Bosch se fue en el 36 y no volvió hasta que Trujillo estaba muerto. Él tenía su propia idea de que ese régimen debía agotar su período, la misma idea la compartía Balaguer.
P. ¿Si Balaguer no era el verdadero enemigo de Bosch, quién lo era?
R. La oligarquía, todos los que lo tumbaron. Aquí se creó una situación a raíz de la muerte de Trujillo, en donde el 70 por ciento de los bienes industriales le pertenecían al Estado. El dilema de qué hacer con eso era lo que determinaba los programas de gobierno. La oligarquía planteaba repartirse ese botín, pura y simplemente. Bosch y Balaguer planteaban utilizar eso como elemento de poder político para un desarrollo económico. Ese fue el gran pleito de los años setenta, lo que conduce a sacar a Balaguer del poder, quien confisca todas esas propiedades. Balaguer hizo política con eso.
P. ¿Es decir que la alianza de Balaguer con la oligarquía era bastante frágil?
R. La oligarquía sacó a Balaguer del poder, luego saca a Bosch del poder. Viene la Revolución de Abril y entonces tienen que gobernar con Balaguer porque no tenían líderes propios, se habían quemado todos.
P. ¿La aparición del liderazgo de Peña Gómez llenó entonces este vacío?
R. Peña Gómez encarnaba los ideales más puros de la Revolución de Abril, aunque él mismo no quisiera serlo, y por eso nunca fue presidente. Porque por más que los oligarcas fueran a Washington y se dieran golpes de pecho, cuando regresaban aquí lo vetaban porque era haitiano, humilde, representaba demasiadas cosas aunque él no quisiera representarlas. Por más que Alejandro Grullón y Felipe Vicini se le pusieran al lado a Peña, la oligarquía no le tenía confianza; no podía ser.
P. ¿Cómo pudo el elitismo de Bosch respaldar a Peña Gómez?
R. Bosch acuñó la expresión “Hijos de Machepa” como mérito social. Pero a Juan Bosch le molesta la gente. En términos conceptuales quien introduce el mérito del machepismo es él. Quien hace de ese ser social un ente político es Bosch en la campaña del 62, en donde también maneja el concepto del “tutumpote”“. Quien le saca provecho es Balaguer que le da posiciones a los hijos de Machepa porque él mismo era también un hijo de Machepa. Proclamó sus 300 millonarios, después devaluó la moneda y “creó” más millonarios.
P. ¿Qué no debe faltar en una biografía de Juan Bosch? ¿Entre todas las omisiones posibles, cuáles deberían ser puestas en evidencia?
R. La dicotomía entre el anti-balaguerismo y el balaguerismo; el trujillismo y el anti-trujillismo. Su perenne ambivalencia.
P. ¿Desde cuándo puede determinarse que El Profesor ha dado síntomas de decrepitud?
R. Desde la barriga de su mamá ha sido resabioso. Hoy tiene una arterioesclerosis muy acentuada, lo que significa que los ateromas o calcificaciones que se producen en el sistema vascular le han afectado claramente el cerebro.
INÉDITA, 1998.
Esta entrevista me la asignaron en Listín Diario para ser publicada cuando muriera el profesor Juan Bosch. Cuando ocurrió su deceso, el 1 de noviembre de 2001, ya no trabajaba en el periódico.